El precio medio del alquiler en Catalunya ha aumentado un 60% entre 2015 y 2024, casi el doble que el salario bruto medio, que ha crecido un 30,46% en el mismo período. Así lo recoge un informe de la UGT presentado este viernes. La diferencia es aún más acusada en el mercado de compraventa, donde el precio de la vivienda nueva se ha incrementado un 95,87% en nueve años. El secretario general del sindicato, Camil Ros, ha lamentado que el precio de la vida está desbocado y ha defendido que estos datos justifican la convocatoria de la huelga general del 11 de noviembre. Con estas palabras, Ros ha vinculado la situación de la vivienda con la protesta sindical, y ha presentado el informe como una prueba objetiva del deterioro del poder adquisitivo.
Ros ha valorado que antes de las elecciones es un buen momento para convocar un paro de 24 horas, porque puede influir en las acciones de los partidos políticos y en el voto. En rueda de prensa, ha denunciado que la evolución de los salarios no ha ido al mismo ritmo que el coste de la vida y que esto ha provocado una pérdida de poder adquisitivo entre los trabajadores. Según sus palabras, esta situación hace que la estructura se vaya tensionando, y ha recordado cómo la muerte de Olga y el desahucio de Maricarmen han propiciado la convocatoria de la huelga general. Estos dos casos concretos se han convertido, en el discurso del sindicato, en ejemplos de las consecuencias sociales de la crisis de la vivienda.
El ambiente de movilización
Ros ha asegurado que su sensación es que hay ambiente de huelga, después de valorar que hay movilización. También ha señalado que existe el sentimiento de que hay que parar a la derecha y la extrema derecha, aunque ha asegurado que la huelga va en contra del conjunto de los partidos políticos. Sin embargo, ha reprobado en concreto las acciones de Junts y ha lamentado que el partido haya escogido a los peores compañeros de viaje posibles, en referencia a PP y Vox.
Según Ros, Junts prioriza la cartera y no la bandera y el bienestar de las personas, y ha añadido que pueden ser las elecciones más importantes y determinantes desde la recuperación de la democracia. Según el informe, el alquiler ya representa el 45,21% del salario neto medio en Catalunya, un porcentaje que supera el umbral del 30% que se considera un esfuerzo excesivo para acceder a una vivienda. El informe sitúa el salario bruto medio en Catalunya en 2024 en 31.730 euros anuales, mientras que el salario mediano es de 27.100 euros. Esto significa que la mitad de las personas asalariadas cobraban esta cantidad o menos. La diferencia entre el salario medio y el mediano indica que hay una parte de la población con salarios muy elevados que eleva la media por encima de lo que cobra la mayoría.
La UGT también calcula que una persona con un salario medio destinaba el 39,35% de los ingresos netos a pagar el alquiler en 2024. Esta cifra muestra que, incluso con un salario medio, el coste del alquiler supera con creces el umbral del 30% que se considera razonable, y que en el caso del salario mediano la carga es aún mayor. El esfuerzo para acceder a una vivienda de alquiler se sitúa, por tanto, muy por encima de lo que se considera sostenible para una economía doméstica.
En cuanto a otros gastos cotidianos, los alimentos y las bebidas no alcohólicas han aumentado un 40,1% entre 2015 y 2024, también por encima del incremento de los salarios. Este dato indica que la pérdida de poder adquisitivo no se limita a la vivienda, sino que afecta también a productos de primera necesidad, lo que amplía el impacto sobre las economías domésticas. La combinación del aumento del alquiler y del encarecimiento de los alimentos configura un escenario en el que los hogares tienen que hacer frente a más gastos con unos ingresos que han crecido menos.
