Cuando el dueño de una compañía presume de una característica asombrosa, es muy probable que más de un cliente confíe a ciegas. Algo así ha sucedido con el propietario de una Cybertruck, quien, guiado por una afirmación de Elon Musk, metió su coche a un lago. Esta acción no solo le hizo "tirar al agua" unos cuantos miles de dólares, sino también un tiempo en prisión.

De acuerdo con un comunicado en X, emitido por la policía de Grapevine en Texas, Estados Unidos, el dueño del coche condujo hasta una rampa para botes con la intención de probar el "Wade Mode" (Modo Vadeo) de la camioneta. Al ingresar al lago, el sistema falló al instante, el habitáculo se inundó y el coche quedó flotando en el agua.

Tesla aún no fabrica coches anfibios

Las autoridades detuvieron al conductor por ingresar a una zona restringida del lago y por violar las leyes de navegación, ya que el Cybertruck no cuenta con un registro válido como embarcación ni llevaba el equipo de seguridad acuática obligatorio que exige la ley local.

En su momento, el CEO de Tesla aseguró en redes sociales que la Cybertruck sería lo suficientemente impermeable como para "servir brevemente de barco" y cruzar ríos, lagos y mares tranquilos. Aunque nunca lo puso a prueba.

El manual del coche aclara explícitamente que no es un vehículo anfibio. Técnicamente, el modo vadeo real del vehículo solo presuriza la batería y eleva la suspensión unos 81 centímetros para poder atravesar calles inundadas de forma segura. Esta afirmación contradice el discurso público de Musk, que muchos compradores creyeron sin cuestionamientos.

Tesla estipula explícitamente en sus contratos que los daños por agua fuera de las especificaciones del manual anulan por completo la garantía. El dueño no solo enfrenta cargos penales, sino la pérdida total de un vehículo de más de 100.000 dólares.

Este hecho se suma a la lista de accidentes protagonizados por este modelo de la flota de Tesla. Cada uno ha dejado en evidencia las grietas de diseño, seguridad y ahora de promoción de la compañía.

Lo cierto es que este hecho demuestra que sobre cualquier promesa de marketing, hay fundamentos que no cambian: las baterías de alto voltaje y el agua profunda siguen siendo una combinación bastante peligrosa.