Estados Unidos aplica desde este martes un nuevo arancel global a los productos extranjeros del 10% a pesar del anuncio de Donald Trump, que lanzó el viernes en su red social, de subirlo al 15%. Las autoridades europeas están a verlas venir ante los arrebatos del presidente estadounidense. Admiten que sus cambios de criterio generan incertidumbre y confusión.

El pasado viernes, después de que la Corte Suprema de Estados Unidos anulara la mayor parte de la agencia arancelaria impuesta por Trump, este anunció que aplicaría inmediatamente un arancel fijo del 10% a todos los países mediante una ley diferente a la que tumbaron los jueces. Poco después, a través de Truth Social, indicó que lo subiría del 10% anunciado al 15%, pero aún no lo ha llevado a cabo.

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los EUA envió este lunes un comunicado para informar a los importadores que la tasa sería inicialmente del 10% y que ya se aplicaría este mates a "todos los países durante un período de 150 días, a menos que estén específicamente exentos". Así, desde este martes aplican un arancel del 10%, si bien Washington planea elevarlo al 15% mediante una orden que firmará Trump, pero aún no hay fecha.

Las autoridades de Bruselas indican que Washington aún tiene que aclarar en qué situación quedan los exportadores europeos, teniendo en cuenta los nuevos tipos de aranceles y excepciones, así como el acuerdo comercial que cerró Trump con la UE el pasado agosto. Admiten que Trump les genera incertidumbre y confusión.

De momento, el Parlamento Europeo ha detenido la tramitación parlamentaria de la rebaja de aranceles que había prometido la UE a Trump a raíz de los acuerdos del agosto pasado. Sectores como el vino o el acero estaban pendientes de este gesto a los EUA con la esperanza de que Washington se abra a negociar una reducción de los aranceles para estos productos, que hasta ahora tenían un 15% de aranceles.

El 7 de agosto del año pasado, la administración Trump impuso aranceles “recíprocos” a todas las importaciones de una serie de países y bloques comerciales, entre ellos el europeo, con gravámenes de entre el 10% y el 40%. Son estos aranceles recíprocos los que han sido declarados ilegales por la Corte Suprema. Como reacción, Washington anunció otro del 10%, si bien Trump adelantó la intención de subirlos al 15% amparándose en una ley diferente.

La Corte Suprema declaró ilegales los aranceles recíprocos porque la normativa en la que se amparó Trump para aprobarlos –la ley de poderes de emergencia de 1977 (IEEPA, por sus siglas en inglés)– "no autoriza al presidente a imponer aranceles".

Washington ha aclarado que determinados productos también quedarán exentos de los aranceles temporales por “necesidades de la economía de los EUA”. Así, quedan fuera recursos naturales, productos agrícolas como la ternera, los tomates o las naranjas, ciertos productos farmacéuticos, vehículos de pasajeros, algunas piezas de automóviles y productos energéticos.