China se ha convertido por primera vez en el primer origen de las compras exteriores de bienes de España, un hecho que supone un cambio estructural en la configuración del comercio exterior del Estado. Así lo refleja un análisis publicado este viernes por Equipo Económico, que constata cómo el país asiático ha superado a Alemania en el ranking de proveedores después de un año de crecimiento sostenido de las importaciones procedentes del mercado chino. Según los datos recogidos en el informe, las compras españolas al gigante asiático alcanzaron los 50.674 millones de euros en términos anuales hasta el mes de marzo de 2026, una cifra que sitúa a China por delante del tradicional socio europeo.
Este cambio de liderazgo no es un fenómeno coyuntural, sino que responde a una tendencia de fondo que se ha ido consolidando en los últimos años. El incremento interanual de las importaciones procedentes de China supera los 3.200 millones de euros, una evolución que por sí sola explica casi el 46% del crecimiento total de las compras exteriores de bienes que ha registrado España durante el último año. Este dato pone de manifiesto el peso cada vez mayor que tiene el suministro chino en el conjunto de la factura importadora española.
El informe de Equipo Económico identifica tres grandes factores que explican la escalada de China como proveedor preferente de España. En primer lugar, el propio fortalecimiento del modelo industrial chino, que ha ido ganando competitividad en sectores cada vez más sofisticados y ha desplazado producciones que antes provenían de otros orígenes. En segundo lugar, el creciente peso de los sectores tecnológicos del país asiático, que han experimentado un salto cualitativo en sus capacidades y ahora compiten en igualdad de condiciones con los fabricantes europeos y norteamericanos en segmentos como la electrónica, las telecomunicaciones o la maquinaria avanzada.
El tercer factor señalado por el análisis tiene que ver con las tensiones comerciales que enfrentan a China y Estados Unidos. El aumento de las barreras arancelarias impulsadas por Washington ha llevado a las empresas chinas a reorientar parte de sus exportaciones hacia otros mercados, entre ellos el europeo, como vía para compensar las dificultades de acceso al mercado norteamericano. Esta desviación del comercio, conocida en el argot económico como trade diversion, ha beneficiado a países como España, que han visto incrementada la oferta de productos chinos en sus mercados.
La transformación del perfil de importación
Uno de los aspectos más destacados del informe es el análisis de la evolución en la composición de las importaciones españolas procedentes de China. Durante la última década, el perfil de estas compras ha cambiado de manera significativa, reflejando tanto la modernización de la economía china como la transformación de la demanda española. Los bienes de equipo han pasado a ocupar la primera posición en el ranking de productos importados, impulsados por una demanda creciente de equipos eléctricos, material de telecomunicaciones y maquinaria industrial. Este cambio contrasta con la evolución de las manufacturas de consumo, que han ido perdiendo peso relativo en el conjunto de las importaciones procedentes del país asiático. Mientras que hace una década la imagen del producto chino en España estaba asociada principalmente a bienes de consumo de bajo coste, actualmente la oferta se ha diversificado y ha ganado en complejidad tecnológica. Esta transformación refleja la estrategia del gobierno chino de avanzar hacia cadenas de valor más altas y de competir en segmentos donde tradicionalmente habían dominado los países desarrollados.
A pesar del auge de las importaciones, la relación comercial entre España y China sigue siendo claramente asimétrica, según advierten los autores del informe. Mientras que las compras españolas al gigante asiático han alcanzado cifras récord, las ventas españolas en el mercado chino representan solo el 2% del total de las exportaciones de bienes de España. Esta desproporción ha comportado que el déficit comercial bilateral se haya incrementado hasta los 42.776 millones de euros, una cifra que convierte a China en el socio con el que España mantiene el desequilibrio comercial más alto. Esta asimetría no es un fenómeno nuevo, pero se ha acentuado en los últimos años a medida que aumentaban las importaciones procedentes del país asiático sin que lo hicieran en la misma proporción las exportaciones españolas. Los expertos consultados señalan que las dificultades de acceso al mercado chino para determinados productos españoles, especialmente en los sectores agroalimentarios y de manufacturas de valor añadido, explican en buena parte esta situación. También influye el diferencial de competitividad entre ambas economías, con una China que ha mejorado su capacidad de oferta en prácticamente todos los segmentos.
El aviso de los expertos
Ante este escenario, Equipo Económico ha formulado una serie de recomendaciones para las empresas españolas y para las administraciones públicas. La consultora señala que China seguirá ganando relevancia como socio económico global y como proveedor estratégico para las empresas españolas, una tendencia que no tiene apariencia de revertirse a corto plazo. No obstante, el informe advierte de la necesidad de reforzar la reciprocidad comercial, es decir, de conseguir que las condiciones de acceso al mercado chino para los productos españoles mejoren en la misma medida que las condiciones de acceso al mercado español para los productos chinos.
Otra de las recomendaciones del análisis es la de diversificar los riesgos. La creciente dependencia de las importaciones procedentes de un solo país puede exponer la economía española a eventuales interrupciones del suministro derivadas de tensiones geopolíticas, de crisis sanitarias o de decisiones unilaterales del gobierno chino. En este sentido, los autores del informe consideran que sería aconsejable que las empresas españolas buscaran fuentes de aprovisionamiento alternativas para aquellos productos considerados estratégicos, reduciendo así la vulnerabilidad ante posibles choques externos.