La Agencia Tributaria de Catalunya ha comenzado este lunes la atención presencial para apoyar a los contribuyentes en la campaña de la renta. Este año, el organismo dispone de 40 oficinas distribuidas por todo el territorio, algunas de las cuales han abierto por primera vez. La atención telefónica ya estaba operativa desde el mes de mayo y, según ha explicado la consellera de Economía, Alícia Romero, se han atendido 25.500 personas, un incremento del 20% respecto al año anterior.
Romero ha visitado este lunes la nueva oficina de Tarragona, una de las seis que se han puesto en marcha en la demarcación, y ha estimado que las atenciones presenciales también crecerán alrededor de un 20%. La consellera ha indicado que la plantilla se ha reforzado para "muscular" la Agencia Tributaria de Catalunya, que, según ha dicho, "se ha de convertir en la hacienda catalana". El objetivo del departamento es que ningún ciudadano tenga que desplazarse más de 20 o 30 kilómetros para encontrar una oficina de atención presencial. Romero ha valorado positivamente los datos del mes de mayo: "Hemos ido generando confianza para que podamos atender sus necesidades o dudas".
La plantilla de la ATC se ha incrementado en 152 personas para poder cubrir la atención tanto presencial como telefónica en la cuarentena de oficinas. Recientemente, se ha modificado la ley de la Agencia Tributaria de Catalunya para crear nuevos perfiles profesionales. Según ha detallado Romero, se han convocado 200 plazas de gestores, inspectores y agentes tributarios para mejorar el servicio y preparar el organismo de cara al futuro. La consellera ha recordado que el pasado martes el Govern aprobó el contrato programa para impulsar la transformación tecnológica, de procesos, de datos y organizativa de la ATC. Este plan tiene como objetivo preparar el organismo para los próximos años, independientemente de cuáles acaben siendo sus competencias finales.
La posible gestión del IRPF
Respecto a la posible gestión del IRPF por parte de la Generalitat, Romero ha afirmado que actualmente la administración catalana no está preparada para asumir un "impuesto masivo y complejo". Aun así, ha dicho que están poniendo a punto la ATC "a marchas forzadas" por si este escenario se produce en el futuro. La consellera ha recordado que hace falta una modificación legislativa del Gobierno, con el cual "se trabaja" para que "antes del verano" se proponga un nuevo modelo de financiación. "Veremos si en la tramitación se incorpora alguna enmienda que permita esta delegación. Si esto pasa, tendremos que tener el instrumento preparado, necesitaremos una transición", ha valorado.
Romero ha dicho que, en caso de que este escenario se produzca, el Govern necesita "todas las garantías" de que la gestión del IRPF se hará "igual de bien que la agencia tributaria española". Mientras tanto, la campaña de este año servirá como prueba de fuego para medir la capacidad del organismo para gestionar un volumen creciente de atenciones. La puesta en marcha de las nuevas oficinas en la demarcación de Tarragona, que hasta ahora tenía una cobertura más limitada, es un paso importante en esta dirección. La consellera ha insistido en que el objetivo es que la distancia hasta la oficina más cercana no supere los 30 kilómetros en ningún punto del territorio, un hito que requerirá abrir nuevas dependencias en los próximos años.