Llega desde el Priorat, forma parte de la colección Vinos de Otro Mundo, lleva el nombre del planeta Urano y cada botella cuesta 1.700 euros. Seguramente, sea el regalo perfecto para los amantes del vino estas navidades pero, también, es un ejemplo del nivel de refinamiento que la vitivinicultura ha alcanzado en España gracias, también, a la tecnología. De hecho, más que un vino, es una inversión, dicen, más segura que las criptomonedas.

Sólo 500 botellas
De Uranus sólo se van a comercializar 500 botellas de tamaño convencional y unas pocas unidades más en el formato especial de 12 litros. De momento, ya es posible hacer reservas en la web del proyecto. El vino forma parte de una serie de nueve caldos (tantos como planetas tiene el Sistema Solar) elaborados por otros tantos productores de las principales regiones vitivinícolas del mundo. Uranus es el segundo de la serie y el premio fue Júpiter un espectacular vino del Alentejo portugués que salía a 1.000 euros por botella.
¿Y cómo es Uranus?
Dominik Huber, su creador, lo define como un vino “nuevo y con capacidad de envejecimiento que pondrá al Priorat en el punto de mira de los nuevos consumidores que quieren productos de calidad y están dispuestos a pagar precios más elevados porque saben que un vino como Uranus otorga placer, rentabilidad, prestigio y status”. Este tinto seco se ha elaborado con garnacha peluda, garnacha blanca y cariñena y, de él, cuentan que ofrece energía, profundidad y complejidad suficientes como para que los aromas dancen como bailarines en la nariz del afortunado degustante.
Tras Uranus, llegarán vinos de Burdeos, de la Champagne, de la Toscana, del valle de Napa, del Mosela o de Georgia y todos, sin excepción, se comercializarán a precios similares al de Uranus. Son vinos, cierto, pero también son herramientas de inversión, porque sus promotores dan por hecho que se revalorizarán y adelantan que su valor es menos etéreo que el de las criptomonedas. No en vano, explican, para elaborarlos están "volviendo a las raíces del vino" y "utilizando métodos ancestrales para devolver los sabores y conocimientos antiguos al mundo moderno, creando algo completamente único y extraordinario que la industria no ha visto nunca". Eso cuenta al menos Cláudio Manrtins, promotor del proyecto.