Para resolver uno de los mayores enigmas de la propia idiosincrasia intrínseca del Universo es necesario remontarse hasta sus orígenes y preguntarnos la siguiente cuestión: ¿Qué había antes del Big Bang? La respuesta es sencilla, nada. De acuerdo, pero... ¿y qué es la nada en el vacío del espacio profundo? La ausencia del todo, ¿verdad? Ahora viene una de las preguntas más complejas sobre el cosmos, un enigma que aún a día de hoy sigue manteniendo en jaque a la comunidad científica: ¿Qué hay más allá de los límites del Universo?
La respuesta podría ser todavía más desconcertante de lo que imaginamos. Y es que los científicos saben que el Universo observable está en expansión pero tiene unos límites, pero no pueden determinar con certeza qué ocurre más allá de ellos. Las observaciones de la radiación cósmica de fondo indican que el espacio es extremadamente plano, aunque esto no significa necesariamente que sea infinito.
El uso de la tecnología para estudiar los límites del Universo
Una de las claves para intentar resolver uno de los grandes misterios del cosmos se encuentra precisamente en la radiación cósmica de fondo, la luz más antigua que podemos observar. Sus pequeñas variaciones permiten a los astrónomos estudiar cómo se comporta la geometría del espacio a escalas enormes. Los resultados muestran que las estructuras observadas tienen prácticamente el tamaño que deberían tener en un Universo plano.
Pero aquí aparece un detalle importante: que el Universo sea plano no implica que tenga que ser infinito. Es posible que lo que podemos observar sea únicamente una pequeña parte de un cosmos muchísimo mayor y que su curvatura solo sea apreciable a escalas que todavía no podemos estudiar.
Además, existe otra posibilidad todavía más curiosa. El espacio podría ser plano y, al mismo tiempo, estar conectado consigo mismo. Dicho de una forma sencilla, algunas de sus dimensiones podrían llegar a «cerrarse» sobre sí mismas, de manera que avanzar continuamente en una dirección podría terminar llevándonos al punto de partida.
Los científicos han buscado señales de este tipo de estructura mediante patrones repetidos en la radiación cósmica de fondo o posibles galaxias que apareciesen en diferentes zonas del cielo. Por ahora, no existe una evidencia convincente de que esto ocurra.
Y aquí es donde aparece la gran incógnita: si cualquier estructura de este tipo fuese más grande que el Universo observable, quizá nunca podríamos detectarla. Por eso, a día de hoy, seguimos sin saber si el Universo es infinito, finito o si tiene una estructura mucho más extraña de lo que podemos imaginar.