La idea de que los drones algún día cruzaran el cielo para entregar nuestros paquetes parecía sacada de una película de ciencia ficción. Hoy en día, esta visión futurista se está convirtiendo en una innovación logística tangible, que altera las prácticas de transporte tradicionales. Sin embargo, este avance tecnológico plantea tantas preguntas como entusiasmo genera.
Durante diversos años, empresas como Wing (una filial de Alphabet), La Poste en Francia y el gigante de la venta al por menor en línea Amazon con su programa Prime Air han estado experimentando con sistemas de entrega con drones. Estos proyectos piloto les han permitido probar la viabilidad técnica y logística de esta solución innovadora. Han demostrado que los drones no solo pueden reducir significativamente los tiempos de viaje, sino que también facilitan la entrega de bienes esenciales a zonas de difícil acceso. A modo de ejemplo, también desde el Barcelona New Economy Week, ya se puso de relieve en la penúltima edición, ejemplos que transportan piezas con drones dentro de las mismas fábricas en algunas de avanzadas en nuestro país como la SEAT de Martorell.
Los escollos a superar
Actualmente, los drones encuentran sus mejores aplicaciones en zonas aisladas o de difícil acceso. Por ejemplo, el servicio postal francés, La Poste, está probando esta solución en dos rutas comerciales regulares: una en la región de Var que sirve a una zona remota en el corazón de la garriga, y la otra en la región de Isère para entregar mercancías a un pueblo de montaña. Estos usos demuestran que el transporte con drones puede satisfacer necesidades esenciales como la entrega de suministros médicos. Sin embargo, a pesar de estos importantes avances, todavía hay muchos retos para considerar una adopción generalizada por parte de los profesionales de la entrega.
Uno de los principales obstáculos para el desarrollo de la entrega con drones radica en las estrictas regulaciones que rigen su uso, especialmente en zonas urbanas. El riesgo de colisión representa un peligro potencial que actualmente impide el sobrevuelo seguro de espacios públicos. Las autorizaciones necesarias para sobrevolar estas zonas sensibles, combinadas con unos requisitos estrictos de seguridad aérea, ralentizan significativamente el despliegue a gran escala. ¿Se puede regular un espacio aéreo en paralelo al que ya todos conocemos? Y, ¿cómo puede facilitar a descongestionar el tráfico terrestre del día a día
A pesar de los avances significativos, los drones actuales se enfrentan a limitaciones técnicas considerables. La duración limitada de la batería restringe su alcance operativo. Del mismo modo, su capacidad de carga útil continúa siendo modesta, generalmente limitada a unos pocos kilogramos. Finalmente, las condiciones meteorológicas pueden comprometer la seguridad del vuelo y la fiabilidad del servicio. Finalmente, la seguridad es una cuestión crucial a la hora de integrar drones en el espacio aéreo. El riesgo de accidentes es una preocupación tanto para los reguladores como para el público en general. Además, la recopilación de datos personales y el sobrevuelo de zonas residenciales generan preocupaciones sobre la privacidad y la contaminación acústica.
Los drones actuales tienen un alcance medio de 15 a 80 km, dependiendo del modelo. Los prototipos de la próxima generación tienen como objetivo superar los 100 km con cargas útiles cada vez más pesadas. En cuanto a la navegación autónoma, los avances en inteligencia artificial permiten a los drones detectar y evitar mejor los obstáculos, incluso en entornos urbanos complejos. Por otra parte, los dispositivos de reserva, como paracaídas de emergencia o motores duales, se están generalizando para satisfacer los requisitos de las autoridades aeronáuticas. Y ya algunas empresas dependen del desembarco con cable o paracaídas para evitar el contacto directo con las personas, mientras que otras están desarrollando estaciones de aterrizaje dedicadas.
Son muchos los que piden una relajación de las regulaciones: las autorizaciones de vuelo, que actualmente están muy controladas, se podrían ampliar, especialmente para vuelos más allá de la línea de visión visual (BVLOS) y en zonas urbanas. También el desarrollo en zonas periurbanas y rurales: estos territorios, menos restringidos que los centros urbanos, son particularmente adecuados para la experimentación y los primeros despliegues comerciales. O bien la aparición de redes logísticas híbridas: los drones se podrían utilizar además de los camiones y los vehículos utilitarios, por ejemplo gestionando la última milla desde centros de distribución cercanos.