Reflexiones y reclamaciones esmeradas. Representantes de las entidades Dones Juristes, la comisión de Dones del Colegio de Abogados de Barcelona (Icab),  la Asociación de Asistencia a Mujeres Agredidas Sexualmente (AADAS) y PrevenSI reclaman a la judicatura que no decrete el archivo directo sin hacer una mínima investigación cuando una persona, la mayoría mujeres, presenta una denuncia por una agresión sexual, donde se sospecha que se ha usado alguna sustancia como sumisión química. Actualmente, se indica que en la mayoría de los casos, como la víctima no recuerda nada inicialmente, no se practica ninguna actuación en el juzgado, aunque se podría hacer una investigación a la búsqueda de indicios, con testigos y analizando cámaras, por ejemplo. "Es frustrante para las víctimas que ni se las cite a declarar en el juzgado", denuncian.

Estas entidades, además, instan a los jueces a tener una mayor sensibilización hacia las víctimas, que no se las criminalice ni se utilicen estereotipos. También abogan para que se apruebe la práctica de pruebas, como analíticas de cabello para aclarar si fueron drogadas, prueba muy empleada en otros procedimientos penales, como los casos de salud pública y drogas, pero inexistentes en los casos de agresiones sexuales. Estas reclamaciones y reflexiones se expresaron en el debate Sumisión química, Análisis del fenómeno, que se celebró el martes pasado por la tarde y fue moderado por la abogada Olga Arderiu, presidenta de la comisión de Dones Advocades del ICAB. Participaron: Naxheli Beas, jurista de la Asociación de Asistencia a Mujeres Agredidas Sexualmente (AADAS); Belén Gallo, forense y jurista; Violeta García, psicóloga de AADAS; Núria Iturbe, de PrevenSI, y Laia Serra, abogada y miembro de Dones Juristes. En la sesión, se presentaron diferentes investigaciones, una de las cuales sostiene que se estima que una persona que ha cometido un delito sexual tiene un 5% de probabilidad de ser detenida, acusada y condenada.

Víctimas

La abogada Naxheli Beas de ADDAS afirmó que ante la dificultad probatoria en este fenómeno, "la diligencia debida de los jueces es investigar", tal como marcan organismos internacionales. También se mostró en contra de separar si el agresor tuvo una acción "proactiva", es decir, que pone algún producto en la bebida de la chica, u "oportunista", que se aprovecha de su estado de embriaguez o consumo de drogas. "En los dos casos es premeditado", aseguró, y también insistió en que hay que romper los estereotipos, como que el agresor es un desconocido, ya que se produce en muchos espacios, desde el doméstico al ocio o el laboral. Beas añadió que no todas las sustancias provocan los mismos efectos, porque unas dan laxitud, pero otras, euforia, y lo que hace falta es investigar porque el agresor no respetó el consentimiento de la persona. Beas apostó por la justicia restaurativa y que "se haga un buen acompañamiento a las víctimas y respetar lo que ellas quieren; hay que escucharlas", además de la prevención.

Burundanga, un 3% de casos

La forense Belén Gallo expuso resultados de diferentes estudios y afirmó que la medicina forense tiene un papel fundamental para realizar un examen físico y psíquico de la víctima esmerado, así como en la toma, conservación y envío de muestras. El Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Catalunya (IMLCFC) efectuó el reconocimiento a 1.069 víctimas de agresiones sexuales el año pasado, unas 239 más que el año 2020 (830) y cifra similar a la del 2019, con 1.128 víctimas. También citó las atenciones prestadas al Hospital Clínic: de 468 agresiones sexuales atendidas en el 2021, en un 31,4% se utilizó la sumisión química.

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Gráfica de los casos atendidos en el Hospital Clínic.

También presentó los resultados de un estudio del 2020 publicado en la revista Forensic Science International de la Facultat de Farmacia de Alcalà d'Henares que rompe mitos. Por ejemplo, la acción premeditada de la sumisión química se registra en un 2% de los casos analizados. Las sustancias GHB, Flunitrazepam, Ketamina y burundanga, que provocan titulares chillones en los medios de comunicación, se encuentran solamente en un 3% de los casos. El componente principal es el alcohol. Además, el agresor es desconocido en un 15% de los casos, eso quiere decir que la mayoría son en entornos familiares o de personas conocidas y amistades. Con respecto a la amnesia y el daño emocional, lo registran un 85% de víctimas. También se destaca un alto nivel de víctimas que tienen algún tipo de discapacidad o enfermedad, y que se perpetúa la victimización recogiendo conductas adictivas.

