La economía catalana cerró el año 2025 con un crecimiento sostenido, según la estimación avanzada del Institut d'Estadística de Catalunya (Idescat) publicada este lunes. La tasa de crecimiento anual, situada en un 2,7%, refleja un comportamiento robusto del conjunto de la economía, y consolida la recuperación después de los períodos de volatilidad económica global de los años precedentes. Este dato surge de un estudio preliminar que analiza los principales indicadores de la actividad productiva y de los servicios, pintando un panorama general de vitalidad, a pesar de los diversos retos geopolíticos y de inflación residual que aún planean sobre el horizonte europeo.
El análisis trimestral ofrece una perspectiva más dinámica y detallada de la trayectoria de este crecimiento. Durante el último trimestre del año, el Producto Interior Bruto (PIB) catalán experimentó un avance del 0,9% en relación con el trimestre inmediatamente anterior, mostrando un impulso sostenido hacia el final del ejercicio. Cuando la comparación se realiza con el mismo período del año anterior, el incremento interanual alcanzó el 2,4%, una cifra que evidencia que el motor económico no solo mantiene el ritmo, sino que lo hace con una notable consistencia a lo largo de los diferentes trimestres del año.
La posición de Catalunya dentro del entorno económico más amplio resulta especialmente relevante y permite una evaluación contextualizada de estos resultados. La tasa de crecimiento catalana del 2,7% se sitúa una décima por debajo de la estimación avanzada para el conjunto de la economía española, que registró un 2,8% para el mismo año. Esta mínima diferencia sugiere una sincronía casi perfecta con la evolución estatal, señalando que Catalunya actúa como uno de los principales pilares de la expansión económica del Estado. La convergencia en las tasas de crecimiento apunta a una interdependencia económica estrecha y al efecto de políticas monetarias y fiscales comunes. Más allá de las fronteras estatales, el contraste posiciona la economía catalana en un lugar destacado dentro del marco europeo. Su cifra supera en un punto y una décima la primera estimación del PIB de la Unión Europea en su conjunto, que se situó en un 1,6% para el año 2025.
Esta diferencia de más de un punto porcentual subraya un dinamismo superior al de la media comunitaria. Este buen comportamiento se hace aún más evidente en la comparación directa con algunas de las principales potencias económicas del continente. Catalunya crece por encima de economías como la alemana, que muestra un crecimiento muy modesto del 0,3% en un contexto de recalibración industrial y débil demanda externa; la francesa, que progresa un 0,9% frente a dificultades en el consumo interno; y la italiana, que avanza un 0,7% mientras lucha con una deuda pública elevada y un crecimiento débil de la productividad. En síntesis, los datos publicados por el Idescat dibujan una economía catalana con una trayectoria de crecimiento sólida y resiliente.
Su capacidad para mantener un ritmo de expansión próximo al de la España global y claramente superior al de la mayoría de las grandes economías europeas le otorga una posición de fuerza relativa. Estos resultados abren la escala a un análisis más profundo sobre los sectores que están impulsando esta expansión, como podrían ser la industria de alto valor añadido, el turismo de alta gama, las exportaciones o los servicios avanzados, así como sobre los posibles factores de riesgo que podrían modificar esta tendencia positiva en los próximos trimestres.
PIB
La economía catalana creció un 2,7% en el año 2025
El dato catalán está una décima por debajo del avance del PIB de la economía española
- Aleix Ramírez
- Barcelona. Lunes, 9 de febrero de 2026. 10:46
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