La reaparición del espacio político y cívico que un día representó la Fundació Nous Catalans toma una nueva forma con el nacimiento de Catalans Segle 21, una asociación que quiere adaptar el debate sobre identidad y cohesión a la Catalunya del siglo XXI. Al frente está Rahma el Badoui, una voz que encarna precisamente esta nueva realidad: la de las segundas generaciones, catalanes de orígenes diversos que han crecido en el país y reclaman ser protagonistas de su futuro.
La presentación pública de la entidad, celebrada el 23 de junio en el Claustro de Sant Felip Neri de Barcelona, no solo sirvió para escenificar este relevo, sino también para reivindicar la vigencia de un catalanismo integrador en un contexto marcado por la diversidad demográfica. Con el apoyo de figuras como Artur Mas y Àngel Colom, el proyecto quiere recuperar el espíritu de acogida y adaptación que marcó una etapa anterior, pero poniendo ahora el foco en una generación que ya no es recién llegada, sino plenamente arraigada. En esta entrevista, El Badoui defiende la necesidad de dar un paso adelante en el relato colectivo del país: pasar de hablar sobre la inmigración a hacerlo con las personas que forman parte de ella. Con una trayectoria vital que ejemplifica el sentimiento de pertenencia que reivindica, la presidenta de Catalans Segle 21 apuesta por visibilizar referentes, romper estereotipos y reforzar una idea de catalanidad inclusiva basada en la lengua, la participación y el compromiso compartido con el futuro de Catalunya.
¿Cuál es el objetivo de crear Catalans Segle 21 diez años después del cierre de la Fundació Nous Catalans?
Somos un grupo de compañeros, de amigos, que compartimos inquietudes. La cuestión de la inmigración está en el debate público y político. Hace tiempo que hacemos la reflexión de que, durante años, la Fundació Nous Catalans fue pionera en entender que se debe integrar en la catalanidad y en el catalanismo a todos aquellos recién llegados. Por eso se llamaba Nous Catalans. Aquella realidad ha cambiado a lo largo de las últimas décadas. Ya no tenemos nuevos y viejos catalanes, sino que ha surgido una nueva generación de catalanes de diversos orígenes de todos aquellos recién llegados que llegaron en su día hace 30, 40 o 50 años. Es en esta realidad en la que nos queremos enfocar. La primera acogida la hacen infinitas entidades y las administraciones públicas, pero ha surgido un nuevo reto dentro de la realidad catalana, que son estas nuevas generaciones.
¿Cómo surge la idea?
Surge a partir de discutir y debatir muchos temas entre nosotros, y también de contactar con Àngel Colom, que presidía la Fundació Nous Catalans. Fuimos madurando la idea.
¿Quién es usted y por qué da el paso de presidir esta asociación?
Yo soy una catalana nacida en Marruecos, que vine de pequeña. Soy una catalana más que ha crecido aquí, que tengo un origen y forma parte de mi identidad. A lo largo de estos años me he sentido parte y hay un sentimiento de pertenencia a este país con esta lengua que compartimos, con un proyecto de país y con la contribución de su futuro. Esto no deja de ser mi casa, como la de muchas otras personas que hacen exactamente lo mismo y tienen un origen diferente. Muchas veces sentimos cuestionada nuestra catalanidad. Queremos llegar a un punto en el que a todos estos catalanes que tienen un origen diverso ya no se les llegue a preguntar de dónde son. Que sean unos catalanes más en Catalunya.
¿Usted con qué edad llegó a Cadaqués?
Mi familia y yo llegamos cuando yo tenía 8 años, a punto de cumplir los 9 años. Yo he crecido en Cadaqués: he ido a la escuela, he hecho amigos y he participado en la vida del pueblo como cualquier otro niño. No me fui hasta que tuve que ir a estudiar a la universidad, a Barcelona, como cualquier otro.
¿Usted formó parte de la Nous Catalans?
No. Aunque sí que tuve contacto. Tuve contacto con Àngel Colom y Èric Bertran hacia el final del proyecto.
¿Qué diferencia habrá entre la asociación Catalans Segle 21 y Nous Catalans?
