Los taxistas deberán abrocharse el cinturón: la DGT pone fin a una excepción histórica

Los taxistas, los conductores de vehículos de mercancías y los profesores y profesoras de autoescuelas estarán obligados, a partir del próximo 1 de octubre, a llevar el cinturón cuando circulen por la ciudad. Durante décadas, estos grupos profesionales habían estado exentos, de forma excepcional, de cumplir esta obligación. Hasta ahora. El cambio normativo que recoge el renovado Reglamento General de Circulación de la DGT, aprobado el pasado mes de junio, ha sido recibido de forma dispar, como siempre ocurre con estos cambios: muchos lo han aceptado con normalidad, mientras que otros se han mostrado críticos con los cambios, citando las particularidades de su oficio, que justificarían el mantenimiento de la excepción. Algunos consideran que la obligatoriedad del cinturón les resultará molesta, ya que entran y salen del vehículo de forma constante cuando trabajan en el entorno urbano, y también citan razones de seguridad, como también la cantidad de horas que pasan en el coche en sus jornadas diarias.

Para otros, como Álvaro, veterano conductor del sector que espera su turno en una parada de taxis cerca de la plaza de Catalunya de la capital catalana, explica que lo que será complicado es dejar atrás una costumbre que ha incorporado durante décadas de trabajo: "Ya veremos las multas que nos caen", ha comentado resignado, en declaraciones a la agencia EFE. Las sanciones que podrán afectar a los taxistas son las mismas a las que hace décadas se aplican al resto de conductores: una multa de 200 euros y la pérdida de cuatro puntos del carné. Según la DGT, "la nueva norma se adapta al cambio de visión de la movilidad que ha tenido lugar en los últimos 20 años, en los que se ha pasado de un enfoque centrado en la carretera y en el vehículo a otro que lo hace en las personas y los entornos urbanos", como informa en un comunicado.

Para los taxistas, sin embargo, todavía persisten algunas de las causas que motivaban esta excepción, como las constantes entradas y salidas del vehículo y la seguridad dentro del vehículo ante los clientes. La crítica más extendida, de hecho, está relacionada con el peligro de sufrir víctimas de agresiones y robos por parte de pasajeros indeseables. Jorge, que aprovecha una parada en la calle de Casp para fumar, explica que, en caso de ser atacado por un pasajero, el cinturón "quita maniobrabilidad" y capacidad de reacción. El presidente del Sindicat del Taxi de Catalunya, Antoni Servós, explica que la sensación de un riesgo mayor ante posibles delitos en el vehículo es la principal queja del sector ante el cambio de normativa. 

Los turnos de noche temen las situaciones violentas y el cinturón

En los turnos nocturnos, indica el responsable sindical, hay "el núcleo de compañeros en contra de esta medida", ya que durante estas horas las situaciones peligrosas se disparan y la dificultad para moverse que supone el cinturón no hace más que "aumentar la situación de vulnerabilidad del taxista" durante la madrugada. La otra cara de la moneda son algunos taxistas que trabajan de día, como es el caso de Domingo, un curtido taxista que, mientras espera clientes en Les Glòries, explica que siempre lleva el cinturón, y que, de hecho, añade, pensaba que "ya era obligatorio". La juventud de los compañeros también divide el sector, explica Servós, que conduce el taxi desde 1990. Muchos de sus compañeros "son conductores profesionales" y saben que "el cinturón de seguridad es una ventaja a la hora de evitar posibles lesiones". 

Desde el Institut Metropolità del Taxi (IMET) consideran que la seguridad es una prioridad absoluta dentro del vehículo, para conductores y pasajeros, aunque comprenden que, dentro del sector, haya diversidad de opiniones. Para facilitar la adaptación, el IMET aprovechará el canal interno de comunicación para que los más de 14.000 taxistas que operan en el área metropolitana de Barcelona eviten las distracciones ante el cambio de normativa y las penalizaciones consiguientes.

Cambios en los semáforos

Los cambios en el Reglamento, sin embargo, no se limitan a los cinturones, ya que también se introduce un cambio que afectará a la circulación en las ciudades. Concretamente, la DGT ha cambiado la regulación de los semáforos para que un semáforo en verde para los peatones no pueda coincidir con un semáforo en ámbar para los vehículos. El cambio de la DGT busca que cruzar un paso de peatones sea más seguro para todos. Si los peatones tienen un semáforo en verde y pueden cruzar, los vehículos no podrán encontrarse a la vez con un semáforo en ámbar que les permita seguir avanzando. De esta forma, los conductores ya no serán responsables de ceder el paso en los pasos de peatones cuando estos estén cruzando.