El Consejo Metropolitano ha aprobado este martes una segunda propuesta del Plan Director Urbanístico Metropolitano (PDUM) después de las 5.148 aportaciones que ha recibido desde que presentó el primer proyecto a votación en 2023. La creación de más de 200.000 viviendas para compensar el aumento de población, la reducción de emisiones, la movilidad sostenible y la ampliación de espacios verdes son las principales prioridades de los 36 municipios miembros.
El nuevo Plan Director se ha aprobado con los votos a favor de los grupos PSC, ERC, Junts per Catalunya, En Comú Podem, Vivim Montcada i Reixac, Compromís i Acord per Torrelles y Junts per Tiana, el voto en contra de Vox y las abstenciones de PP y de los consejeros de L'Hospitalet de Llobregat David Quirós (PSC), Jesús Husillos (PSC), David Gómez (PSC) y Jaume Graells (ERC).
Las viviendas proyectadas están en la horquilla entre un mínimo de 167.800 y un máximo de 262.000 viviendas, que será "suficiente para atender el crecimiento de población previsto en el área metropolitana hasta el año 2050", según dice el comunicado. El plan prevé que más del 10% sean viviendas asequibles, en consonancia con la tarea que está haciendo el ejecutivo de Salvador Illa de detectar y licitar solares disponibles para priorizar la vivienda social y asequible.
La reducción del tamaño de los hogares hace que sean necesarios 131.377 viviendas más para dar respuesta al crecimiento de población, que se espera que llegue a 3,582 millones de habitantes en 2030, con una población ocupada residente de 1,5 millones y 1,76 puestos de trabajo localizados.
Prácticamente todos los municipios, asegura el comunicado, aumentarán su proporción de vivienda, de forma que el coeficiente entre población ocupada residente y puestos de trabajo localizados ha de pasar de 0,89 a 0,91. Para conseguirlo, sin embargo, el Área Metropolitana de Barcelona (AMB) prevé reducir el suelo urbanizable y dedicarle más a espacios libres públicos, parques con vegetación. En el futuro proyectado, el AMB ha de tener 3.147 hectáreas de equipamientos y 5.748 hectáreas de espacios libres públicos.
El proyecto prevé también 240 kilómetros de avenidas metropolitanas que promuevan el transporte público y en bicicleta, con el fin de impulsar una movilidad más sostenible.
La rehabilitación energética y la economía circular deben permitir que el consumo doméstico por habitante se reduzca un 12% por habitante y un 19% por unidad de techo de actividad económica, con un 5% menos de generación de residuos por habitante y un 18% menos por techo de actividad económica. El consumo doméstico de agua debe decaer un 4% por habitante y un 2% por techo y el reaprovechamiento de agua regenerada y de acuíferos debe aumentar un 58%.
A pesar de que la emisión de gases de efecto invernadero debería subir un 16% con el ritmo de crecimiento proyectado, las medidas del plan deben ayudar a que haya una reducción del 24% respecto a la situación actual o del 40% contando el crecimiento de la población. La movilidad sostenible, la rehabilitación de tejidos urbanos y la generación de renovables deben hacer esta tarea.
