Ahorrar en España sale más caro que en la mayoría de los países del entorno. No porque los bancos cobren más, sino porque Hacienda se queda con una parte mayor de lo que ese dinero rinde: en España, un euro invertido en un depósito, un fondo o una cartera de acciones paga de media más impuestos que el mismo euro invertido en el resto de la Unión Europea. Este sobrecoste explica, en parte, por qué tantas familias españolas prefieren dejar sus ahorros parados en una cuenta corriente antes que ponerlos a producir.

Así lo confirma el informe La tributación del ahorro financiero en España. Situación actual y propuestas de mejora y reforma, elaborado conjuntamente por el Instituto de Estudios Económicos (IEE) y EFPA España con la participación de entidades como Banco Santander, Cuatrecasas y KPMG. El estudio sitúa la tributación efectiva sobre los productos financieros en España en el 22%, frente al 14% de media en la Unión Europea y al 16% de la OCDE: ocho y seis puntos por encima, respectivamente.

El abogado Abel Marín Riaguas, socio fundador de Marín & Mateo Abogados y autor de "Protege tu Herencia" (Roca Editorial), coincide con el diagnóstico, pero matiza su alcance después de dos décadas en procesos sucesorios: "Se ve mejor en el inventario de una herencia que en cualquier estadística: un matrimonio que ha ahorrado durante décadas y cuyo patrimonio ha ahorrado durante décadas perdido poder adquisitivo en silencio, sin fondos ni acciones ni ninguna planificación".

Un billón de euros inmovilizados

El tipo marginal máximo del IRPF sobre las rentas del ahorro llega en España al 30%, doce puntos por encima de la media comunitaria (18%). En planes de pensiones, el país mantiene una neutralidad fiscal del 0% en la aportación, frente al tipo efectivo medio negativo de la UE (-23%) y la OCDE (-26%), con un rescate que tributa como renta del trabajo y puede alcanzar tipos marginales del 47%. Para Marín Riaguas, este marco castiga de forma desproporcionada a quien menos margen tiene para esquivarlo: mientras los grandes patrimonios acceden a estructura y asesoramiento especializado, es el ahorrador de renta media, con nómina, vivienda y depósito, quien soporta en términos relativos el tipo efectivo más alto.

El abogado sitúa el fondo del problema fuera del terreno estrictamente fiscal: "Quien no entiende el patrimonio propio depende de alguien. Y a un dependiente se le maneja: en una herencia, en una oficina bancaria y en una urna. Un país donde la mayoría no comprende lo que gana, lo que paga y lo que pierde no es un país prudente. Es un país fácil".

La brecha se confirma por nivel de renta: las cuentas y depósitos representan el 48% de la cartera financiera en los hogares con menores ingresos, frente a solo el 19% en los de rentas más altas, que sí incorporan acciones no cotizadas y participaciones. La limitación de las aportaciones deducibles a planes de pensiones, fijada en 1.500 euros desde enero de 2026, agrava esta ecuación, y una encuesta de EFPA España entre más de 260 asesores certificados sitúa la ampliación de estos límites como primera prioridad de reforma. Marín Riaguas defiende esta revisión fiscal, aunque recuerda que la planificación patrimonial y sucesoria es una palanca que las familias pueden accionar hoy, sin esperar a un cambio normativo.