La tripulación de la misión Artemis II está formada por cuatro astronautas y es la más diversa de la historia de las misiones lunares. Incluye la primera mujer (la especialista Christina Koch, ingeniera eléctrica de 46 años), la primera persona negra (el piloto naval Victor Glover, de 49 años), el primer no estadounidense en viajar al espacio profundo (el canadiense Jeremy Hansen, expiloto de combate de 49 años) y todos ellos liderados por el comandante de la misión, Reid Wiseman (capitán retirado de la Marina, de 50 años). Durante diez días, viajarán en la nave espacial Orion, recorrerán 1,1 millones de kilómetros, y será la tripulación que llegue más lejos en el espacio profundo, a unos 400.000 kilómetros de distancia de la Tierra. Este viaje hacia los alrededores de la Luna los llevará más allá de su cara oculta —64.000 kilómetros por encima— y planteará innumerables riesgos para los astronautas, desafíos que deben servir para establecer las bases de las futuras misiones al espacio profundo y a la conquista de Marte. Durante estos diez días que dura la misión, la tripulación tiene perfectamente marcadas todas las pautas para vivir y trabajar, con horarios marcados para desayunar, comer y cenar o hacer ejercicio, y ejecutar todas las tareas programadas: desde comprobaciones completas de los sistemas de la nave (soporte vital, navegación, energía), a pruebas de comunicaciones con la Tierra, experimentos de salud humana en el espacio profundo o evaluaciones operativas para misiones futuras. Porque el objetivo principal del programa Artemis es averiguar cómo los humanos pueden vivir y trabajar de manera permanente en la superficie de la Luna. Según la NASA, este reto también servirá para entender cómo se pueden afrontar viajes de meses hasta Marte y garantizar la supervivencia de los astronautas.
¿Cómo es la nave Orión y dónde viven los astronautas?
La Orion está calificada por la NASA como un “hogar temporal seguro” y sirve como banco de pruebas para futuras misiones en el espacio profundo (Luna, Marte y más allá). Ya demostró su alcance en la Artemis I (2022), viajando más lejos que cualquier otra nave antes construida. Koch, Glover, Hansen y Wiseman son los primeros seres humanos en volar a bordo de esta nave espacial, la cápsula más avanzada de la NASA, y puede soportar misiones de hasta 21 días sin acoplarse. La nave está formada por el módulo de la tripulación, de forma cónica y un volumen habitable de 9 m³ (equivalente a dos minivans), casi un 60 % más grande que las cápsulas de la misión Apolo, con un interior de estructura de aluminio formada por vigas entrecruzadas, que es la base donde se ubican los asientos de la tripulación. Estos asientos están diseñados para acomodar a casi el 99% de la población humana. Son ajustables para garantizar que los astronautas puedan alcanzar todos los controles mientras utilizan sus trajes presurizados. Después del lanzamiento, la tripulación ha guardado los asientos de Koch y Hansen hasta el día de regreso, para tener más espacio durante el vuelo, y los de los asientos del comandante Wiseman y el piloto Glover se mantienen en su lugar. Debajo del módulo de la tripulación se encuentra el módulo de servicio, de forma cilíndrica, que proporciona los elementos esenciales que necesitan para mantenerse con vida: agua potable, nitrógeno y oxígeno.

¿Cómo duermen?
La tripulación del Artemis II tiene ocho horas completas de sueño programadas para asegurarse de que estén perfectamente descansados y puedan aprovechar al máximo la misión. Los cuatro disponen de sacos de dormir —como hamacas en microgravedad— que se fijan en las paredes del Orion a la hora de ir a dormir. Antes de descansar, deben tapar las ventanas y, después, cada uno elige la posición del saco que le sea más cómoda: algunos a la altura de los asientos, otros colgados como murciélagos (así lo escogió Christina Koch).
¿Qué comen?
Los astronautas tienen cada día un desayuno, almuerzo y cena, con opciones que equilibran nutrición, sabor y practicidad. La Orion no tiene refrigeración ni capacidad de carga lenta para los alimentos frescos, así que la tripulación no puede consumirlos. Para preparar las comidas, los astronautas dispondrán de un dispensador de agua para hidratar alimentos secos y liofilizados, así como de un calentador compacto para servir algunos platos a una temperatura adecuada. El menú se diseñó teniendo en cuenta no solo las necesidades calóricas y vitamínicas, sino también el factor psicológico: comer alimentos familiares y agradables es clave para el bienestar emocional de la tripulación durante su viaje histórico alrededor de la Luna. Los tripulantes tienen acceso a un menú muy completo, con 189 platos diferentes, que cada uno habrá elegido antes del vuelo para garantizar una alimentación equilibrada y satisfactoria durante los 10 días de misión en el espacio profundo. La base de la dieta son tortillas y panes planos de trigo, diseñados especialmente para no hacer migas. Esto es esencial porque, en microgravedad, las migas podrían flotar por la cápsula Orion, obstruir equipos o incluso ser inhaladas por los astronautas. Las tortillas son muy versátiles: se usan como sustituto del pan en sándwiches, como base de platos calientes o para acompañar salsas y guisos. El menú incluye una gran variedad de platos principales, como brisket de ternera, macarrones con queso, quiche de verduras, ensalada de mango, cuscús con frutos secos, así como diferentes arroces y guisos. También dispondrán de café, té, zumos y otras bebidas, aunque estas están limitadas a dos por astronauta y día debido a las restricciones de peso en el lanzamiento. Entre las opciones adicionales, hay cinco tipos de salsas picantes, ideales para quien quiera añadir más sabor a las comidas, dado que el gusto en el espacio se aprecia menos porque los fluidos corporales van hacia la cabeza, y esto hace que los tripulantes tengan una sensación similar a la de tener la nariz congestionada.
