Entrar en Instagram durante unos minutos y acabar pasando mucho más tiempo del previsto es una situación familiar para muchos usuarios. Parte de esa experiencia depende de los sistemas que deciden qué vídeo, publicación o cuenta aparece a continuación.
Chema Alonso recurrió precisamente a Instagram para explicar hasta qué punto los algoritmos pueden aprender de nuestros hábitos y ajustar el contenido que vemos. En una entrevista publicada en 2024 por CyberLideria, el experto en ciberseguridad resumió su preocupación con una frase: «Llega un momento en que estamos a su merced».
Su reflexión no significa que la inteligencia artificial controle literalmente a quien utiliza una red social. El problema aparece cuando el sistema conoce suficientemente bien los intereses de una persona como para encadenar contenidos capaces de mantener su atención durante mucho más tiempo del que había previsto.
De entrar diez minutos a quedarse durante horas
Alonso puso un ejemplo sencillo: abrir Instagram con la intención de utilizarlo durante diez minutos y descubrir después que han pasado varias horas.
Los sistemas de recomendación intentan anticipar qué contenido puede interesar a cada usuario. Para ello tienen en cuenta señales como las cuentas que sigue, las publicaciones con las que interactúa o los vídeos a los que dedica más tiempo.
Cada una de esas acciones ayuda a modificar lo que aparece después. Por eso dos personas pueden abrir Instagram al mismo tiempo y encontrarse con experiencias completamente diferentes.
Meta lleva años aumentando el peso de las recomendaciones personalizadas dentro de la plataforma. Los usuarios pueden incluso consultar y modificar algunos de los temas que influyen en el algoritmo de Instagram, especialmente dentro de Reels.
El riesgo señalado por Alonso aparece cuando esa personalización elimina parte de la necesidad de buscar activamente algo nuevo. Al terminar un vídeo, ya hay otro preparado; después llega otro perfil y, a continuación, una nueva recomendación.
La decisión de continuar sigue siendo del usuario, pero la aplicación está diseñada para que siempre haya algo más que pueda resultar interesante.
Instagram permite intervenir en sus recomendaciones
Aunque buena parte del contenido se selecciona automáticamente, Instagram ofrece herramientas para modificar lo que aparece.
Una de las más sencillas es No me interesa. Al utilizarla sobre una publicación sugerida, la plataforma recibe una señal para reducir contenidos similares en futuras recomendaciones.
También es posible empezar de nuevo con buena parte de esa personalización. Instagram incorporó una opción para reiniciar las recomendaciones y volver a entrenar el algoritmo a partir de nuevas interacciones.
Para quienes prefieren consultar únicamente publicaciones de cuentas conocidas, existe además la vista Siguiendo, que organiza el contenido cronológicamente y prescinde de las recomendaciones en ese apartado. La sección Favoritos permite dar más prioridad a determinadas cuentas.
Estos ajustes sirven principalmente para decidir qué aparece en pantalla, pero no necesariamente cuánto tiempo se permanece dentro de la aplicación.
Esa diferencia es importante. Cambiar las recomendaciones puede hacer que el contenido resulte más relevante, mientras que limitar el tiempo de uso introduce una barrera independiente de lo atractivo que resulte el siguiente vídeo.
Android e iPhone permiten poner un límite
Los propios sistemas operativos incluyen herramientas para controlar cuánto tiempo se dedica a Instagram y otras aplicaciones.
En Android, Bienestar digital permite consultar el tiempo utilizado y crear temporizadores diarios para aplicaciones concretas. Cuando se alcanza el límite establecido, la aplicación se cierra y su icono queda atenuado hasta que el temporizador se restablece.
El usuario puede eliminar ese límite si quiere continuar, por lo que no se trata de un bloqueo absoluto. Su función es introducir una pausa y recordar cuánto tiempo se había decidido dedicar a la aplicación.
En el iPhone existe una opción similar dentro de Tiempo de uso. Apple permite establecer límites diarios para Instagram de forma individual o para categorías completas, como las redes sociales, y configurar tiempos distintos según el día de la semana.
Instagram también incluye funciones para reducir interrupciones, como el modo descanso, que permite silenciar notificaciones durante determinados periodos.
Ninguna de estas herramientas impide que los algoritmos sigan aprendiendo de las interacciones del usuario. Lo que hacen es introducir decisiones que no dependen exclusivamente de las recomendaciones de la plataforma.
La advertencia de Chema Alonso apunta precisamente a ese punto. Cuanto mejor consigue un sistema anticipar lo que queremos ver, más importante resulta conservar alguna referencia externa para decidir cuándo dejar de mirar.
