El 20 de enero fue un día trágico en Catalunya. Aquella tarde perdió la vida Fernando Huerta, un maquinista en prácticas de 27 años y natural de Sevilla, cuando un muro de contención, debilitado por las intensas lluvias, se desprendió sobre la vía e impactó contra el tren de la R4 en el que viajaba. La tragedia dejó decenas de heridos, obligó a detener toda la red de Rodalies y abrió un debate que todavía hoy continúa vigente: en qué estado se encontraba la red ferroviaria catalana. Pero aquel día, más allá de la irreparable pérdida de aquel joven, también cambió la manera de gestionar la seguridad de la red ferroviaria catalana que, seis meses después del accidente de Gelida, continúa lejos de recuperar la normalidad. Los trenes todavía circulan con limitaciones de velocidad en 183 tramos de vía, casi el doble de los que había antes del siniestro, según el último Documento Semanal de Limitaciones de Velocidad de Adif, al que ha tenido acceso la ACN. Las restricciones afectan a 163 kilómetros de vía y son una de las consecuencias más visibles del accidente de aquel fatídico 20 de enero que sacudió el sistema ferroviario catalán. Durante los días siguientes se suspendió temporalmente la circulación de Rodalies para inspeccionar la infraestructura y, ante la presión de los maquinistas, Adif empezó a ampliar las limitaciones de velocidad para reforzar la seguridad.
De menos de 100 limitaciones a un máximo de 225
El mismo día del accidente había menos de un centenar de puntos de la red donde los trenes tenían que reducir la velocidad. Pero durante las semanas siguientes esta cifra creció de manera continuada. El punto máximo se alcanzó entre el 2 y el 8 de marzo, cuando Adif llegó a contabilizar 225 tramos con limitaciones, que afectaban a unos 180 kilómetros de vía. Desde entonces la situación ha mejorado gracias a los trabajos de mantenimiento urgentes y a las actuaciones ya programadas. Aun así, todavía hoy se mantienen 183 limitaciones, cuarenta y dos menos que en el peor momento, pero muy lejos de los niveles previos al siniestro.
Más de 60 tramos obligan a circular a solo 30 km/h
Las limitaciones continúan teniendo un impacto importante sobre la circulación de los trenes. De los 183 tramos afectados, más de sesenta obligan a los maquinistas a reducir la velocidad hasta los 30 km/h, mientras que en una quincena más el límite es todavía más restrictivo y se sitúa entre 10 y 20 km/h. Además, hay cerca de 50 tramos donde no se pueden superar los 50 km/h y una treintena más con un máximo de 60 km/h. Estas limitaciones no siempre corresponden a un único punto concreto. En algunos casos afectan solo a unos metros de vía, pero en otros se alargan durante varios kilómetros. Las causas también son diversas: desde incidencias puntuales detectadas en inspecciones recientes hasta deficiencias estructurales que, según los mismos documentos de Adif, arrastran algunos tramos de la red desde hace años.
Barcelona y Tarragona, las más afectadas
La demarcación de Barcelona es la que concentra más limitaciones de velocidad. En total hay 83 tramos afectados, casi la mitad de los que hay en toda la red catalana. Aunque son una veintena menos que durante el pico registrado en marzo, todavía representan una decena más de los que había antes del accidente de Gelida.
Le sigue Tarragona, con 57 tramos donde los trenes tienen que reducir la velocidad. También en este caso la situación ha mejorado respecto a los primeros meses del año, pero todavía hay más restricciones que antes del siniestro. En cambio, Girona es la demarcación donde la situación ha variado menos durante este periodo. Actualmente, mantiene una treintena de limitaciones, una cifra similar a la registrada los meses posteriores al accidente. Lleida, por su parte, continúa siendo la que acumula menos incidencias, con 13 tramos afectados, aunque esto también supone más del doble de los seis puntos que había antes del 20 de enero.
Una fotografía semanal del estado de la infraestructura
Los datos proceden del Documento Semanal de Limitaciones de Velocidad, un informe interno de Adif que utilizan los profesionales ferroviarios y que recoge todas las restricciones vigentes en la red convencional del Estado. El documento detalla en qué puntos los maquinistas deben reducir la velocidad, a qué límite deben circular y cuál es el motivo de cada restricción. Incluye las líneas de Rodalies, Regionales y mercancías, pero no las de alta velocidad. Seis meses después del accidente de Gelida, esta radiografía sigue mostrando una red que, a pesar de las actuaciones de emergencia y los trabajos de mantenimiento ejecutados durante los últimos meses, todavía funciona con muchas más limitaciones que antes del siniestro. La cifra ha bajado desde el máximo de 225 tramos registrado en marzo, pero 183 restricciones siguen evidenciando que la normalidad todavía está lejos de llegar.