¡Brisket y cobbler y quiche, oh cielos!
— NASA (@NASA) March 31, 2026
¿Curioso qué comen los astronautas en un viaje de 10 días alrededor de la Luna? Lee sobre cómo diseñamos y preparamos planes de comidas para Artemis II: https://t.co/eVNGSQpM04 pic.twitter.com/SDRi5guFb3
¿Cómo hacen ejercicio?
Mantener la masa muscular es esencial para la salud durante el viaje y para recuperar el equilibrio al volver a la Tierra. Cada astronauta dedicará media hora diaria a hacer ejercicio para reducir la pérdida de masa muscular y ósea causada por la ausencia de gravedad. La nave está equipada con un volante de inercia y un dispositivo sencillo con cables que permite hacer ejercicios aeróbicos, como el remo, y de entrenamiento de resistencia, como sentadillas o levantamiento de pesas. También disponen del ARED, un dispositivo de ejercicio resistivo avanzado, que simula pesas a través de mecanismos de resistencia, incluso sin gravedad.

¿Cómo hacen las necesidades fisiológicas y se lavan?
La NASA ha reconocido que “la defecación y la micción han sido aspectos molestos de los viajes espaciales desde el principio”, pero la misión Artemis representa un gran salto en cuanto a dignidad y comodidad para los tripulantes. Es la primera vez que una misión hacia el espacio profundo incorpora un sistema de inodoro para los tripulantes, que precisamente ha dado problemas después del despegue y se esperaba poder repararlo en unas horas. En las misiones Apolo de los años 60 y 70 no tenían lavabo y tenían que utilizar unas bolsas de plástico cada vez que hacían sus necesidades. Para la orina, las bolsas iban conectadas a una manguera, y unas bolsas de plástico con cinta adhesiva se pegaban a las nalgas para capturar las heces. Los astronautas de la misión Artemis II, en cambio, disponen de un Sistema Universal de Gestión de Residuos (UWMS), un inodoro espacial moderno que separa la orina de las heces y que, por primera vez, dispone de puerta para garantizar la privacidad. Como no hay suficiente gravedad para que los residuos humanos caigan en el inodoro, el dispositivo utiliza el flujo de aire para succionar la orina y los excrementos. El sistema recoge la orina de las heces por separado, lanza la orina al espacio y almacena las heces para devolverlas a la Tierra, para ser analizadas. Unos filtros de carbón atrapan los olores antes de recircular el aire a la cabina. Este inodoro, diseñado tanto para hombres como para mujeres, se encuentra en un compartimento privado dentro de la zona de higiene, donde se pueden lavar los dientes, cepillarse el pelo o afeitarse. En esta zona, los tripulantes no disponen de ducha (no hay agua corriente en el espacio), pero utilizan un método de baño con esponja, que incluye toallas húmedas, jabón líquido sin enjuague o un champú seco en polvo.
🚀 | La tripulación de la misión Artemis II reporta un problema con el inodoro a bordo de la cápsula Orion de la misión.
— Alerta Mundial (@AlertaMundoNews) April 2, 2026
Se trata de un fallo en el controlador del inodoro (Universal Waste Management System) que ocurrió al intentar activarlo. Específicamente, se ha informado… pic.twitter.com/m4620n4GVU
¿Cómo van vestidos y por qué los trajes espaciales son naranjas?
Los astronautas no siempre van vestidos igual. Durante el lanzamiento y el regreso (las fases más críticas), llevan un traje espacial completo, llamado, en el caso de Artemis, Orion Crew Survival System (OCSS). Son de un color llamado naranja internacional por una cuestión de seguridad y visibilidad en caso de emergencia. Este color destaca frente al mar, la tierra y condiciones climáticas adversas, facilitando la identificación inmediata por parte de los equipos de rescate, y también hace que los astronautas sean fácilmente visibles en el océano cuando amerizan. Estos trajes funcionan como minisistemas de soporte vital autónomo y permiten que el astronauta pueda sobrevivir dentro del traje hasta 6 días (144 horas), mientras regresan a la Tierra. Llevan un equipamiento que incluye chaleco salvavidas con baliza de localización, cuchillo de rescate, espejo, luz estroboscópica, linterna, silbato y barras luminosas. También incluye unos sistemas integrados de oxígeno independiente, reservas de agua y alimentos (batidos nutricionales), controles térmicos y bolsas de residuos. Son resistentes al fuego, están aislados frente a los humos tóxicos y sellados para evitar filtraciones. Pero son trajes presurizados y voluminosos, y por eso los astronautas llevan trajes más cómodos para las actividades normales, diseñados para moverse libremente en microgravedad. Son sudaderas y pantalones deportivos cómodos, de telas ignífugas, de color azul o gris, con el logo de la misión, y zapatillas o calcetines antideslizantes, con una ropa interior técnica, realizada con tejido que absorbe la humedad y evita los olores.
