La Tierra afronta este 2026 uno de los episodios "más preocupantes" por la llegada del fenómeno El Niño hacia el mes de junio —con la posibilidad de alargarse hasta finales de año— y que, combinado con el impacto del cambio climático, podría tener consecuencias "sin precedentes", según han apuntado los científicos. Concretamente, este fenómeno meteorológico, que impactó por última vez en nuestro planeta en 2023, podría tener un "gran efecto sobre el riesgo de incendios" e incrementar las "condiciones extremadamente cálidas y secas", sobre todo, en Australia, noroeste de Estados Unidos y Canadá y la selva amazónica.

Así lo ha señalado en una rueda de prensa virtual junto con otros expertos, Theodore Keeping, investigador del Centro de Política Ambiental del Imperial College de Londres. "La intensidad de los grandes incendios forestales en estas tres regiones ha ido aumentando a causa del rápido cambio climático", ha apuntado Keeping, que ha alertado que "la probabilidad de incendios extremos nocivos podría ser la más alta que hemos visto en la historia reciente", dijo. En los primeros meses de 2026, más de 150 millones de hectáreas se han quemado en todo el mundo, alrededor de un 50% más que la media reciente y el doble que en 2024 para este mismo período, de acuerdo con los datos divulgados. 

Una tendencia que no solo afecta a las regiones mencionadas por el investigador del Imperial College de Londres. Según el Servicio de Cambio Climático de Copernicus, el 95% de Europa registró temperaturas anuales superiores a la media durante el año pasado y afrontó olas de calor e incendios inéditos, que arrasaron aproximadamente 1.034.550 hectáreas, especialmente en países como España, el Reino Unido y Alemania

¿Un superniño?

El escenario que más preocupa es que se cumplan los pronósticos sobre una posible llegada del Superniño, que sería el más intenso del siglo. Keeping, sin embargo, afirmó que, si bien no se puede asegurar que se produzca un Superniño, es muy probable que ocurra algún evento relacionado con El Niño. En este sentido, la profesora de Ciencia del Clima del Imperial College de Londres, Friederike Otto, cree que este fenómeno sería capaz de provocar condiciones muy extremas "más adelante". Sin embargo, afirma que es motivo "para entrar en pánico", ya que es "un fenómeno natural", dice. "Va y viene, mientras que el cambio climático empeora mientras no dejemos de quemar combustibles fósiles, así que el cambio climático sí que es motivo de preocupación", ha acabado indicando.

Además, ambos expertos han señalado el retroceso en cuanto a la postura de los gobiernos mundiales para resolver este problema. "Hemos pasado de países y Estados que al menos estaban un poco comprometidos a hacer algo ante el cambio climático a una situación en la que se ha visto relegado, y muchos gobiernos están retrocediendo en sus objetivos de emisiones netas cero y adaptación", han aseverado.