El área de estudios de Caixa Enginyers ha presentado su informe de Perspectivas Económicas y Financieras para el segundo semestre de 2026, en el que dibuja un escenario global marcado por la transición hacia un orden más fragmentado. Según los expertos de la entidad, la segunda mitad del año estará condicionada por más inestabilidad geopolítica, con tensiones comerciales y estratégicas que continuarán afectando la agenda internacional. A esta realidad se añaden focos de conflicto como el de Irán, que pueden tener repercusiones directas sobre el comercio global y el suministro energético.
El estrecho de Ormuz se configura como un punto especialmente sensible. Cualquier tensión en esta vía estratégica puede afectar no solo el suministro de energía, sino también el de semiconductores y fertilizantes, lo que tendría consecuencias sobre las cadenas de suministro globales. La entidad, sin embargo, señala que el impacto de posibles tensiones en los precios de la energía se espera más contenido que en crisis anteriores como la de 2022, gracias a la normalización de los tipos de interés y a una menor dependencia global de los combustibles fósiles.
Los analistas de Caixa Enginyers destacan que el avance en la transición energética y la mayor diversificación de las fuentes de energía están contribuyendo a amortiguar posibles episodios de inestabilidad en los mercados energéticos. A diferencia de 2022, cuando la escalada de los precios del gas y el petróleo provocó una ola inflacionista global, el actual contexto incluye unas estructuras económicas que son menos vulnerables a los choques externos. La combinación de una política monetaria normalizada y una economía global más resiliente ofrece un marco diferente al de los últimos años.
El director de Mercado de Capitales de Caixa Enginyers, Bas Fransen, ha señalado que los mercados de capitales continuarán expuestos a episodios de volatilidad derivados de la incertidumbre geopolítica y de la reconfiguración del orden económico global. Fransen ha subrayado que los inversores deberán prestar especial atención a los cambios estructurales que están redefiniendo los flujos de capital, en un entorno donde la inflación se prevé más contenida que en ciclos anteriores. La normalización monetaria y el avance en la transición energética son dos factores que, según el experto, ayudarán a contener las tensiones.
Europa gana peso estratégico en un mundo más proteccionista
El documento de Caixa Enginyers pone el acento en el proceso de redefinición estratégica que vive Europa. El Viejo Continente avanza hacia más autonomía económica, con un énfasis creciente en la inversión en defensa, infraestructuras y transición energética. Este giro estratégico se produce en un contexto internacional marcado por políticas comerciales más proteccionistas y tensiones arancelarias, que podrían continuar condicionando el comercio global durante la segunda mitad del año. El informe destaca que la búsqueda de autonomía económica por parte de Europa no solo responde a factores geopolíticos, sino también a la necesidad de reforzar la competitividad de la industria europea en un entorno global cada vez más competitivo. La inversión en infraestructuras y en transición energética se ha convertido en una prioridad para los Estados miembros, que ven en estas áreas una oportunidad para generar crecimiento y empleo de calidad.
Uno de los aspectos más destacados del informe es el papel creciente de la inteligencia artificial como motor de crecimiento económico. Según Caixa Enginyers, la IA ya tiene un impacto real en la productividad y en la mejora de los márgenes empresariales, especialmente entre las grandes compañías tecnológicas, que están incrementando de manera notable su inversión en esta área. La entidad prevé que la IA contribuirá de manera significativa al crecimiento de la economía global y a la mejora de los beneficios empresariales en los próximos años.
El director general de Caixa Enginyers Gestió, Daniel Sullà, ha subrayado que la inteligencia artificial está marcando un punto de inflexión en la economía global. Sullà ha destacado que el reto para los inversores no es solo identificar las oportunidades de crecimiento, sino también gestionar adecuadamente los riesgos asociados a ciclos de fuerte innovación e inversión. En este sentido, el experto ha señalado que los mercados serán cada vez más exigentes y que la capacidad de adaptación será clave para aprovechar las oportunidades que ofrecerá la IA.
El informe de Caixa Enginyers describe el 2026 como un año de resiliencia económica, con un escenario base sin riesgo de recesión. No obstante, los expertos advierten que hay riesgos relevantes que hay que vigilar. Entre estos, destacan las tensiones en la capacidad del sistema financiero para absorber el crecimiento vinculado a la innovación, la inestabilidad geopolítica asociada a la energía, la evolución del crédito privado y el impacto de la inflación energética sobre el poder adquisitivo de los hogares.
Para la segunda mitad del año, el escenario podría acelerarse gracias a la resiliencia de los márgenes empresariales y a la mejora de los beneficios por acción. Aun así, las valoraciones en renta variable se mantienen ajustadas, especialmente en Estados Unidos, lo cual limita el margen de sorpresa para las empresas cotizadas. Los expertos de la entidad recomiendan prudencia y una gestión activa de las carteras para aprovechar las oportunidades sin asumir riesgos excesivos.