El vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos, ha asegurado que la inflación de la zona euro "se mantiene en una buena posición", después de despedir 2025 en el 2%, exactamente el nivel de estabilidad deseado por la institución, mientras que ha anticipado una moderación de las subidas de los salarios en los próximos trimestres.

En un discurso con motivo de la 16ª edición de 'Spain Investors Day', el economista español ha advertido de que el fuerte crecimiento salarial continúa impulsando la inflación subyacente de la zona euro, aunque ha destacado que "indicadores más prospectivos apuntan a una moderación del crecimiento salarial en los próximos trimestres", antes de estabilizarse hacia finales de 2026.

De este modo, y ante una evolución de los precios de la energía más débil que el año anterior, para el vicepresidente del BCE, cuyo mandato expira el próximo 31 de mayo, la tasa de inflación para el conjunto de la zona euro debería estabilizarse en el objetivo del 2% a medio plazo, según informó Europa Press.

Aranceles y China

No obstante, Guindos ha advertido de que la inflación podría verse afectada en diferentes sentidos y podría ser menor de lo esperado si el aumento de los aranceles estadounidenses redujera la demanda de exportaciones de la zona euro y si los países con sobrecapacidad, como China, aumentaran sus exportaciones a la zona euro.

Por contra, la evolución de la inflación podría superar las expectativas si la mayor fragmentación de las cadenas de suministro globales impulsara al alza los precios de las importaciones, redujera el suministro de materias primas críticas y agravara las limitaciones de capacidad en la economía de la zona euro.

En cuanto a las perspectivas de crecimiento para la región, a pesar de la complejidad de un entorno dominado por la incertidumbre, Guindos ha destacado la resiliencia de la actividad económica, respaldada por un mercado laboral sólido, con un desempleo cercano a su mínimo histórico.

De este modo, ha recordado que se han mejorado las proyecciones de crecimiento, que ahora aumentan hasta el 1,4% en los próximos años, gracias al impulso de la demanda interna en los próximos trimestres, mientras que la inversión empresarial y el sustancial gasto público en infraestructura y defensa deberían impulsar también cada vez más la economía.

En este sentido, si bien se espera que el consumo aumente, Guindos ha vuelto a insistir en que la tasa de ahorro de los hogares solo está disminuyendo gradualmente y desde niveles elevados ante el temor de los hogares de la zona euro a una subida de impuestos en el futuro y la preocupación por sus ingresos. "El ahorro es mayor en los países de la zona euro con una situación fiscal más débil, como aquellos con ratios de deuda pública sobre PIB superiores al 100%", ha señalado el exministro español de Economía, para quien la elevada incertidumbre y los acontecimientos geopolíticos también suponen riesgos para la inversión empresarial, con importantes repercusiones para las exportaciones de la zona euro.

Europa, expuesta a la geopolítica

De tal modo, como economía abierta y profundamente integrada en las cadenas de suministro globales y los mercados financieros internacionales, Guindos ha reiterado la advertencia de que la eurozona "está expuesta a shocks externos y vulnerabilidades derivadas de acontecimientos geopolíticos y comerciales", señalando la creciente competitividad de China en sectores clave para las exportaciones de los países de la eurozona.

Sin embargo, el vicepresidente del BCE ha repetido la advertencia de que esta elevada incertidumbre en el entorno global no parece reflejarse en los precios actuales del mercado, por lo que la aparición de sorpresas negativas, como una nueva escalada de tensiones comerciales u otras tensiones geopolíticas, retrocesos en los avances de la IA con ajustes en los precios de activos relacionados o la intensificación de las dudas fiscales sobre Estados Unidos, podrían desencadenar cambios abruptos en la confianza, con efectos indirectos en todas las clases de activos y geografías.

"El riesgo geopolítico aumenta notablemente los riesgos a la baja para el crecimiento", ha apuntado al señalar que aquellos países más dependientes del comercio o con mayores niveles de deuda pública corren un mayor riesgo de sufrir los efectos de amplificación y las consiguientes presiones a la baja.