Muestra de pelo

Gallo explicó que tanto desde el Ministerio de Justicia como del Instituto Médico Forense de Catalunya se han editado y actualizado guías para hacer un buen reconocimiento a las víctimas. Así, detalló, que para detectar sustancias psicoactivas se recomienda hacer una analítica de sangre en las primeras 48 horas después de la agresión sexual. Con respecto a la analítica de orina se pueden detectar restos si no se superan los cinco días después de la agresión. Y con respecto a la muestra de cabello, se recomienda hacerla cuando la denuncia se ha producido más tarde de cinco días, y se indica que se cogerá una muestra de dos mechones cortados lo más cerca del cuero cabelludo, pasados entre cuatro y seis semanas después del suceso. El cabello crece un centímetro al mes y con su muestra se puede hacer una investigación retrospectiva de la exposición a sustancias psicoactivas de la persona.

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Imagen de las recomendaciones del Instituto Forense en caso de haber sido agredida.

Credibilidad

Por su parte, Núria Iturbe, de PrevenSI, detalló un estudio sobre la violencia sexual sin recuerdo realizado desde la entidad, en el cual se concluye que se estima que una persona que ha cometido un delito sexual tiene un 5% de probabilidad de ser detenida, acusada y condenada. Y, alerta de que "la falta de consecuencias supone una percepción de impunidad colectiva y un factor de riesgo de reincidencia". Desde la entidad se indica que ha analizado 240 sentencias entre los años 2015 al 2020 de abusos y agresiones sexuales en las Islas Baleares, así como datos estadísticos policiales, y unas 50 sentencias en Catalunya del 2019. De este análisis, se indica que en 14 casos (4 menores) se citó que la víctima sufrió sumisión y vulnerabilidad química, la mayoría en el entorno de ocio. También se destaca que el testimonio de la víctima es creíble en 2 casos, pero que en ninguno el testimonio de la víctima ha sido clave en la condena. Iturbe defendió que se haga una recogida de datos unificada y correcta, además de realizar más medidas de prevención.

disco, alcohol, bebida joven baila / Foto: Unsplash
Jóvenes en una discoteca / Foto: Unsplash

Expediente de Salud

Por su parte, la penalista Laia Serra alertó de que en estos procedimientos desde Salud se adjunta todo el expediente sanitario de la víctima, por ejemplo, que a los 15 años sufrió un trastorno alimentario o cualquier consumo, hecho que se puede usar contra la víctima. La abogada precisó que ya se ha solicitado a la administración que no se haga. También insistió que más que formación, que seguro reciben, hace falta más empatía en la judicatura hacia la víctima y no hacerle  preguntas con segundas, como: ¿"Ahora ya recuerda"? o ¿"Si no lo recuerda, cómo puede saber que no sea consentido"?, o cuestionar su credibilidad si admite que consumió drogas y alcohol el día de la agresión sexual.

La ley del 'solo sí es sí'

Serra también calificó de "un salto cualitativo" que la Ley de Garantía Integral de la Libertad Sexual -conocida por la ley del solo sí es sí, y aprobada en el Congreso de los Diputados el mayo pasado y a la espera del filtro del Senado, indica que se tienen que recoger muestras en los casos de las agresiones sexuales. También admitió que el hecho de que en ciertos supuestos se pueda rebajar la condena "puede beneficiar a las mujeres y acabar con la impunidad" porque hay veces que los tribunales apuestan por la absolución antes que imponer condenas severas. Por el contrario, Serra critica que la ley "sigue tratando a la mujer como un receptáculo" al mantener expresiones como la de violencia sexual "sobre" la mujer. La ley suprime el delito de abuso y todo se define como agresión sexual, con agravantes.

#EsTerrorSexual

En este contexto, el Observatorio Noctámbul@s acaba de hacer pública una campaña para que los medios de comunicación aborden las violencias sexuales en contextos de ocio nocturno y consumo de drogas con perspectiva de género. Critica "los relatos de la mayoría de medios de comunicación que perpetúan la alarma social, el control de los cuerpos de las mujeres y que @NBarjola denomina "disciplina del terror sexual", y al mismo tiempo se proponen mejoras para narrar las violencias desde el feminismo. Han editado carteles, y se insiste que no se tiene que culpabilizar a las víctimas de las violencias que reciben. Por ejemplo, cuando en un título se destaca que la menor violada  "se emborrachó".