Tesla cederá progresivamente la capacidad productiva del Cybertruck en su gigafactoría de Austin (Texas) a lo largo del próximo año con el fin de priorizar la fabricación en serie del Cybercab, el robotaxi biplaza que la compañía sitúa como el eje central de su futura oferta de movilidad autónoma. La decisión, confirmada por Elon Musk a través de la red social X, supondrá la conclusión de la trayectoria industrial del modelo comercializado desde finales de 2023. El propio directivo se ha referido a este ajuste operacional como el "fin de una era", defendiendo que, pese al cese, se trata del vehículo más ambicioso jamás ensamblado por la marca.
La retirada del Cybertruck responde a un severo distanciamiento frente a las estimaciones comerciales iniciales de la multinacional estadounidense. Frente a las previsiones originales del propio Musk, que fijaban un volumen de ventas cercano a las 250.000 unidades anuales, las matriculaciones reales sufrieron una drástica contracción: según datos de la consultora especializada Cox Automotive, en 2025 se comercializaron tan solo 20.237 unidades en Estados Unidos, lo que representó un desplome del 48% frente a las 38.965 entregas registradas durante el ejercicio 2024.
Problemas de calidad, llamadas a revisión y polarización política de la Cybertruck
A la caída sostenida de la demanda se sumaron recurrentes contratiempos en la cadena de montaje y una notable acumulación de incidencias mecánicas y de software. El Cybertruck fue objeto de hasta 11 llamadas a revisión voluntarias emitidas por los organismos de seguridad vial, destacando el riesgo de atascamiento del pedal del acelerador con el revestimiento interior del habitáculo, así como diversos fallos en la respuesta de la tracción y desajustes en el código del sistema operativo.
Paralelamente, el todoterreno eléctrico acusó una acusada polarización social. El firme respaldo económico y político dispensado por Elon Musk a la campaña presidencial de Donald Trump convirtió al Cybertruck en un emblema ideológico dentro del parque móvil estadounidense, desencadenando situaciones de fricción en la vía pública y episodios explícitos de rechazo hacia sus conductores.
Con esta reestructuración en la planta de Texas, donde las líneas del Cybertruck compartían instalaciones con el Tesla Model Y y los desarrollos del Cybercab, Tesla busca optimizar su infraestructura fabril para centrar sus recursos en la implantación comercial de su red de transporte sin conductor. El cese de fabricación del Cybertruck marca el cierre de una etapa ambiciosa pero convulsa para Tesla, reconduciendo sus líneas de ensamblaje en Texas hacia la producción en masa del Cybercab para liderar la movilidad autónoma.