La principal diferencia es que la realidad catalana ya no es la misma: somos una sociedad diversa. No podemos hablar de aquellos que solo acaban de llegar y, por eso, nos focalizamos en aquella generación que ya ha nacido o lleva muchos años en Catalunya. Queremos darles visibilidad, el reconocimiento que se merecen por su contribución en esta sociedad y en la construcción del futuro del país. Queremos generar espacios para que también formen parte del relato colectivo, porque si no formas parte, parece que no estás. Faltan muchos referentes en este sentido y queremos generarlos. Queremos darles más visibilidad para romper esquemas mentales de unos y de otros, para romper estereotipos. Hay colectivos que los tenemos muy enfocados en una cosa y otros muy enfocados en otra: queremos romper eso. Los que ya estamos aquí queremos ser uno más, aunque hablemos un idioma diferente dentro de nuestra casa o la religión sea diferente. Somos catalanes, compartimos valores y los practicamos como todo el mundo.

Una de las reflexiones que hacía el presidente de honor de Catalans Segle 21, Àngel Colom, era que durante los últimos años desde las instituciones se había hablado y tratado demasiado poco de la cuestión de la inmigración. ¿Lo comparte?
Quizás en los últimos años no se ha focalizado demasiado. Durante los años del procés seguramente se ha dejado un poco de lado, básicamente porque el debate público y político lo ocupaba otra cosa. Sí que ha habido una desconexión con las entidades y las comunidades que iban llegando. Hemos pasado de eso a tratar la inmigración desde los extremos. Ni la inmigración es mala de por sí, ni podemos negar que el hecho de que llegue gente genere retos que se deben debatir. Se debe hacer de forma calmada y con una proyección de futuro.
De hecho, en el acto de presentación, en el cual estaba el president Mas, Colom dijo que el exlíder de CiU en todo momento lo había acompañado, pero también criticó a los sucesores del president. Que no habían tratado lo suficiente esta materia…
Es que durante la etapa del procés lo que ocupaba era otra cosa. Se hablaba más de aquello que de la inmigración.
¿Qué relación tendrán con Junts per Catalunya? La Nous Catalans estaba bajo el paraguas de Convergència…
Catalans Segle 21 no está bajo el paraguas de ningún partido: ni de Junts ni de ningún otro. Todo el mundo que ha participado en su creación, en ponerla en marcha y formalizarla lo hemos hecho a título particular. Ya hemos empezado a incorporar gente, sean de Junts o de ningún partido. Quieren participar en contribuir a una colaboración nacional, social y cívica de este país desde una catalanidad compartida con la lengua y cultura catalana. La catalanidad no es un sentimiento de pertenencia que alguien te tenga que dar. Es una cosa de las personas. No hay nadie que te pueda decir si eres más o menos catalana.
Se presentaron durante la tarde de la verbena de Sant Joan. ¿Por qué en esta fecha tan señalada?
Lo que queremos es visibilizar la participación de estas nuevas generaciones en las tradiciones catalanas, con algo tan simbólico como la llama del Canigó. Subimos unos cuantos a buscarla hasta allí para bajarla, entregarla y compartirla con el resto de las entidades. También es una forma de invitarlos a ser partícipes de estas tradiciones. La pertenencia crece cuando también invitas a la participación de la gente a formar parte de aquellas tradiciones, a disfrutarlas y a sentirlas. Es aquella escuela, aquella maestra, que el mismo año que llegamos, te coge y te lleva a ir a participar en la recepción de la Flama del Canigó. Es aquella compañera que te dice: ayúdame a escribir la canción de la patacada porque hacemos un concurso de canciones de patacadas del pueblo y, además, te enseña a bailarlas. Es invitarte a participar en la cabalgata de reyes o que el Ayuntamiento te envíe una carta diciéndote que este año te puedes presentar para ser la pubilla del pueblo. Hace falta naturalidad e invitarlos a participar en esta vida social y tradicional de aquí.
Explican que harán un videopódcast y un pódcast. ¿Cuál será el siguiente acto?
