Con los profesionales del sector nuclear redactando manifiestos para que el Gobierno de España reflexione, la UE catalogando la energía del uranio como sostenible y Macron decidido a ampliar el parque francés de centrales nucleares a nadie debe extrañarle que hasta California, paradigma de economía sostenible, amplíe la vida de la última central nuclear activa que le queda. Se llama Diablo Canyon.

Hasta 2045
La decisión de la Comisión Reguladora Nuclear (USNRC) permite que los gestores de la planta de Diablo Canyon puedan operar con los dos reactores después 2025, la fecha en la que expiraba la licencia de la planta. Todavía no está decidido, pero podrían ampliar dicha licencia en 20 años: hasta 2045. Sólo hará falta que la operadora, la Pacific Gas&Electricity presente una solicitud antes del final de 2023. Y, efectivamente, la empresa va a hacerlo: así lo ha confirmado Paula Gerfen, su vicepresidenta.
De interés público
La USNRC considera que la central, dada la actual coyuntura del mercado energético, es una infraestructura de interés público. Con su visto bueno, la entidad valida la petición formalizada por el Estado de California. Gavin Newsom, gobernador califoniano, consideraq que la planta es “imprescindible”. Mientras, en España, nuestra ministra de Transición Ecológica sigue empecinada en que en 2035 no quede abierta en España ni una sola nuclear.
