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El desierto de Atacama es considerado como el lugar más seco y más árido del planeta. Recientemente, ha amanecido cubierto de nieve en una escena tan inusual como fascinante. Una perturbación atmosférica ha provocado nevadas generalizadas en la región, donde las precipitaciones son extremadamente escasas, dejando un increíble paisaje del desierto chileno que la NASA ha capturado en imágenes.

El fenómeno ha sido captado desde el espacio por los satélites de la NASA, que han permitido observar cómo la nieve cubrió grandes extensiones del Atacama. Según explica la NASA, detrás de este episodio se encuentra una disrupción atmosférica poco frecuente que permitió que el aire frío y la humedad alcanzaran esta zona extraordinariamente árida.

La nieve vuelve a cubrir el Atacama

El desierto de Atacama, en el norte de Chile, ha quedado cubierto de nieve tras una sucesión de tormentas invernales que han dejado una estampa poco habitual en una de las regiones más áridas del planeta. La NASA ha captado desde el espacio cómo la nieve se extendió desde los Andes hasta prácticamente la costa del Pacífico, atravesando el desértico núcleo del Atacama.

Las imágenes tomadas por los satélites Landsat 8 y Landsat 9 muestran el antes y el después de este episodio meteorológico. En una de ellas, el paisaje aparece prácticamente cubierto por una capa blanca que incluso llegó a ocultar parcialmente las instalaciones del radiotelescopio ALMA, que tuvo que suspender sus operaciones y poner sus antenas en modo de protección debido a la nieve y los fuertes vientos.

Desierto de Atacama / NASA

La situación ha sido provocada por una baja aislada que se separó de una enorme zona de bajas presiones que se extendía desde el extremo de Sudamérica hasta los subtrópicos. Esta perturbación atmosférica, combinada con la humedad procedente de la costa, generó precipitaciones en una superficie excepcionalmente amplia. En algunas zonas cayó nieve, mientras que en otras, como Taltal, se acumularon casi 40 milímetros de lluvia en apenas tres días, unas diez veces más que su media anual.

Según la NASA, este tipo de episodios solo ocurre unas pocas veces por década. Además, el fenómeno se produjo en un contexto de fortalecimiento de El Niño, que está favoreciendo un invierno especialmente húmedo en el centro-norte de Chile.