Todavía no lo podemos explicar, pero ya estamos pensando en ello y encontraremos más actos que representen la cultura catalana y que sean simbólicos. Más allá de algunos actos en los que haremos partícipes a personas de origen diverso y que sean los protagonistas, también queremos crear unos reconocimientos con personas que contribuyen a la sociedad desde diferentes ámbitos. Tenemos cocineros de orígenes diversos, que han nacido en otro país y que ya reciben premios por la gastronomía que es tan importante en este país. Tenemos comunicadores que ya empiezan a hacer programas de radio y periodistas que ya empiezan a dar noticias. Es normalizar y darles este espacio para que se incorporen y que llegue un día en que no te cuestiones si es catalán. Que no te hagas la pregunta: ¿y de dónde es esta chica?

Ha mencionado que uno de los objetivos de la asociación es romper los estereotipos. ¿Cómo cree que reciben la inmigración y los catalanes de segunda generación los discursos de Aliança Catalana o Vox?
Es una realidad que el tema de la inmigración está en el día a día y en el debate público y político. Representa el hablar de nosotros sin nosotros. Los debates se hacen, ¿y dónde están estas nuevas generaciones? Y estas nuevas generaciones tampoco pueden hablar de inmigración porque no han hecho el proceso migratorio. Por lo tanto, les cae como algo más lejos, mientras que a sus padres sí que seguramente les afecta. Son los estereotipos que se repiten constantemente sobre determinadas comunidades sin aportar ningún tipo de contribución para mejorar nada. El sentimiento es un poco de frustración. De decir: estoy aquí, me he integrado y me siento como un catalán más, pero estoy constantemente cuestionado de quién soy. Tenemos que mirar a nuestros vecinos y mirar realmente quiénes son y qué hacen en su día a día, porque la mayoría son familias que vienen a ganarse la vida, a mejorar la calidad de vida y a dar un futuro a sus hijos.
¿Cómo se deben afrontar estos discursos?
Se deben afrontar poniendo referentes de esta gente para romper estereotipos y romper esta imagen mental de que la inmigración es inmigración que no forma parte de la catalanidad.
Uno de estos estereotipos, que repiten Aliança Catalana y Vox, es que el islam es incompatible con los valores occidentales. ¿Cree que es así?
El islam es una confesión religiosa y cada uno es libre de practicarla. Durante nuestro día a día en la calle convivimos con personas de diferentes creencias, no solo del islam, y no pasa nada. Seguramente es diferente de lo que hace cincuenta años era, pero también ha cambiado el entorno social. No es verdad que sea incompatible. Si tú te das unos valores, son compartidos, son los que tenemos que estar alerta para que se cumplan, son los valores de la democracia del Estado de derecho. Todos estos valores son los que se tienen que defender independientemente de la religión que profesas.
Durante los últimos años ha habido la llegada de muchos inmigrantes. Uno de los mantras es que nos hemos pasado de frenada…
La asociación no viene a participar ni a contribuir en políticas migratorias. Nuestro objetivo es visibilizar esta nueva generación que tiene un origen diverso. Fíjate que no es ni la primera acogida, sino que es el siguiente paso. Hemos pasado de seis millones a ocho millones de personas en treinta años. No sé hasta qué punto estábamos preparados. Toda esta gente también viene con unas esperanzas de construir una vida, de mejorarla y de dar un futuro a sus hijos. También tenemos que vigilar la frustración que podemos generar en estas familias que vienen.
Su objetivo es que estas segundas generaciones se integren en la catalanidad. ¿Qué quiere decir catalanidad, más allá de las tradiciones?
La catalanidad es un sentimiento de pertenencia a la comunidad donde vives, al país o a la sociedad con la que compartes una lengua. Hay unas tradiciones, porque al final le da forma, como también unos valores compartidos. La catalanidad es vivir tu día a día en la defensa del catalán, celebrar las tradiciones cuando tocan, independientemente de las que celebres en tu casa. Es defender y construir un proyecto colectivo.
¿Cree que hay una voluntad mayoritaria de esta segunda generación de integrarse?
Definitivamente, sí. Es su casa, no conocen otra cosa.

El uso del catalán retrocede…
No es un tema solo de las segundas generaciones, que son nacidas aquí. En mi casa las dos lenguas que se hablan son el catalán y el marroquí. ¿Por qué las adolescentes de casa hablan castellano entre ellas?
