Bajo las potentes luces de las dos grúas de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y de las luminarias alimentadas por grupos electrógenos, los equipos de rescate han trabajado sin descanso durante toda la noche en la zona del accidente ferroviario de Urda, en Toledo, para intentar localizar a las víctimas que todavía puedan encontrarse atrapadas entre los restos de los dos trenes de alta velocidad que colisionaron el miércoles por la mañana. En medio de un escenario de vagones destrozados y estructuras metálicas deformadas, los efectivos de emergencias han continuado las tareas de retirada de los restos de los trenes para acceder a los puntos más afectados por la colisión y localizar posibles víctimas. Las grúas han sido fundamentales para levantar y desplazar los vagones siniestrados, en una operación lenta y delicada que obliga a extremar las precauciones, tanto por la posibilidad de encontrar más cuerpos como por la necesidad de preservar las pruebas que deberán permitir aclarar las causas de la tragedia. El balance provisional se mantiene en al menos 68 muertos, una cifra que las autoridades no descartan que pueda aumentar porque todavía se podrían encontrar víctimas entre los restos de los vagones siniestrados y porque algunos de los heridos hospitalizados se encuentran en estado grave, doce de ellos en estado crítico. El primer motivo es especialmente importante. Los equipos de rescate continúan retirando estructuras metálicas y levantando los vagones más afectados por la colisión para acceder a espacios que hasta ahora no se han podido inspeccionar completamente. Hasta que no se haya revisado toda la zona del accidente, no se podrá descartar que haya más víctimas.
¡La prioridad es comprobar que no queda ninguna víctima!
La zona del accidente, situada entre las localidades de Los Yébenes y Urda, ha continuado registrando una intensa actividad durante la madrugada. Efectivos de la Guardia Civil, bomberos y equipos especializados de rescate han mantenido el dispositivo para inspeccionar los vagones más afectados por la colisión. La prioridad es comprobar que no queda ninguna víctima, una operación especialmente complicada por el estado en que han quedado algunos de los coches ferroviarios. El gobierno español mantiene desplegados 777 efectivos de la Guardia Civil, la Policía Nacional, la Unidad Militar de Emergencias (UME) y Protección Civil en los alrededores de Urda. El dispositivo también dispone de 215 medios materiales destinados a las tareas de búsqueda y rescate, así como a la atención de los heridos y los familiares de las víctimas. La Guardia Civil es el cuerpo que aporta más efectivos, con un total de 422 agentes de diversas unidades especializadas. Entre ellos hay miembros de Seguridad Ciudadana de la provincia de Toledo y del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona), que fueron los primeros en llegar al lugar del siniestro. También participan agentes de la Agrupación de Tráfico, de los Grupos de Reserva y Seguridad (GRS), del Servicio Aéreo, de la unidad de drones, de la unidad de Caballería y del Grupo de Rescate e Intervención en Montaña (Greim). Además, se han desplazado especialistas del Equipo de Grandes Catástrofes del Servicio de Criminalística y de la Policía Judicial, encargados de colaborar en la identificación de las víctimas y en la investigación de las circunstancias del accidente.
La portavoz de la Comandancia de la Guardia Civil de Toledo, Teresa Albacete, ha explicado que se ha desplegado maquinaria pesada para retirar los vagones y las estructuras metálicas deformadas por el impacto. Los agentes también utilizan drones equipados con sensores térmicos para buscar indicios de posibles víctimas y reconstruir el escenario de la catástrofe. Para este jueves está prevista la intervención de unidades caninas especializadas en la localización de personas y restos humanos, una vez se hayan asegurado las zonas más peligrosas.
La Unidad Militar de Emergencias (UME) también participa en el dispositivo con personal y maquinaria especializada. Durante la jornada del miércoles, una de sus grúas ya empezó a levantar uno de los vagones siniestrados para facilitar el acceso de los equipos de rescate. La retirada de las estructuras es una operación delicada, tanto por la posibilidad de encontrar más víctimas como por la necesidad de preservar los elementos que pueden resultar determinantes para la investigación judicial.
Cincuenta cuerpos en los institutos forenses
Otra de las tareas que ha marcado las horas posteriores a la tragedia es el traslado de los cuerpos recuperados a los institutos de medicina legal. Según los datos comunicados por el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha, hasta las diez de la noche del miércoles, el Instituto de Medicina Legal de Toledo había recibido 52 cuerpos y se habían practicado ocho autopsias. Otras informaciones situaban en 54 los cuerpos trasladados al conjunto de los centros forenses de la comunidad. El dispositivo médico-forense se ha activado de acuerdo con el protocolo estatal previsto para catástrofes con múltiples víctimas. El Centro Integrado de Datos coordina la información obtenida por los especialistas forenses y la policía científica, con el objetivo de identificar a las personas fallecidas con todas las garantías y facilitar posteriormente la entrega a las familias. La operación es especialmente sensible por la magnitud de la tragedia. Las autopsias y las tareas de identificación deben avanzar en paralelo a la recuperación de los cuerpos que aún puedan encontrarse entre los restos de los trenes.
El último balance sanitario disponible mantiene en 53 las personas hospitalizadas después del accidente, según los datos del Plan Territorial de Emergencia de Castilla-La Mancha (Platecam), actualizadas el miércoles a las 21:15 horas y difundidas nuevamente esta madrugada. Durante la jornada, 56 personas habían recibido el alta hospitalaria y otra había muerto en el Hospital de Ciudad Real. Entre los heridos hay varios pacientes en estado grave, hecho que mantiene los servicios sanitarios en alerta.
Sánchez se desplaza de nuevo a la zona de la tragedia
La jornada de este jueves también estará marcada por la reunión del Centro de Coordinación Operativa Integrado (Cecopi), prevista para las diez de la mañana, en la que participará el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, acompañado del presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, y del delegado del Gobierno español en la comunidad, José Pablo Sabrido.
El gobierno español ha decretado tres días de luto oficial, desde este jueves hasta el sábado 31 de octubre, en recuerdo de las víctimas. Las banderas ondearán a media asta en los edificios públicos. Nueve meses después del accidente ferroviario de Adamuz, que causó 46 muertos, la tragedia de Urda vuelve a situar la seguridad de la alta velocidad española en el centro de la actualidad. Pero este jueves, mientras los investigadores intentan reconstruir las circunstancias del choque y los maquinistas defienden sus reivindicaciones, la prioridad sobre el terreno sigue siendo la misma que durante toda la noche: localizar a todas las víctimas, identificar a los muertos y dar respuestas a sus familias.