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Hay una pregunta que puede parecer muy lejana cuando hablamos de cambio climático: ¿cómo será nuestra casa dentro de unas décadas? No solo porque puedan cambiar los sistemas de energía o los aparatos que tenemos, sino porque la propia vivienda deberá responder a unas condiciones climáticas diferentes.

En España, las temperaturas medias aumentan alrededor de 0,3 °C por década, según el Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO). Y esto hace que la adaptación de los edificios al calor sea cada vez más importante.

La cuestión es especialmente pertinente en una semana que culmina el 24 de octubre, Día Internacional contra el Cambio Climático: los efectos del calentamiento global no solo transforman los paisajes o los ecosistemas, sino también los espacios donde pasamos buena parte de nuestro tiempo.

Casas pensadas también para el calor

Durante mucho tiempo, hablar de una vivienda confortable significaba, sobre todo, protegerla del frío durante el invierno. Pero los episodios de calor extremo obligan a dar cada vez más importancia a cómo mantener una casa fresca sin depender exclusivamente del aire acondicionado.

Aquí entran en juego elementos que no son especialmente nuevos, pero que pueden ganar protagonismo: persianas y toldos para evitar la entrada directa del sol, ventanas bien orientadas, ventilación cruzada, aislamiento térmico o vegetación que aporte sombra. El mismo MITECO considera que los edificios deben tener en cuenta tanto las condiciones climáticas actuales como las futuras para reducir riesgos y proteger la salud y el bienestar de las personas.

Rehabilitar antes que construir

Esta adaptación no pasa necesariamente por construir casas nuevas. Una parte importante del reto es transformar los edificios que ya existen. Aislar mejor una fachada, proteger las ventanas del sol, mejorar la ventilación o sustituir sistemas de climatización por alternativas más eficientes son algunas de las actuaciones que pueden mejorar el confort de los hogares ante las temperaturas extremas.

El nuevo Programa de Trabajo 2026-2030 del Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático incluye precisamente medidas para impulsar la rehabilitación energética y climática de los edificios. El Plan Social para el Clima también prevé millones de euros para modernizar el parque residencial y mejorar su confort térmico.

Menos aire acondicionado, más arquitectura

Esto no significa que el aire acondicionado desaparezca. Pero sí que plantea una cuestión interesante: ¿podemos conseguir que una casa sea más fresca antes de encenderlo? La sombra, la ventilación natural, los materiales del edificio, las cubiertas verdes o la vegetación pueden ayudar a reducir la exposición al calor. El mismo MITECO prioriza, en determinadas actuaciones de adaptación, soluciones pasivas como los sistemas de sombra y las cubiertas verdes.

Poco a poco, por lo tanto, la casa del futuro quizás no será simplemente una casa con más tecnología, sino una casa pensada para relacionarse mejor con el clima que la rodea. Y este cambio puede empezar por cosas tan sencillas como bajar una persiana antes de que entre el sol, abrir dos ventanas para crear corriente de aire o plantar un árbol delante de una fachada. Porque adaptarnos al cambio climático también quiere decir aprender a vivir de otra manera dentro de nuestra casa.