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Un estudio publicado en Nature muestra que los diferentes patrones de las alas de las mariposas, como las manchas, franjas y otras formas, combinados con el movimiento de las alas durante el vuelo, pueden confundir a los depredadores, haciendo que calculen mal el desplazamiento y, por lo tanto, aumentando las posibilidades de que se equivoquen en el momento de atraparlas.

Los investigadores analizaron casi 400 especies de mariposas europeas y descubrieron que algunos patrones producían más confusión visual que otros. Para entender qué hacía que unos fueran más efectivos que otros, generaron más de 50.000 patrones de alas y seleccionaron los que más distorsionaban la percepción del movimiento y vieron que muchos de los diseños que el algoritmo consideraba más efectivos se parecían a los que han evolucionado en las mariposas reales.

¿Pero esta confusión visual realmente podía dificultar una captura?

Para comprobarlo, 100 personas tuvieron que intentar atrapar mariposas virtuales en una pantalla y vieron que efectivamente, cuando las alas mostraban los patrones más efectivos, los participantes dirigían el ataque hacia un punto diferente de donde se encontraba realmente la mariposa. Las alas, por lo tanto, podrían convertirse en una auténtica trampa visual, haciendo que las personas fallaran más.

Parece ser, pues, que después de millones de años de evolución, las mariposas con patrones que dificultaban un poco más su captura habrían tenido más probabilidades de escaparse de los depredadores y dejar descendencia. Esto no quiere decir, sin embargo, que los dibujos de las alas sirvan solo para confundir a los depredadores. Los colores y sus formas pueden cumplir muchas otras funciones, como el camuflaje, mimetismo, advertencia, atracción de pareja o incluso regulación de la temperatura. La confusión de movimiento que describe este estudio sería, por lo tanto, una pieza más de un complejo rompecabezas evolutivo que ha dado lugar a la gran diversidad de patrones que vemos en las mariposas.