Efectivos del Cuerpo Nacional de Policía han vuelto a desalojar este viernes por la mañana la playa de El Trampolín, en Ceuta, después de que un grupo de más de mil migrantes haya vuelto allí a pasar la noche. Los agentes los han movido a una esquina para que los servicios de limpieza despejaran el espacio y retiraran los restos de cabañas improvisadas que se habían levantado en las últimas semanas y los residuos que han dejado. Unos 1.800 migrantes de los 80.000 que irrumpieron por la frontera con Marruecos el pasado 30 de julio malvivían en la playa hasta que el Gobierno ha habilitado este jueves dos espacios en la ciudad autónoma para reubicarlos.
Este jueves se abrieron los campamentos improvisados en Loma Margarita, cerca del cuartel militar, y en el parking de El Embolsamiento, junto a la frontera del Tarajal y los alrededores del Hospital Universitario, para la acogida temporal de los migrantes de El Trampolín. El traslado empezó a primera hora de la mañana, a cargo de agentes de la policía y la Guardia Civil. El Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, que dirige la ministra Elma Saiz, ha asegurado que ha sido un desplazamiento de carácter "voluntario" a espacios de acogida seguros y en condiciones adecuadas de salubridad, con tiendas de campaña levantadas por el Ejército. Allí, los inmigrantes se han encontrado camas, mesas para comer, lavabos, agua y atención psicológica.
En concreto, se han desplazado unos 1.200 inmigrantes subsaharianos a Loma Margarita y unos 500 magrebíes a El Embolsamiento. El ministerio que encabeza Saiz prevé que se podría ampliar el número de plazas de acogida en Ceuta a 4.000. La ministra, de hecho, ha apuntado en declaraciones a los medios que este operativo en la playa del Trampolín es solo "la punta del iceberg". El operativo se ha realizado sin incidentes. Sin embargo, unos 500 migrantes han decidido volver a El Trampolín unas horas más tarde para buscar pertenencias, como mantas y otros objetos. Los trabajos de limpieza y desinfección, a cargo de la administración ceutí, se han tenido que parar temporalmente por ello. Según el gobierno de Juan Jesús Vivas, el motivo ha sido garantizar la seguridad de los operarios.

Ceuta está inmersa en una crisis migratoria desde el pasado 30 de julio, cuando hasta 80.000 personas irrumpieron a través de la valla fronteriza con Marruecos con la pasividad de las autoridades del reino alauita. La gran mayoría han sido devueltos, pero quedan al menos unos 5.000 migrantes en la ciudad, entre menores y potenciales solicitantes de asilo, muchos de los cuales han estado hacinados en calles y playas a la espera de la respuesta de las autoridades españolas para dirimir su futuro. Durante estos días se ha advertido una especial presión asistencial en los centros médicos ceutíes, por la llegada de migrantes con cuadros de sarna, gastroenteritis y tuberculosis.

El Ministerio de Juventud e Infancia acogerá a los cerca de 2.500 menores y se espera un eventual reparto entre comunidades autónomas como el año pasado con los miles llegados a Canarias, pese a las reticencias de las comunidades gobernadas por PP y Vox. En cuanto a los adultos, podrán solicitar asilo y ser acogidos si provienen de países en guerra o sufren persecución y violencia en sus lugares de origen. La migración económica no está amparada de la misma manera y Marruecos está considerado un país seguro, de manera que los migrantes adultos marroquíes han sido devueltos.
El traslado de 500 niñas a la península, "factible" en pocas semanas
El Gobierno ya trabaja en enviar a 500 niñas migrantes de Ceuta a la península, en tanto que son especialmente vulnerables a sufrir agresiones en la calle y urge su protección. El secretario de Estado de Juventud e Infancia, Rubén Pérez Correa, ha afirmado este viernes que es "factible" llevar a cabo el traslado. "en un plazo de pocas semanas". En declaraciones a RNE, el alto cargo ha cifrado en 1.400 los menores que están pernoctando en los recursos de la ciudad autónoma, pero ha asegurado que "efectivamente, hay muchos más en la calle, aún sin reseña ni afiliación". Ha reconocido que hay menores que escapan de los dispositivos policiales porque piensan que van a ser devueltos y otros escondidos en casas de familiares o conocidos.