Catalunya se sitúa dentro de la tendencia general de encarecimiento de la vivienda en el Estado, con un incremento de precios de un 12% que se ha intensificado durante el primer trimestre del año. La estadística trimestral IMIE Mercados Locales refleja que el precio de la vivienda nueva y usada ha iniciado el año con un incremento generalizado en todo el territorio. Según los datos de Tinsa, el valor medio ha crecido un 3,2 % en tasa trimestral y un 14,3 % en comparación con el mismo período del año anterior, hasta situarse en 1.987 euros por metro cuadrado. Este incremento, que en términos reales se sitúa en el 11,8 % una vez descontado el efecto de la inflación, se ha concentrado especialmente en áreas con elevada actividad económica y turística. Entre estas zonas destacan Madrid, las capitales del interior peninsular y el Mediterráneo. En el caso de Barcelona, el distrito de Sarrià-Sant Gervasi aparece entre los más caros.
La variación interanual registrada supera en tres décimas la del trimestre anterior y mantiene una tendencia al alza sostenida desde el cuarto trimestre de 2024, cuando el incremento anual era del 4,2 %. Desde el mínimo posterior a la crisis inmobiliaria, situado en el verano de 2015, el precio de la vivienda ha aumentado un 68 % en términos nominales, aunque se mantiene un 4,5 % por debajo de los máximos alcanzados en 2007. La demanda de vivienda se mantiene en niveles elevados, a pesar de la reducción interanual de las compraventas registrada en los datos del mes de enero publicados por el INE y por los notarios. Según explica Cristina Arias, directora del Servicio de Estudios de Tinsa, el impacto de las bajadas de tipos de interés producidas en períodos anteriores ha sido progresivamente absorbido por el mercado, hecho que apunta hacia una estabilización de las transacciones.
En paralelo, el contexto internacional introduce elementos de incertidumbre. El conflicto en Oriente Medio se plantea como un factor que puede tener repercusiones sobre la inflación y los tipos de interés de referencia, con posibles efectos sobre la demanda residencial. Este escenario combina factores que podrían frenar el mercado, como la pérdida de poder adquisitivo o el aumento del coste hipotecario, con otros que podrían mantener el atractivo de la vivienda como activo de inversión. El encarecimiento de los precios por encima de la inflación, junto con la estabilización de los tipos, ha incrementado la presión sobre la accesibilidad a la vivienda. Sin embargo, la tasa de esfuerzo media a escala estatal se sitúa en el 33,9 %, ligeramente por encima del trimestre anterior.
Las diferencias territoriales
A escala autonómica, 14 de las 19 comunidades y ciudades autónomas registran incrementos interanuales superiores al 10%, por encima de las 11 del trimestre precedente. Los crecimientos más elevados se concentran en la Comunidad de Madrid, la Comunitat Valenciana, Castilla-La Mancha, Canarias, Cantabria, la Región de Murcia y las Baleares. En cambio, territorios como Extremadura, Ceuta, La Rioja y Melilla presentan incrementos inferiores al 8 %. En términos provinciales, se detecta una intensificación de los incrementos en 40 de las 52 provincias analizadas. En 34 de estas, las variaciones interanuales superan el 10 %, con especial incidencia en Madrid y su entorno, las islas, la costa mediterránea y la cornisa cantábrica. Entre los incrementos más destacados se encuentran los de Toledo, Albacete, Madrid, Santa Cruz de Tenerife, Alicante y Castellón, mientras que Zamora es la única provincia con una reducción interanual del precio.
Las capitales de provincia continúan concentrando las principales tensiones de precios, aunque el dinamismo se extiende también a las áreas periféricas. Un total de 30 capitales superan el umbral del 10 % de incremento interanual, frente a las 20 del trimestre anterior. Entre las ciudades con incrementos más elevados se encuentran Santander, Albacete, Pontevedra y Sevilla. Madrid registra un aumento interanual del 17,9 %, mientras que Barcelona intensifica su tendencia al alza con un incremento del 11,5%, superior al del trimestre precedente.
En cuanto a los niveles de precio, ciudades como San Sebastián, Madrid y Barcelona superan los 4.000 euros por metro cuadrado, con valores destacados también en Palma y Bilbao. En el extremo opuesto, Palencia, Zamora y Lugo presentan los valores más bajos. Varias capitales han superado los máximos de la burbuja inmobiliaria de 2007 en términos nominales. A las ciudades que ya se encontraban en esta situación se han añadido Barcelona y Sevilla durante este trimestre. Sin embargo, si se descuenta el efecto de la inflación, ninguna capital supera estos niveles. A escala territorial, solo las Islas Baleares se encuentran cerca de recuperar los máximos en términos reales, mientras que el resto de regiones se mantienen por debajo de este umbral.
El estudio incluye también municipios relevantes que no son capitales de provincia, pero que presentan un volumen significativo de actividad inmobiliaria. En estos casos, los incrementos más elevados se registran en municipios del área metropolitana de Madrid, como Torrejón de Ardoz, Parla, Coslada y Fuenlabrada, así como en localidades con fuerte componente turístico como Marbella, Benidorm o Sagunto. Este comportamiento refleja una extensión del dinamismo del mercado hacia zonas periféricas y municipios costeros, en paralelo a la presión detectada en las grandes capitales.