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La aviación militar está entrando en una nueva etapa en la que el sigilo, la inteligencia artificial y los sistemas autónomos tendrán cada vez más importancia. Los cazas del futuro no solo tendrán que ser más difíciles de detectar y capaces de recorrer mayores distancias, sino que también deberán trabajar junto a drones que amplíen sus posibilidades en combate. Es una tendencia que ya estamos viendo en proyectos como el Saab A3-001, un caza autónomo que Suecia plantea desarrollar para acompañar a sus aviones tripulados.

En esta carrera tecnológica, Estados Unidos y China tienen mucho que decir. Washington asegura que su futuro F-47 será el primer caza de sexta generación del mundo, pero las pruebas de vuelo de dos misteriosas aeronaves chinas plantean una incógnita: ¿podría Pekín adelantarse a los estadounidenses? Por ahora, buena parte de la información sobre estos aviones sigue siendo un secreto, lo que dificulta conocer sus capacidades reales y cuánto falta para que estén operativos.

Qué es un caza de sexta generación

Los cazas de sexta generación representan el siguiente paso en la aviación militar. Frente a modelos actuales como el F-35, buscan mejorar el sigilo, la autonomía y la capacidad para detectar objetivos, además de integrar inteligencia artificial y sistemas de combate conectados.

Una de sus características más importantes será la capacidad de trabajar junto a drones autónomos, que podrán acompañar al avión, recopilar información o realizar misiones de ataque bajo la coordinación del piloto. Por tanto, no se trata únicamente de fabricar un avión más avanzado, sino de desarrollar un sistema de combate capaz de coordinar diferentes plataformas.

Concepto del Boeing F-47

El Boeing F-47 estadounidense y los misteriosos aviones chinos

Estados Unidos adjudicó a Boeing el desarrollo del F-47 en marzo de 2025, dentro del programa Next Generation Air Dominance (NGAD). El objetivo es sustituir progresivamente al F-22 Raptor y disponer de un caza capaz de operar junto a drones de combate. Aunque sus características completas siguen siendo secretas, Washington prevé que el primer vuelo se produzca en 2028.

China, por su parte, ya ha mostrado dos aeronaves que han despertado un enorme interés entre los analistas militares. Conocidas extraoficialmente como J-36 y J-50, ambas presentan diseños furtivos muy diferentes de los cazas convencionales y han sido fotografiadas durante sus vuelos de prueba. Y no olvidemos que también tienen una IA capaz de identificar aviones estadounidenses.

El J-36 destaca por su gran tamaño y su configuración de tres motores, mientras que el J-50 parece ser un avión más pequeño y bimotor. Sin embargo, estos nombres no son denominaciones oficiales confirmadas y se desconoce cuál será la función definitiva de cada aparato.

Lo más importante es que China no ha revelado públicamente sus prestaciones, sus sistemas de armamento ni el grado real de desarrollo de estos programas. Las imágenes demuestran que existen prototipos en vuelo, pero no permiten confirmar que estén al mismo nivel tecnológico que el F-47 ni cuándo podrían entrar en servicio.

¿Quién llegará antes?

China parte con una ventaja aparente si hablamos únicamente del primer vuelo, ya que sus prototipos llevan tiempo realizando pruebas mientras que el F-47 todavía tiene previsto despegar en 2028. Sin embargo, volar antes no significa necesariamente disponer del primer caza de sexta generación operativo.

Estados Unidos cuenta con un programa definido y un calendario anunciado, mientras que el secretismo chino impide comparar con precisión ambos desarrollos. La verdadera carrera consistirá en determinar qué país consigue convertir sus prototipos en aviones operativos, con todos sus sistemas integrados y preparados para el combate.

Por ahora, Estados Unidos asegura que el F-47 será el primero, pero China ha demostrado que también trabaja en esta tecnología. La incógnita es cuánto ha avanzado realmente Pekín y qué capacidades esconden sus misteriosos aviones.