Con el final de 2026 cada vez más cerca, miles de autónomos afrontan las últimas semanas del ejercicio sin haber revisado todavía cómo cerrarán sus cuentas. Una situación que puede tener consecuencias económicas, especialmente cuando existen gastos sin contabilizar, inversiones pendientes o decisiones fiscales que podrían haberse tomado antes de finalizar diciembre. José Manuel Orta, asesor fiscal de Orta FyC, insiste en la importancia de anticiparse en declaraciones a ON ECONOMIA: "Si esperamos a 2027 para hacer cualquier ajuste o estrategia, ya no nos va a afectar para 2026. Por tanto, es fundamental saber qué resultados estamos teniendo antes de que termine el año para tomar las decisiones que nos interesen".
El especialista explica que actuaciones aparentemente sencillas, como anticipar o aplazar una compra de mercancías o realizar una inversión, pueden influir en el resultado del ejercicio y, en determinadas circunstancias, en los impuestos que deberá afrontar el negocio. Pero ¿qué debería revisar un autónomo antes del 31 de diciembre?
1. Los gastos que se han quedado fuera de la contabilidad: Uno de los primeros pasos consiste en comprobar que todos los ingresos y gastos del ejercicio están correctamente registrados. Orta recomienda contrastar las facturas y justificantes facilitados a la asesoría con los movimientos de la cuenta bancaria utilizada para la actividad. "En muchas ocasiones encontramos gastos de seguros, comunidad, comisiones bancarias o desplazamientos que aparecen en la cuenta corriente, pero de los que el autónomo no ha enviado la factura o el justificante correspondiente", explica. Esta revisión permite detectar posibles olvidos y comprobar que se han tenido en cuenta todos los gastos que pueden resultar fiscalmente deducibles.
2. Las amortizaciones y las existencias del negocio ordenadores, mobiliario, vehículos, maquinaria o programas informáticos son algunos de los bienes cuya amortización debe revisarse al cerrar el ejercicio. «Son gastos que en ocasiones se quedan atrás y no se aprovechan fiscalmente para reducir beneficios", señala Orta. También considera importante realizar un inventario de existencias cuando la actividad requiere mercancías o productos para generar ingresos. El asesor explica que la variación de existencias influye en el resultado contable y fiscal: un aumento puede incrementar el beneficio, mientras que una disminución puede traducirse en un mayor gasto.
3. Las facturas impagadas y las posibles deducciones. El cierre del año también es un buen momento para revisar las facturas pendientes de cobro. Según Orta, cuando se cumplen los requisitos establecidos, determinados impagos pueden dar lugar al reconocimiento contable y fiscal de pérdidas por deterioro de créditos comerciales, lo que puede reducir el resultado sujeto a tributación. Además, recomienda comprobar si existen resultados negativos de ejercicios anteriores que puedan compensarse y revisar las deducciones o beneficios fiscales aplicables. Entre las cuestiones que menciona se encuentran las aportaciones a planes de pensiones, determinados seguros de salud, las donaciones y los posibles incentivos fiscales autonómicos, siempre atendiendo a las circunstancias y requisitos de cada contribuyente.
4. Las inversiones que todavía pueden planificarse: noviembre y diciembre son meses especialmente relevantes para decidir si conviene realizar determinadas inversiones antes de que termine el ejercicio o aplazarlas al siguiente. "Podemos tomar decisiones sobre si invertir o hacer compras que en el futuro nos vayan a generar ingresos, o bien posponerlas para el próximo ejercicio", explica el asesor. Sin embargo, Orta recuerda que estas decisiones no deben tomarse exclusivamente pensando en pagar menos impuestos. En determinadas circunstancias, presentar unos resultados positivos también puede resultar interesante para solicitar financiación bancaria, afrontar un posible traspaso o mejorar la imagen económica de la empresa ante clientes y terceros.
5. Los errores que pueden acabar costando dinero. Uno de los fallos más habituales entre los autónomos es mezclar los gastos personales con los profesionales. "Cualquier gasto que no tenga nada que ver con la actividad puede ser comprobado por la Administración, con las consecuencias correspondientes", advierte Orta. El asesor también señala otros errores frecuentes, como no revisar los movimientos bancarios, olvidar gastos por falta de documentación, aplicar incorrectamente las amortizaciones o no contabilizar adecuadamente la variación de existencias. Estas situaciones pueden provocar diferencias significativas en las declaraciones fiscales. El cierre del año también sirve para preparar un negocio más rentable en 2027.
Más allá de los impuestos, José Manuel Orta considera que el final del ejercicio debería aprovecharse para realizar una radiografía completa del negocio. Esto implica revisar si se han cumplido los objetivos económicos, analizar la rentabilidad de los productos o servicios y estudiar los gastos de personal, las colaboraciones y los contratos con clientes. Incluso recomienda examinar qué días y horarios resultan más rentables. "Un bar puede descubrir que entre las cinco y las ocho de la tarde ingresa menos de lo que le cuesta mantener a sus trabajadores durante esas horas. Esa información permite replantearse el horario", ejemplifica.
Otro aspecto fundamental es la tesorería: conocer cuánto dinero está pendiente de cobrar, qué pagos habrá que afrontar durante los próximos meses y si existen riesgos para la continuidad de la actividad. A partir de esa información, el autónomo puede decidir si necesita revisar sus precios, modificar las condiciones de cobro o replantear determinados productos y servicios. Orta también recomienda comprobar si la estimación de rendimientos comunicada a la Seguridad Social se ajusta a la realidad del negocio, ya que las diferencias pueden dar lugar a posteriores regularizaciones de las cuotas. Por último, plantea otras dos cuestiones que conviene analizar con perspectiva: si la evolución del negocio justifica un cambio de estructura empresarial y si las cotizaciones actuales son adecuadas de cara a la futura jubilación. En relación con la posibilidad de constituir una sociedad o una estructura holding, el asesor advierte de que no siempre resulta conveniente y que cualquier decisión debe responder a las circunstancias reales de la actividad.
