El Síndic de Greuges ha confirmado este lunes el arrinconamiento que sufre poco a poco el catalán en las aulas catalanas. Si bien en los últimos meses la comunidad educativa ha puesto el grito en el cielo por la sentencia que obliga en las escuelas catalanas a impartir un mínimo del 25% de las clases en castellano; la encuesta que ha presentado esta mañana Rafael Ribó confirma que el castellano ya es la lengua vehicular en las escuelas catalanas con un 33%. Hay que desgranarlo: dentro de las aulas tiene una presencia del 22%, pero su presencia en el patio y en el comedor es tan elevada que el Síndic manifiesta que el castellano "es la lengua vehicular en la escuela en un 33%". El catalán está por encima del 60%, pero la lengua española gana terreno y es cada vez más vehicular, y Ribó ha asegurado que si la sentencia del 25% se acaba aplicando, se superará con creces este porcentaje en las aulas. De hecho, el Síndic también ha dado otro dato importante: el uso del castellano como lengua vehicular es más habitual por los profesores donde hay un entorno mayoritariamente castellanohablante, y los profesores acostumbran a impartir más materias en catalán cuando el entorno es catalanohablante. Es más: en los patios catalanes el catalán tiene solamente una presencia de 43%.

 

Ribó ha explicado que en los centros ubicados en entornos castellanohablantes, el uso del catalán es residual y, por lo tanto, solo es mayoritario en el aula. De manera que el castellano manda en el patio. Es por eso que el Síndic de Greuges ha alabado el carácter "compensatorio" que puede tener la lengua en el sistema educativo, y ha manifestado también que es muy importante tener en cuenta el consumo audiovisual que hace al alumnado, un aspecto que influye mucho en el uso lingüístico de los niños. Así pues, Ribó ha querido señalar alguna de las debilidades del sistema educativo catalán actual: "La escuela no parece compensar lo suficiente" el uso de las lenguas. Sí que ha querido resaltar que el modelo lingüístico "se ajusta al Estatuto y la Constitución" y que consigue generar "baja segregación escolar", ya que también puede hacer que se mezclen los dos tipos de alumnado, el catalanohablante y el castellanohablante.

Por otra parte, Ribó ha querido también cargar contra la sentencia de la justicia española, que obliga a dar como mínimo un 25% de las clases en castellano. Ha opinado que la realidad del país hace que no se puedan imponer unos porcentajes mínimos en la escuela. En este sentido, sin embargo, ha pedido que se impulse "una regulación del uso de las lenguas en el sistema educativo", y ha espoleado "a los legisladores y los gobernantes". "Vamos tarde", ha dicho. De todos modos, sí que ha hecho una valoración que liga con el nuevo currículum escolar presentado por el Govern: "hay que definir proyectos de cada centro en función de su realidad sociolingüística". Ribó también ha hecho otra advertencia, y es que la supervivencia del catalán no depende únicamente de un buen uso a la escuela catalana, y ha asegurado que hay que promover el uso de la lengua a través de proyectos que vayan más allá de las aulas y los patios.