Uno de los desafíos globales más importantes en la actualidad es reducir la huella de carbono. Según la Agencia Internacional de la Energía, la industria cementera es responsable del 8% de las emisiones mundiales de CO2.

El hormigón es un material ampliamente utilizado en la construcción de estructuras urbanas, y su versatilidad lo hace esencial en la planificación urbana, especialmente en un mundo que enfrenta los desafíos del cambio climático. La buena noticia es que este material también puede ser altamente sostenible debido a su capacidad de reciclaje y reutilización.

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Una startup canadiense llamada CarbonCure ha desarrollado una tecnología revolucionaria en la última década para abordar este problema. Su innovación permite capturar dióxido de carbono (CO₂) emitido por industrias y luego “inyectarlo” en el hormigón utilizado en la construcción de edificios, carreteras y mobiliario urbano. Esto no solo ayuda a reducir la huella de carbono, sino que también mejora la resistencia del hormigón.

CarbonCure
CarbonCure

El proceso de CarbonCure se basa en una transformación química del CO₂. El gas se introduce en la mezcla húmeda de hormigón y, al reaccionar con los iones de calcio presentes en el cemento, forma un nano mineral conocido como carbonato de calcio. Este mineral queda permanentemente “secuestrado” en la mezcla de hormigón.

Según Christie Gamble, directora de sostenibilidad de CarbonCure, el hormigón resultante de esta tecnología mejora la resistencia a la compresión, lo que significa que el hormigón es más fuerte y duradero. Esto se demostró en un estudio que comparó diferentes mezclas de hormigón, incluyendo las producidas con la tecnología de CarbonCure, y se encontró que estas últimas tenían un rendimiento superior.

Además de sus beneficios técnicos, la tecnología de CarbonCure contribuye a la economía circular al utilizar CO₂ capturado de emisores industriales y almacenarlo en tanques presurizados en plantas de hormigón. Según el New York Times, el hormigón producido con esta tecnología reduce la huella de carbono en un 5% a un 7%. Aunque actualmente solo un pequeño porcentaje de plantas de hormigón en Estados Unidos ha adoptado esta innovación, su implementación en proyectos emblemáticos, como las oficinas centrales de LinkedIn en California, podría impulsar su adopción en toda la industria de la construcción.

En conclusión, la tecnología de CarbonCure representa un avance significativo en la reducción de la huella de carbono en la industria de la construcción. Captura CO₂ de emisiones industriales y lo incorpora de manera efectiva en el hormigón, mejorando su resistencia y sostenibilidad. A medida que más empresas adopten esta tecnología, es posible que veamos una transformación en la forma en que se produce el hormigón y se construyen las estructuras, lo que podría tener un impacto positivo en la lucha contra el cambio climático.