España arrastra un déficit de inversión en infraestructuras de 19.000 millones de euros anuales desde 2019 y la mitad de esta brecha es en el sector público, según cifra el Instituto de Estudios Económicos (IEE), que cree que el país tendría que aumentar esta inversión anual en un orden de 120.000 millones.

"La falta de inversión en infraestructuras se ve reflejada en el accidente de Adamuz (Córdoba), en que no funcione la vía a Málaga, en las reducciones en la alta velocidad, en que las carreteras se hayan deteriorado de forma sustancial o en los problemas con los trenes de Cercanías, por ejemplo en Cataluña", según señala el presidente del IEE, Íñigo Fernández de Mesa, durante la presentación de un informe.

Para converger con la Unión Europea, la inversión mínima adicional que se necesita, en términos de PIB per cápita, sería de 55.000 millones al año. Además, el informe Draghi estimó que España tendría que asumir entre 70.000 y 110.000 millones de inversión dado su peso en Europa, por lo que el objetivo de España llega a los 120.000 millones al año.

Alrededor de la mitad de la brecha total se concentra en el sector público, lo que equivale a un déficit medio de 10.500 millones de euros anuales entre 2019 y 2024.

3.600 millones para ferrocarril y las hidráulicas lo más prioritario

En un contexto marcado por los últimos accidentes ferroviarios y las restricciones y limitaciones en la red de alta velocidad, el IEE calcula que habrían sido necesarios más de 17.000 millones adicionales para evitar que el 'stock' de infraestructuras comenzara a deteriorarse y, de ellos, 3.600 millones corresponden a las infraestructuras ferroviarias.

De hecho, apunta a una reducción del -27,5 % en el gasto de mantenimiento por pasajero de alta velocidad y a un nivel de gasto por kilómetro inferior a la media europea.

En este sentido, Fernández de Mesa lamenta que la mayor parte de la inversión se haya concentrado en el desarrollo de la red de alta velocidad, pese a que los servicios de cercanías y la red convencional concentren cerca del 90 % de los pasajeros.

El IEE entiende que, para evitar el deterioro de las infraestructuras, se tendrían que haber invertido 5.500 millones en las hidráulicas dado el estrés hídrico que presenta España. También apunta a una inversión de 1.300 millones en infraestructuras viarias, y a mayores necesidades en los aeropuertos y los puertos ante el crecimiento de pasajeros.

El pago por uso, una medida interesante

El IEE entiende que tenemos un déficit de infraestructuras muy importante, de 85.000 millones para mantener el nivel respecto al PIB, y que hay que diseñar fórmulas para financiarla, como la colaboración pública-privada o el pago por uso en las carreteras, que cree que puede ser una medida interesante.

Asimismo, reclama una menor fiscalidad, estabilidad regulatoria y garantizar la rentabilidad de los proyectos.

"El principal reto es el déficit de inversión, es nuestro gran talón de Aquiles, tanto pública como privada", apunta Fernández de Mesa, que lamenta que España no haya invertido más aprovechando estos últimos años de "bonanza", así como la ausencia de presupuestos.

"Si no se subsana la situación actual y se planifica para que no pueda repetirse en el futuro, las pérdidas podrían llegar a afectar a la competitividad de España como destino turístico, lo cual es un escenario que debemos evitar a toda costa", agrega el IEE.