Manuel Cardenal y Sandra Jacas se enfrentan a una veintena de años de prisión por el asesinato de José Solano en Sant Pere de Ribes (Garraf). La pareja acabó con la vida del hombre a cuchilladas y ocultó el cadáver envuelto en una manta en un bosque próximo al lugar de los hechos. La mujer mantenía una relación sentimental con la víctima, a quien engañó para irse a la cama con el otro acusado, que era el compañero de piso de Solano. Este caso se produjo en mayo de 2016 y tiene muchos paralelismos con el polémico crimen de la Guardia Urbana, que tuvo lugar justo un año después.

La relación de Jacas con la víctima empezó en verano del 2015. Desde el comienzo, la pareja pasó por numerosos altibajos hasta que casi un año después, Solano averiguó que la mujer la era infiel y mantenía relaciones sexuales con otros hombres. Una de estas personas era Manuel Cardenal, su compañero de piso. Cuando el hombre asesinado se dio cuenta de ello, decidió cortar la relación.

Celos

La acusada no aceptó de buen grado esta decisión y utilizó toda una serie de técnicas para conseguir mantener un vínculo sentimental con Solano. Jacas le explicaba cómo eran los affairs que había tenido con otros hombres y, en concreto, con Cardenal, con el fin de poner celoso su expareja. En uno de estos intentos, la mujer provocó un encuentro entre ella y los dos compañeros de piso a las puertas del domicilio de estos el 31 de mayo de 2016. Los hombres van comezaron una discusión y Cardenal insultó y propinó varios puñetazos a la víctima, que tuvo que salir corriendo.

Un episodio parecido se produjo al cabo de pocas horas, dentro del piso que compartían el acusado y Solano. De madrugada, los dos hombres y Jacas empezaron una pelea. En un momento dado, Cardenal se acercó sin previo aviso a la víctima y le clavó un objeto cortante múltiples veces en el cuello, cabeza y esternón, provocándole la muerte. La mujer -que había incitado al agresor a fin de que se enfrentara a Solano- no intervino para evitar el ataque ni puso ningún impedimento en la culminación del homicidio.

Ocultación del cuerpo

Jacas y Cardenal envolvieron el cadáver con una manta y lo llevaron hasta una zona boscosa próxima al barrio de Roquetes de Sant Pere de Ribes con la ayuda de un carrito de supermercado, donde la policía lo localizó días después. La fiscalía pide una pena de 24 años de prisión para los acusados, en caso de considerar que los dos participaron activamente del asesinato.