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China busca sumarse de lleno a la carrera de la aviación comercial supersónica, un segmento impulsado recientemente por proyectos estadounidenses tras la retirada del Concorde. La propuesta del gigante asiático se materializa en el TMS-10, un demostrador tecnológico de bajo estampido sónico diseñado para transformar las conexiones aéreas de corta y media distancia.

El programa, respaldado por el Estado chino, está liderado por el Laboratorio Tianmushan en colaboración con la Universidad de Beihang. La aeronave está orientada al segmento de la aviación ejecutiva, con una capacidad proyectada en cabina de entre 10 y 15 pasajeros. El objetivo principal es reducir drásticamente los tiempos de viaje entre las grandes metrópolis del país; por ejemplo, el trayecto entre Pekín y Shanghái pasaría de las dos horas actuales en aviación convencional a solo 30 minutos de vuelo.

Configuración aerodinámica y régimen de doble velocidad

El diseño del fuselaje del TMS-10 busca resolver uno de los mayores obstáculos históricos de la aviación supersónica: las restricciones medioambientales y sonoras asociadas al paso de la barrera del sonido sobre áreas habitadas. Para cumplir las normativas internacionales, el avión está optimizado para dos regímenes de vuelo:

  • Crucero supersónico a Mach 2: Operativo en rutas sobre el mar o corredores aéreos no poblados.

  • Eficiencia subsónica a Mach 0,95: Diseñado para mantener un consumo eficiente de combustible y volar sin generar estampido sónico al aproximarse a zonas urbanas.

El control de la onda de choque se apoya en un diseño aerodinámico versátil concebido para disipar la presión sonora antes de que alcance el suelo.

Pruebas de vuelo y calendario de desarrollo

Tras validar su comportamiento en túneles de viento, un prototipo a escala completó en junio de 2026 su primer vuelo de prueba a baja velocidad en el aeropuerto de Dingzhou, verificando la estabilidad estructural y las maniobras de despegue y aterrizaje. Actualmente, el equipo de ingenieros finaliza el ensamblaje e integración de sistemas del prototipo a tamaño real. Los siguientes pasos contemplan la ejecución de ensayos de medición de ruido en vuelo y el primer ensayo oficial a velocidad supersónica.

El éxito de estas pruebas resultará determinante para captar socios industriales y definir la viabilidad comercial del TMS-10. El desarrollo del demostrador supersónico TMS-10 por la Universidad de Beihang demuestra que China busca situar su industria aeroespacial al nivel de los proyectos occidentales, priorizando la reducción del estampido sónico como factor clave para la aviación ejecutiva.