¿Hablan en castellano?
Salen en las conversaciones… Cuando piden algún libro, también lo piden en castellano o cuando se escriben con sus amigas. Esto trasciende lo que es la inmigración o lo que es la segunda generación. Es importante que haya cursos, hacer entender que el catalán es una herramienta de integración, de cohesión social y es un elemento de ascensor social que te da oportunidades. Pero los que ya han nacido y escolarizado aquí y no hablan castellano en su casa, pueden no hablarlo.
Incluso hay casos de familias catalanas cuyos hijos entre ellos hablan en castellano…
Por eso trasciende. E insisto, también se debe implicar a los recién llegados y a estas segundas generaciones en la importancia de mantener y militar en el catalán. Hay muchas madres que aprenden el catalán gracias a sus hijos.
¿Esta problemática puede ser que sea porque se ve innecesaria la lengua catalana?
No lo sé. En mi época había pocos canales y se miraba en TV3 los dibujos en catalán. Ahora tienes una barbaridad de canales, cambias las plataformas, los influenciadores son los que son… Hay que ir introduciéndolo en los más jóvenes porque son los que vienen y los que lo tienen que mantener, tengan el origen que tengan.
¿Cómo se puede reforzar el sentimiento de pertenencia en una sociedad tan diversa?
Cada uno tiene su origen, pero hablar de una comunidad como algo homogéneo es reducirlo a una realidad que no es. Cada comunidad es muy diversa y vive su identidad a su manera, y cada persona vive su identidad de origen de una manera. Fortalecer este sentimiento de pertenencia es invitarlos a participar y normalizar su participación en la construcción del país. Es lo que nosotros también queremos reconocer, porque ya hay gente que hace de todo.
Porque al final las preocupaciones son las mismas. Tenemos problemas de vivienda todos. Tenemos el sistema educativo, que nos preocupa la educación de nuestros hijos. Las listas de espera nos ocupan a todos. Al final son los mismos proyectos, las mismas preocupaciones, y por lo tanto hacerlos partícipes también en estas soluciones, en estas preocupaciones y, sobre todo esto, un proyecto de país y de futuro.
¿Y cómo se pueden tratar aquellos casos donde no haya esta voluntad de integrarse?
La sociedad es muy diversa. No sería ni la primera vez ni la última en que siempre tienes gente que simplemente no quiere formar parte.
¿Cómo le gustaría que la asociación estuviera dentro de cinco años?
En 5 años nos gustaría haber dado visibilidad y haber contribuido a generar nuevos referentes de estos catalanes de origen diverso. Y, además, haber hecho de puente entre entidades que ya formen parte de entidades culturales y entidades sociales. También haber superado todo este debate de la inmigración y que no se nos cuestione nuestra catalanidad.
Con los pódcasts y los ciclos de conversación, ¿ya tienen pensados los nombres que quieren promocionar?
No pensamos tanto en los nombres, sino que queremos diversificar las secciones. No queremos coger a los que ya son un referente, que también estarán, pero también queremos generar nuevos. Queremos ir a buscar gente que trabaja en el mundo de la salud. Queremos dejar de hablar de nosotros en el ámbito personal y de dónde venimos, qué hacemos y cuándo hemos llegado, porque queremos pasar de esta pantalla para ponernos ya directamente a hablar de nuestros proyectos. Queremos dejar ya de invitar a la gente que hace treinta o cuarenta años que está aquí para hablar de inmigración. Y es aquí donde nos queremos enfocar: desde el ámbito de la salud al ámbito de la educación, cómo ve alguien que le preocupa también y está dentro del ámbito de la educación. ¿Qué propuestas tiene? ¿Cómo lo ve? ¿Cuáles son los problemas que ve?
¿Y ya sabe cuándo lo pondrán en marcha?
No, todavía no. Todos tenemos nuestro trabajo. Es un proyecto de voluntarios, pero ambicioso. También tenemos que buscar financiación para poder desarrollar los proyectos. Es un trabajo del día a día, que intentamos hacerlo lo mejor posible, pero poco a poco irán surgiendo los proyectos; seguro que sonarán.