Facturar más no siempre significa que una empresa esté en una situación financiera mejor. Una pyme puede incrementar las ventas, presentar resultados positivos y, al mismo tiempo, afrontar problemas de liquidez que comprometan su capacidad para cumplir con pagos o sostener su crecimiento. Es precisamente sobre esta realidad que pone el foco Manual financiero para pymes, de Jorge Hodgson, publicado por LID Editorial, una obra concebida para ayudar a empresarios, autónomos, miembros de la alta dirección y órganos de gobierno a entender mejor la dimensión financiera de sus negocios.
El libro parte de un problema que el autor define como "ceguera financiera": la incapacidad de anticipar tensiones de liquidez a pesar de que las ventas evolucionen positivamente. Una situación que puede llevar a los responsables de una empresa a tomar decisiones basándose en indicadores que, por sí solos, no ofrecen una fotografía completa de su salud financiera.
Vender más no siempre es crecer mejor
El crecimiento empresarial comporta decisiones sobre inversión, endeudamiento, costes, circulante y capital. Y una mala gestión de cualquiera de estas variables puede acabar generando tensiones, aunque el negocio funcione comercialmente.
Por eso, una de las ideas que atraviesa el manual es que las finanzas no deberían ser una cuestión reservada a los especialistas. Para Hodgson, los responsables de una empresa necesitan comprender qué hay detrás de los principales indicadores financieros para poder tomar decisiones con más perspectiva y anticipar posibles escenarios.
"El verdadero reto del empresario no es aprender de finanzas, sino dominar la dimensión estratégica del capital", señala el autor. En esta misma línea, defiende que la viabilidad de las pequeñas y medianas empresas no depende exclusivamente de su capacidad de facturación, sino también de la eficiencia de su estructura financiera.
El planteamiento resulta especialmente relevante en las pymes, donde las decisiones sobre inversiones, financiación o crecimiento pueden tener un impacto considerable sobre la tesorería. Saber cuántos recursos necesita una empresa para sostener su actividad, qué nivel de endeudamiento puede asumir o cómo puede evolucionar su liquidez son cuestiones que pueden condicionar tanto el día a día como las posibilidades de crecer.
De la teoría financiera a la toma de decisiones
Es en este punto donde el Manual financiero para pymes busca diferenciarse de los manuales más académicos. La obra apuesta por un lenguaje accesible, ejemplos prácticos y una aproximación basada en la experiencia profesional del autor, con el objetivo de que conceptos financieros complejos puedan convertirse en herramientas útiles para la gestión empresarial.
El enfoque combina dos perspectivas: la de un analista de riesgos, preocupado por identificar y anticipar posibles problemas, y la de un inversor, que debe valorar dónde y cómo asignar los recursos. La arquitectura del manual se articula alrededor de diferentes áreas de la gestión corporativa y plantea un modelo orientado a conseguir una estructura financiera más eficiente y automatizada.
La trayectoria de Hodgson explica buena parte de este enfoque. Natural de las Islas Canarias, es socio director de Hodgson Strategies y acumula más de veinticinco años de experiencia directiva en corporaciones multinacionales como Danone y JTI, así como en entidades financieras como Deutsche Bank y Arquia Banca. Su formación incluye programas de alta dirección en IESE Business School, ESADE y la escuela de finanzas AFI, y ha sido reconocido con el Premio CEPYME 2022 y el Premio Capital al mejor proyecto de asesoramiento empresarial.
El manual ha recibido también el apoyo de diferentes figuras vinculadas a la economía y la gestión empresarial en España, entre ellas los economistas Daniel Lacalle, Miguel Anxo Bastos y Gonzalo Bernardos, el profesor y consultor de management Xavier Marcet o el exbanquero y abogado del Estado Mario Conde, así como las periodistas económicas Susana Criado y Silvia Jato.
Con esta propuesta, Hodgson pone el foco en una idea sencilla: conocer las finanzas de una empresa no es solo saber si gana dinero, sino entender si su estructura es capaz de sostener las decisiones que toma hoy y el crecimiento que quiere alcanzar mañana. Una perspectiva que convierte la gestión financiera en una herramienta de dirección y no solo en una cuestión contable.
