El fundador de Mango, Isak Andic, de 71 años, "estaba como un roble" antes de sufrir la caída mortal cuando paseaba con su hijo Jonathan por un camino de Montserrat, el 14 de diciembre de 2024. Así lo declaró la hija mediana del empresario, Judith, a los Mossos d'Esquadra, en septiembre de 2025. Añadió que "solo tenía problemas de rodillas, que hace un año se cayó en casa porque le fallaron las rodillas" y que este problema "le venía desde hacía años por un accidente en el que se rompió las rodillas". La hija pequeña, Sarah, también detalló a los investigadores que "su padre se encontraba bien, pero que tenía problemas de rodillas porque se rompió los ligamentos en un accidente con 40 años" y que el día de la caída mortal "le dolían las rodillas y que le pusieron hielo". Ambas también declararon esta circunstancia ante la jueza de Martorell, Raquel Nieto, que el pasado mayo imputó a su hermano, Jonathan Andic, por la muerte del padre, por un supuesto móvil económico.
Para reafirmar que Isak Andic era un hombre "muy activo", según los testimonios, que hacía asiduamente deporte, pero que tenía "gonartrosis bilateral", la defensa de Jonathan Andic, ejercida por los penalistas Cristóbal Martell y Sebastián de Juan, presentó un informe médico-forense, que lo acredita. Ahora la defensa presentará en el juzgado un nuevo informe, en el que se detalla que el empresario se hacía tratamientos regenerativos en ambas rodillas desde 2018 y al que ha tenido acceso ElNacional.cat.
Enfermedad conocida por los Mossos
Los investigadores policiales, que mantuvieron secreta la investigación contra Jonathan Andic durante un año, no pidieron ningún informe médico para contrastar si este problema en las rodillas —tal como les informaron familiares y personal de confianza del empresario— podría haber influido en la caída fatídica en Collbató. Lo pidió la fiscal del caso, Teresa Yoldi, cuando la defensa de Jonathan Andic aportó el primer informe de dos forenses en el que explicaban la artrosis bilateral de rodillas que padecía, y también que este desgaste en las rodillas podía haber afectado en su caída. Además, se difundió un vídeo con un tropiezo anterior del fundador de Mango para apuntalar esta posibilidad, que se hubiera repetido la caída en el camino de les Feixades, en aquel punto de Montserrat.
La tesis acusatoria es que Jonathan empujó a su padre por el barranco por donde cayó en el camino de les Coves de Salnitre. Jonathan, sin embargo, siempre ha mantenido su inocencia y que en el momento de la caída, él caminaba por delante de su padre y que no vio nada. Una declaración que siempre ha mantenido ante los Mossos, cuando declaró como testigo, como en el juzgado, como investigado del homicidio del padre, el pasado mayo.
Reclamación de informes médicos
Ante el debate sobre el estado de salud del fundador de Mango en el accidente mortal, un elemento que puede ser clave para la defensa, para explicar la caída accidental, la instructora pidió, el pasado junio, al Institut Català de la Salut (ICS), o a la entidad médica que haga falta, el historial médico, asistencial y farmacológico completo de Isak Andic. En su petición, la fiscal afirmaba: "Interesa, por resultar potencialmente relevante para el esclarecimiento de los hechos, la determinación del estado físico y de salud de la víctima". Ante este requerimiento, la defensa de Jonathan Andic está recopilando informes médicos del empresario fallecido para aportarlos a la causa.
Dos clínicas
En concreto, la defensa tiene informes del Institut Cugat y del Institut de Teràpia Regenerativa Tissular, del Centre Mèdic Teknon, donde el fundador de Mango hizo tratamientos regenerativos los años 2018, 2020 y 2022, después de aportar pruebas previas de su afectación en ambas rodillas. Se indica que estos tratamientos eran para "mitigar" su dolor y el desgaste para que pudiera continuar haciendo una vida "lo más activa posible".
La defensa del hijo quiere dejar claro que "esta enfermedad existía", pero que nada hacía prever que pudiera suponer "un riesgo de accidente" y por eso Isak Andic hizo el camino aquel diciembre, como también había hecho otras actividades, como salidas en bicicleta. La defensa también avanza que el hecho de no tener historial de esta enfermedad en la sanidad pública, no significa que se pueda negar su existencia. Algunos de sus tratamientos fueron en centros privados, como se evidencia en los nuevos informes a los que ha tenido acceso este diario.
Parado y sin movimientos
Uno de los indicios policiales para afirmar que Jonathan podría haber tirado a su padre barranco abajo es que, en el momento de precipitarse, el empresario no se despistó usando el móvil y haciendo fotos, como había hecho al iniciar el camino, ya que le encontraron el aparato en un bolsillo, una vez muerto. Antes de caer estuvo "39 segundos parado, sin movimiento armónico", según el atestado policial. La defensa, sin embargo, añade que en el atestado también se indica que Isak Andic dio "dos pasos", hecho que, a juicio de la defensa, "da espacio y secuencia del tropiezo y a la caída accidental".
"Ni homicida, suicida o una situación médica"
En el primer informe médico-forense aportado por la defensa, los doctores Javier Ladrón de Guevara y Gema Águila explicaron que la artrosis bilateral de rodillas que sufría Isak Andic es "una patología que facilita las caídas, especialmente si se camina por terrenos irregulares". También añadieron que estas personas "presentan menor control del centro de masas, oscilación lateral más elevada y anteroposterior del tronco y peor capacidad de corregir pequeños desequilibrios durante la marcha".
En el caso de la caída mortal, aseguran que "lo más probable" es que Isak Andic "tropezara" porque "no llevaba el calzado adecuado", ya que llevaba unas zapatillas para correr, y por su afectación en las rodillas, que le hace levantar poco los pies. También indican que del examen de la autopsia, "no se aprecian signos de lucha, arrastre dirigido ni otros indicios de intervención de terceras personas" y "no se detalla la posición del cuerpo respecto a la pendiente. Por todo ello, los forenses concluyen que "no hay pruebas que permitan afirmar que la precipitación de Isak Andic sea homicida, suicida o debido a un hecho médico".
Finalmente, la defensa también recuerda que la Unidad de Intervención de Montaña (UIM) de los Mossos en su informe sostiene que "no se pueden determinar las causas que generan la caída ni la participación de otras personas en el desarrollo de los hechos causantes de la muerte". También que las simulaciones hechas en el camino, muro y pendiente por donde cayó Andic "ningún resultado es concluyente" para determinar la forma en que se precipitó. Es por ello que la jueza de Martorell, nuevamente a petición de la fiscal, ha pedido una nueva reconstrucción de la precipitación en la que intervengan Mossos y forenses, para encajar hipótesis con las lesiones que tenía.
Estas nuevas periciales encargadas por la instructora del caso Andic se suman a la treintena de declaraciones que ha aprobado ahora para las próximas semanas. Entre los testigos que tendrán que ir al juzgado de Martorell, uno de los más relevantes es el abogado Miquel Roca, que fue quien recibió el encargo de crear la fundación benéfica que quería hacer Isak Andic. La defensa lo ha reclamado para desmontar, aseguran, el supuesto móvil económico que movió a Jonathan Andic para matar al padre.
