La ciencia se equivocaba con Marte. Nuestro cercano a la vez que lejano planeta vecino de los desiertos de color carmesí es mucho más violento de lo que se imaginaba. Hace poco, descubríamos unas nuevas fotografías de Marte enviadas por la sonda Psyche de la NASA en las que se podía ver cómo los vientos marcianos esculpían y azotaban los bordes de los cráteres de impacto de asteroides en la superficie del desértico planeta rojizo. Los estudios más recientes sugieren que estos vientos huracanados pueden llegar a alcanzar unas velocidades de hasta 160 km/h. Para que te hagas una idea, la velocidad media del viento en las costas mediterráneas de Catalunya oscila entre 10 km/h y 25 km/h.
Los diablos rojos de polvo de la árida e incandescente superficie marciana
En Marte se producen muchas tormentas de polvo debido a varios factores. En primer lugar, las partículas de su superficie son muy finas, como la arena de una playa en la Tierra; por otro lado, su atmósfera es muy delgada, pero lo suficiente como para mover grandes cantidades de polvo. Sumado a las diferencias de presión y de temperatura, se crean las condiciones idóneas para generar tormentas de polvo.
Los huracanados vientos de Marte ocasionan ciertos cambios y curiosidades muy interesantes. Además de alcanzar grandes velocidades, también reducen considerablemente la luz solar que llega a la superficie. Esto puede llegar a afectar seriamente a la calidad de las imágenes tomadas por las cámaras de los rovers que la NASA ha enviado a Marte y, por supuesto, también dificultan sus operaciones.

Conocidos como "diablos de polvo", estos vientos también alteran la temperatura atmosférica y moldean el planeta. Aunque Marte parece un desierto inmóvil, sus vientos cuentan una historia de cambio constante. El polvo que viaja por el planeta, las dunas que migran lentamente y las tormentas que oscurecen el cielo muestran que Marte sigue siendo un mundo muy dinámico.
Pero los vientos marcianos no solo moldean el paisaje: también representan un gran desafío para la exploración espacial del futuro. Quién sabe, quizá algún día, cuando los seres humanos caminemos sobre la superficie roja, escuchemos el leve silbido de un viento que lleva millones de años recorriendo el planeta. Eso sí, el viento siempre se sentirá mucho más suave que en la Tierra.
Como la densidad del planeta marciano es mucho menor que la de la atmósfera terrestre, los vientos ejercen mucha menos fuerza. Es decir, mientras que un viento de 100 km/h en la Tierra puede empujarte y quebrar ramas de árboles, en Marte un viento de 160 km/h sería como un viento suave o moderado en la Tierra.