La ciencia lleva años estudiando los riesgos de crear nuevas formas de vida mediante ingeniería biológica, pero hay una posibilidad que preocupa especialmente a algunos investigadores: la llamada "vida espejo", unos organismos hipotéticos construidos con moléculas que son el reflejo de las que utiliza la vida terrestre. Aunque todavía no existen, científicos de las universidades de Strathclyde y Durham han propuesto un método para detectarlos en caso de que algún día lleguen a crearse, con el objetivo de anticiparse a los posibles riesgos para los seres humanos, los animales y los ecosistemas.
Qué es la "vida espejo" y por qué podría ser peligrosa
Para entender qué es la vida espejo, primero hay que conocer una propiedad de algunas moléculas llamada quiralidad. Dicho de forma sencilla, ciertas moléculas pueden adoptar dos estructuras que son imágenes especulares entre sí, como sucede con nuestras manos: la derecha y la izquierda tienen una forma parecida, pero no podemos superponerlas perfectamente.
Aunque ambas versiones contienen los mismos átomos, su disposición tridimensional cambia y eso puede tener consecuencias importantes en biología. La vida terrestre utiliza determinadas configuraciones moleculares, como los aminoácidos de tipo L que forman las proteínas y los azúcares de tipo D presentes en el ADN y el ARN, mientras que la vida espejo estaría construida con versiones invertidas de estos componentes.

El problema es que buena parte de los mecanismos biológicos dependen de que las moléculas encajen entre sí de una forma concreta. Por eso, un organismo construido con componentes invertidos podría interactuar de maneras inesperadas con otros seres vivos y, en determinadas circunstancias, escapar de algunas las defensas naturales que protegen a los humanos, los animales y las plantas.
Esto no significa que una bacteria espejo de este tipo fuera invencible ni que pudiera infectarnos necesariamente, pero sí que podría resultar difícil de controlar si llegara a desarrollarse y reproducirse. Los investigadores consideran que la probabilidad de que la vida espejo llegue a crearse es baja, aunque sus posibles consecuencias serían lo suficientemente graves como para estudiar cómo detectarla antes de que exista.
Qué han descubierto los científicos para detectar la vida espejo
Recientemente, un equipo de investigadores de las universidades de Strathclyde y Durham ha propuesto utilizar una técnica conocida como luminiscencia circularmente polarizada (CPL), que permite obtener información sobre la estructura de determinadas moléculas a partir de la luz que emiten. La idea es aprovechar las diferencias entre las señales luminosas para distinguir la vida convencional de una hipotética forma de “vida espejo”, mediante sondas fluorescentes capaces de unirse a determinadas estructuras celulares y generar una especie de huella molecular que permita identificar su configuración.
La propuesta se basa en un principio relacionado con la polarización de la luz que también se utiliza en las gafas de cine 3D para separar las imágenes que recibe cada ojo, aunque en este caso el objetivo es analizar las propiedades de la luz para obtener información sobre la estructura molecular de una muestra. Además, los investigadores plantean combinar varias sondas fluorescentes para reducir el riesgo de obtener resultados engañosos y estudiar cómo adaptar esta técnica a instrumentos como microscopios, cámaras y equipos de análisis biológico.
Eso sí, hay un detalle importante: los científicos todavía no han demostrado experimentalmente que el método completo sea capaz de detectar la "vida espejo". Por ahora, se trata de una propuesta que necesita nuevas pruebas para confirmar su fiabilidad, aunque sus principios pueden investigarse utilizando muestras biológicas convencionales, sin necesidad de crear organismos espejo para empezar a desarrollar esta tecnología.