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Uno de los grandes emblemas de Tossa de Mar, en la comarca de La Selva, es su impresionante muralla, titularidad del Estado. Poco antes de Sant Joan, el ayuntamiento de este pueblo de la Costa Brava, donde el turismo tiene un peso muy importante en la economía local, el ayuntamiento anunció que se intervendrían dos de las torres (la de Ses Hores y la del Codolar) de esta muralla, ya que un estudio de un técnico externo avisaba de posibles desprendimientos. Todo ello, a la espera de que el Estado elabore un plan director para una rehabilitación integral. Después de confirmarse que la muralla depende del Ministerio de Cultura de Ernest Urtasun, este se comprometió a actuar para poder garantizar la seguridad. Inicialmente, se colocaron unas mallas protectoras para evitar desprendimientos. Ahora, el ayuntamiento ha optado por ampliar las medidas de seguridad, ya que la situación de la torre de Ses Hores, en la calle del Portal, es peor de lo previsto y no era suficiente con esta medida de protección. Así, también han ordenado el cierre de las terrazas de dos restaurantes situados cerca de la torre comprometida y los hosteleros han lamentado que estas actuaciones coinciden con el inicio de la temporada turística.

Operarios alrededor de la torre de Ses Hores / Foto: ACN

“Nos limitamos a que no se mate nadie”

Según ha explicado el alcalde del municipio, Martí Pujals, en una entrevista a la ACN, los técnicos han resuelto que la situación de la segunda torre, la de Ses Hores, es mucho más grave de lo que se había planteado inicialmente, hablando de este “riesgo de colapso”. La primera valoración fue exclusivamente externa, pero, una vez que los operarios han “escalado” por la edificación para colocar la red, han observado unos daños que desde el exterior eran imperceptibles. “Esto nos ha supuesto ampliar el perímetro de seguridad y tener que precintar estas terrazas”. Yendo más allá, Pujals ha querido reiterar que “arreglar” la muralla no es tarea del ayuntamiento, después de que se haya aclarado a quién pertenece la edificación: “Arreglar la muralla es una obra de cinco años y tendrá una tramitación complicada. Nos limitamos a que no se mate nadie y tomamos medidas de seguridad”.