Un estudio publicado por la Reserva Federal ha determinado que los consumidores y las empresas estadounidenses soportaron la mayor parte del impacto económico derivado de los aranceles impuestos por la administración Trump durante el ejercicio 2025. El análisis, elaborado a partir de los datos de importación registrados hasta noviembre de 2025, estima que casi el 90% de la carga económica de los gravámenes recayó sobre agentes económicos de los Estados Unidos. Esta cifra cuestiona la eficacia de la política arancelaria como instrumento de protección de la industria doméstica y de presión sobre los socios comerciales. Los autores del informe detallan que durante los ocho primeros meses de 2025 la incidencia arancelaria fue absorbida en un 94% por la economía estadounidense.

Esta conclusión se fundamenta en la constatación de que la aplicación de un arancel del 10% solo provocó una reducción de 0,6 puntos porcentuales en los precios de las exportaciones extranjeras. Este dato evidencia que los exportadores internacionales no redujeron sus márgenes comerciales para compensar el gravamen, sino que trasladaron el sobrecoste de manera casi íntegra a los importadores de los Estados Unidos. Estos, a su vez, repercutieron el incremento en los precios finales o lo absorbieron en detrimento de sus márgenes de beneficio. El estudio identifica, no obstante, una evolución significativa en el comportamiento de los exportadores durante el último trimestre del año. En noviembre, un arancel del 10% se asociaba ya con una disminución del 1,4% en los precios de las exportaciones extranjeras, lo que implica una repercusión del 86% sobre los precios de importación estadounidenses.

Esta variación sugiere que, a medida que la persistencia de los aranceles se consolidaba y las relaciones comerciales se ajustaban al nuevo escenario, los proveedores internacionales comenzaron a absorber una porción mayor del coste para mantener su cuota de mercado. A pesar de esta evolución en el tramo final del año, la conclusión global del análisis es inequívoca: las empresas y los consumidores de los Estados Unidos continuaron soportando la parte mayoritaria de la carga económica de los aranceles a lo largo de todo 2025. Las conclusiones de la Reserva Federal coinciden plenamente con las de otras instituciones académicas y centros de investigación económica que han analizado, con metodologías diversas, el impacto real de la política arancelaria estadounidense. Esta convergencia analítica refuerza la solidez de las conclusiones y desmiente cualquier interpretación que atribuya a los exportadores extranjeros la asunción mayoritaria del coste de los gravámenes.

El Instituto Kiel de Alemania, uno de los centros de investigación económica más prestigiosos de Europa, publicó en enero de 2026 un estudio exhaustivo sobre la incidencia de los aranceles en el comercio transatlántico. Según sus estimaciones, los importadores y consumidores de los Estados Unidos asumieron el 96% del coste total de los aranceles aplicados durante 2025, mientras que los exportadores extranjeros absorbieron únicamente alrededor del 4% restante. El informe alemán califica explícitamente las tarifas impuestas por Washington como una medida contraproducente para los intereses comerciales estadounidenses. De manera complementaria, un informe de la Oficina Nacional de Análisis Económico (NBER), coordinado por Gita Gopinath, exsubdirectora gerente del Fondo Monetario Internacional, aporta una perspectiva académica adicional sobre el fenómeno.

El estudio concluye que la transmisión arancelaria es un fenómeno generalizado y estructural, y que los costes derivados de las medidas adoptadas durante 2025 recaen fundamentalmente sobre la economía estadounidense. El análisis constata, a partir de los datos disponibles, que los exportadores extranjeros, en promedio y en el conjunto del período analizado, no han reducido sus precios para compensar el efecto de los aranceles. El informe del NBER aporta, además, una perspectiva comparada de gran interés analítico. Según su metodología, la tasa de transferencia arancelaria durante el episodio proteccionista de 2018-2019 fue del 80%. Durante 2025, esta tasa se habría elevado hasta el 94%. Los autores matizan, sin embargo, que esta cifra más alta probablemente refleja el horizonte temporal más reducido del análisis referido a 2025 y no necesariamente una alteración estructural del comportamiento de los exportadores. En cualquier caso, la cifra refuerza la tesis central compartida por los tres estudios: los aranceles han sido pagados fundamentalmente por la economía que los impuso.