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Europa acaba de dar un importante golpe a Google que se enfrenta al mismo problema que Apple. La Comisión Europea acaba de dar un nuevo golpe a Google con dos medidas que pueden cambiar el futuro de Android y de su negocio de inteligencia artificial. Bajo la Ley de Mercados Digitales (DMA), Bruselas obliga a la compañía a realizar concesiones que hasta hace poco parecían impensables.

La primera de ellas afecta directamente a Android y exige que el sistema operativo abra la puerta a asistentes de IA de terceros, permitiendo que otras inteligencias artificiales puedan competir con Gemini. Además, la segunda medida obligará a Google a compartir uno de sus mayores activos, los datos de búsqueda que utiliza para alimentar su negocio.

Europa podría acusar a Google de monopolio si no cumple sus nuevas directrices

Google se enfrenta en Europa al mismo problema que Apple, aunque ambas compañías han tomado caminos muy diferentes. Mientras que Gemini ya está disponible en Android en el mercado europeo y cuenta con una integración profunda en el sistema, Apple decidió retrasar el lanzamiento de las nuevas funciones de Siri AI por las dudas sobre cómo aplicar la normativa europea.

La compañía de Cupertino teme que abrir demasiado el acceso a los datos del usuario pueda permitir que otras alternativas de IA tengan acceso a información tan sensible como correos electrónicos, mensajes o fotos sin un control suficiente. Google, en cambio, ha optado por mantener Gemini disponible y ahora tendrá que adaptarse a las nuevas exigencias de Bruselas para permitir más competencia dentro de Android.

A partir de julio de 2027, Android en Europa podría cambiar por completo. Google tendrá que permitir que las IA de terceros tengan el mismo acceso al sistema que Gemini, algo que hasta ahora estaba reservado en exclusiva a la IA de Google.

Google deberá permitir que otras IAs tengan los mismos privilegios que Gemini en Android

Esto permitirá que los usuarios puedan elegir qué asistente quieren utilizar y que otras inteligencias artificiales puedan llevar a cabo acciones más profundas, como responder mensajes, reservar servicios o interactuar con aplicaciones en su nombre. A pesar de que esto pueda poner en peligro los datos de los usuarios.

Por otro lado, el segundo gran golpe afecta al mayor tesoro de Google: sus datos de búsqueda. Bruselas obliga a la compañía a compartir esta información con rivales y chatbots de IA para fomentar la competencia, aunque bajo un sistema de acceso controlado y con datos anonimizados para proteger la privacidad de los usuarios.

Google no ha tardado en responder y, como suele ocurrir en estos casos, la compañía ha puesto la seguridad del usuario como principal argumento. Kent Walker, responsable de asuntos globales de Google, asegura que dar un acceso tan profundo a IA de terceros podría poner en riesgo la privacidad y la protección de los dispositivos.

La compañía también advierte de que compartir datos de búsqueda con otras empresas podría provocar problemas de seguridad o revelar información sensible. Sin embargo, la Unión Europea mantiene su postura: con la Ley de Mercados Digitales quiere evitar que los grandes gigantes tecnológicos controlen en exclusiva servicios clave como la inteligencia artificial o las búsquedas.