Ferrocarrils de la Generalitat ha adjudicado un contrato de cuatro millones de euros al grupo TechnoAlpin para optimizar y mejorar la fabricación de nieve artificial en las estaciones de esquí que son propiedad del operador público. El reparto de la inversión entre las seis instalaciones catalanas es el siguiente: La Molina, 1,4 millones de euros; Boí Taüll, un millón; Espot, 382.000 euros; Vallter, 198.331 euros; Port Ainé, 167.000 euros, y Vall de Núria, 54.000 euros.
El contrato tendrá una duración de unos ocho meses y sin posibilidad de prórroga. TechnoAlpin es una de las empresas líderes del sector a escala mundial y fue fundada en Italia en los años noventa. Su relación con la Generalitat no empieza ahora. Desde el año 2021 hasta la actualidad, la compañía ha recibido 7,4 millones de euros de la administración catalana para llevar a cabo tareas operativas y de mantenimiento relacionadas con la fabricación artificial de nieve.
Desde hace una década, las estaciones de esquí catalanas impulsan una serie de medidas para optimizar el uso de la nieve. Entre estas actuaciones se encuentra la redefinición de los dominios esquiables en función de la exposición al sol y al viento y de la disponibilidad de nieve, así como la retirada de piedras u otros elementos salientes para reducir el grosor de nieve necesario para poder esquiar. Estas intervenciones forman parte de una estrategia más amplia que combina la producción artificial con la gestión cuidadosa del terreno.
El objetivo es que cada metro cúbico de nieve producida tenga el máximo rendimiento posible sobre las pistas, de forma que las estaciones puedan mantener la actividad incluso en temporadas con precipitaciones escasas. En el contexto del cambio climático, en el año 2024 un informe del Observatorio Pirenaico del Cambio Climático apuntaba que la fabricación de nieve artificial es una de las únicas alternativas viables para mantener la actividad en las estaciones hasta el año 2050, especialmente en las cotas más bajas de los Pirineos. Ahora bien, también existe una contradicción porque la misma Generalitat, en un informe sobre el cambio climático que se publicó en el año 2017, mantiene que la instalación de cañones de nieve, técnicamente, solo es viable con temperaturas inferiores a los dos grados positivos.
Impacto económico y empleo
Las estaciones bajo el control de Ferrocarrils de la Generalitat emplean, tanto directa como indirectamente, a casi 3.000 personas. En las comarcas de montaña de Catalunya, la actividad de estas instalaciones tiene un efecto que se extiende mucho más allá de las pistas: alojamientos, restaurantes, comercios y otros servicios turísticos. Solo las estaciones gestionadas por la empresa pública generaron en el año 2023 un gasto de 143 millones de euros. Esta actividad se tradujo en 191 millones de euros al PIB, según datos de FGC. Más del 76% del impacto económico proviene del gasto de los visitantes. Estas cifras permiten situar la inversión de cuatro millones de euros en su contexto real. El gasto que generan los visitantes de las estaciones es muy superior al coste del contrato, y buena parte de esta actividad depende de la disponibilidad de pistas en condiciones óptimas durante la temporada de invierno.
Ferrocarrils de la Generalitat es el operador público que gestiona estas estaciones de esquí, además de su actividad principal en el transporte ferroviario y de montaña. Su titularidad sobre los complejos de esquí hace que las decisiones de inversión en infraestructura y mantenimiento tengan un protagonismo destacado en los presupuestos. El contrato con TechnoAlpin se enmarca en esta función de gestión y mejora continua de las instalaciones.
La duración de ocho meses indica que las actuaciones se desarrollarán a lo largo de buena parte de la temporada y del periodo de mantenimiento posterior, de manera que los trabajos coincidan con los meses en que las estaciones están en funcionamiento. La producción de nieve artificial se ha convertido en una pieza estructural del funcionamiento de las estaciones de esquí del Pirineo. Sin esta producción, muchas estaciones no podrían garantizar un número suficiente de días de esquí ni mantener la actividad económica asociada. El informe del Observatorio Pirenaico del Cambio Climático del año 2024 va más allá y señala que la fabricación de nieve es una de las pocas alternativas viables para mantener la actividad hasta el año 2050.