El próximo martes 23 de junio hará diez años del referéndum que cambió el rumbo del Reino Unido. Aquel 2016, el 51,9% de los votantes británicos optó por abandonar la Unión Europea, una decisión que se hizo efectiva el 31 de enero de 2020, justo cuando la pandemia empezaba a extenderse por el mundo. Diez años después, el impacto del Brexit en sectores como el turismo y el mercado inmobiliario español ha sido mucho menor de lo que muchos pronosticaban.
De hecho, los británicos no solo no han reducido su presencia en el Estado, sino que la han incrementado en prácticamente todos los indicadores. El año del referéndum, España recibió 17,7 millones de turistas británicos, que gastaron 16.100 millones de euros. Al cierre de 2025, estas cifras habían crecido de manera notable: 19 millones de visitantes, un 3,7% más que el año anterior, y un gasto total de 23.600 millones de euros, un 4,9% superior. Estos datos consolidan al Reino Unido como el principal mercado emisor para España, por delante de Francia y Alemania, y confirman que la demanda turística británica no se ha resentido por el Brexit.
El gasto medio por turista británico ha experimentado un incremento significativo en los últimos diez años. Si en 2016 la media se situaba en 905,5 euros por viajero, en 2025 había ascendido hasta los 1.231 euros. Este aumento refleja no solo el efecto de la inflación, sino también un cambio en el perfil del turista británico, que cada vez opta por estancias más largas y por un gasto más elevado en destinos españoles. En los primeros cuatro meses de 2026, la tendencia se ha mantenido.
Han llegado a España 4,9 millones de turistas británicos, un 2,5% más, que han gastado 5.541,8 millones de euros, un 0,3% más. En el mes de abril, los británicos concentraron el 15,9% del gasto turístico total, con 1.857 millones de euros, lo que supone un incremento del 4,7% respecto al mismo mes del año anterior. Estas cifras demuestran que el Reino Unido no es solo el mayor mercado emisor, sino también el que genera mayor impacto económico para los destinos españoles.
El mercado inmobiliario: los británicos continúan a la cabeza a pesar del fin de los visados de oro
En el ámbito inmobiliario, la presencia británica también es dominante. El año del referéndum, los compradores del Reino Unido representaban el 15,5% de las operaciones realizadas por extranjeros, por delante de los franceses (9,3%) y de los alemanes (8%). La pandemia supuso un frenazo temporal: en 2020, las compraventas de extranjeros cayeron un 37,4%, y los británicos fueron superados temporalmente por compradores de fuera de la UE. No obstante, en la segunda mitad de aquel año ya habían recuperado el liderazgo.
Los datos más recientes, correspondientes al segundo semestre de 2025, muestran una caída del 4,4% en las compras de vivienda por parte de extranjeros, en un contexto marcado por el fin de los llamados visados de oro. A pesar de este retroceso, los británicos continúan siendo el colectivo que más operaciones realiza, con 5.178 compraventas, que representan el 7,8% del total de transacciones de extranjeros. Los marroquíes, con un 7,7%, les siguen muy de cerca, lo que indica una competencia creciente en este segmento.
Varios factores explican la fortaleza del turismo británico en España a pesar del Brexit. En primer lugar, la conectividad aérea entre los dos países se ha mantenido e incluso se ha incrementado, con numerosas rutas operadas por aerolíneas de bajo coste y tradicionales. En segundo lugar, la preferencia de los británicos por los destinos de sol y playa españoles, que ofrecen un clima favorable y una oferta gastronómica y cultural de calidad, se ha mantenido inalterada.
Finalmente, la depreciación de la libra esterlina que siguió al referéndum no ha sido lo suficientemente significativa como para disuadir a los viajeros británicos de visitar España. A estos factores se añade la consolidación de una comunidad británica residente en España, que facilita los viajes de familiares y amigos. La compra de vivienda por parte de ciudadanos del Reino Unido, que en muchos casos se destina a segunda residencia, también contribuye a mantener e incrementar los flujos turísticos.
A pesar del excelente comportamiento del turismo británico en España, algunos analistas señalan que la tendencia podría moderarse en los próximos años. El impacto acumulado del endurecimiento de las condiciones de entrada para ciudadanos del Reino Unido en la UE, la competencia de otros destinos como Turquía o el norte de África y la posible apreciación de la libra podrían afectar la demanda. No obstante, de momento, las cifras no muestran ninguna señal de desaceleración significativa.
El décimo aniversario del referéndum del Brexit servirá para hacer balance de esta década de cambios. Mientras tanto, los datos del turismo y de la compra de vivienda demuestran que, más allá de las disputas políticas, los flujos de personas y capitales entre el Reino Unido y España continúan siendo intensos y, en muchos aspectos, superiores a los de antes del Brexit. La cuestión que queda por responder es si esta tendencia se mantendrá en los próximos años o si, por el contrario, el impacto de la separación acabará notándose en sectores que hasta ahora se han mostrado sorprendentemente resilientes.