Los relojes inteligentes forman parte de un mercado que se podría considerar secundario respecto a los móviles; la situación es que ya son tan populares como ellos, a tal grado de registrar cifras millonarias en cuanto a unidades vendidas. Apple es uno de los fabricantes que ostenta el trono de las ventas con el Apple Watch, aunque ahora hay mucha más competencia que no solo se resume a un simple reloj, sino que abordan otras cuestiones como la salud y el deporte.
Apple ha abogado por esto desde sus inicios y la confianza que tienen sus clientes hacia ello es lo que lo mantiene ahí en lo más alto. Su mayor defecto, quizá, sea la autonomía y que ha sido demasiado continuista en su diseño a lo largo de su historia. ¿Cuándo es el momento oportuno para cambiar de reloj inteligente? En lo personal, solo he tenido dos y una pulsera, y he detectado 4 razones que pueden resultar fundamentales para darse cuenta de ello.
El fin del reloj inteligente debido al software
Con Apple es posible disfrutar del mismo software en todos los relojes inteligentes; sin embargo, carecen de algunas funciones. Por ejemplo, el ECG no está disponible para un Apple Watch SE. El caso es que, cuando el tiempo pasa y los relojes dejan de actualizarse, comprar un reloj de segunda mano a veces ya no es lo mismo si es que es muy antiguo. No es algo exclusivo de Apple, también pasa con los Pixel Watch o incluso con los relojes inteligentes de Samsung. Siempre habrá un momento en el que se lancen novedades en sistemas operativos y el reloj que tenemos ya no será compatible.
Esto lo viví hace varios años, cuando tenía el Apple Watch Series 2 y ya no fue compatible con una siguiente versión de watchOS. Decidí aprovechar un cambio de ecosistema móvil y eso también orilló mi decisión por invertir en un accesorio más barato. En tu caso personal, si el reloj inteligente que tienes ya no se actualiza, podrías seguir utilizándolo por un año más, para saber si sigue siendo compatible con tu estilo de vida y las apps que utilizas. Es bueno aprovechar un dispositivo al máximo de su vida útil, hasta donde pueda utilizarse.

Cambiar de ecosistema o marca
En este espectro es importante señalar que tenemos watchOS, Wear OS y otros sistemas que sí son compatibles con Android. Como te puedes esperar, un Apple Watch solo funcionará conectado a un iPhone. Por el contrario, un dispositivo Wear OS sí puede conectarse a un iPhone, pero no es recomendable, ya que la experiencia es muy limitada. Los demás relojes, como Garmin o Amazfit, conviven con cualquier móvil.
Si te pasas de iPhone a Android, como fue mi caso con el Apple Watch Series 2 y el iPhone 7 Plus que tuve en su momento, es inevitable que tengas que vender el reloj inteligente o heredárselo a alguien que tenga un iPhone porque en Android no lo podrás usar. Si estás pensando en cambiarte de iPhone a Android o viceversa, explora muy bien las opciones que tienes actualmente y a las que aspiras a cambiar. Estar bien informado podría hacer la diferencia entre esta decisión. La mejor opinión la encontrarás en aquellos usuarios que tienen uno o ambos mundos.
La batería ya no dura lo mismo
Es aquí donde se comienzan a ver los síntomas de cambio y de pensar en comprar un nuevo reloj inteligente. Solo para que lo tengas en cuenta, no todos los relojes inteligentes tienen la misma duración de batería. En Apple tenemos varias duraciones: Series 11 con 24 horas de batería (un poco más si es que no utilizas la actividad con GPS), SE 3 con 18 horas y el Ultra 3 con 42 horas. El Pixel Watch 4 puede durar hasta 30 o 40 horas según el tamaño. El Galaxy Watch 8 hasta las 30 horas. Si vamos a los Garmin, que tienen otro enfoque, estos ofrecen desde 10 hasta los 15 días según el modelo; por ejemplo, el Forerunner 970 es el que dura hasta 15 días.
Después de varios años de uso, la batería se degrada y esto es natural en cualquier dispositivo inteligente como el móvil. No durará lo mismo y eso se notará tarde o temprano. Tendrás que recargar la batería del reloj más seguido, hasta que ya no funcione prácticamente y te veas obligado a ver otras opciones. Si se combina con lo de la caducidad del software, el cambio es más que inminente.

El verdadero final del reloj inteligente o cualquier accesorio: el desgaste
Si combinamos todos los factores, puede que no sean suficientes contra un verdadero enemigo del tiempo al cual enfrentamos después de un largo tiempo. El desgaste que pueden tener los objetos es natural, aunque podemos prevenirlo con un cuidado responsable. Sin embargo, el mismo tiempo es el que condiciona todo. La exposición de los relojes al polvo, al agua y al ambiente mismo les dará un desgaste. Los componentes del propio reloj se van degradando, no solo la batería.
La pantalla, en primera instancia, es lo que podría provocar que ya no utilices el reloj. El dejar de tener acceso al dispositivo es lo que condicionará su existencia. Si es posible, protégelo con accesorios de terceros. En mi caso, el Apple Watch Series 2 que tuve en su momento no se salvó del desgaste en su color y los pequeños rayones que suceden. Es por eso que decidí comprar una carcasa protectora para alargar su apariencia. Veremos cuánto dura, pero mientras tanto, si tú puedes hacer alguna acción que cuide a tu reloj de manera física, no dudes en hacerlo. ¿Qué otras señales has detectado con el tiempo de que es momento de cambiar de reloj?