Raúl del Pozo ha muerto a 89 años en Madrid, según ha avanzado el diario El Mundo. El periodista deja atrás una de las trayectorias más singulares, extensas e influyentes del periodismo español. Columnista, cronista parlamentario, escritor y tertuliano, fue considerado durante décadas una de las grandes firmas del Estado, con una voz propia que atravesó la Transición, los grandes ciclos políticos de la democracia y más de medio siglo de oficio.
Un antiindependentista radical
En los últimos años, Del Pozo también se hizo especialmente conocido por su discurso duro contra el independentismo catalán, que convirtió en uno de los ejes recurrentes de sus columnas. Dirigió numerosas críticas contra el procés y contra Carles Puigdemont, a quien describía con frases como: “Puigdemont ha hecho de la mentira una forma de talento”, “Puigdemont, un caganer carlista, desde el coche oficial proclamó la República de Catalunya” o “Y después escapó como un jindón de cuello corto”. También repetía a menudo que “con siete votos Puigdemont sigue deshaciendo el país”.
Su crítica al procés también incluía afirmaciones como “Declararon la independencia en una escalera y duró unos minutos” o “Fue una ficción, una república imaginaria”, con lo que cuestionaba la proclamación simbólica de la independencia de 2017. En otros artículos cargaba contra el independentismo en general con frases como “No tuvieron ni talento ni coraje para conseguir la independencia”, “Y sí que lo tienen para llevarse el dinero del Estado que quieren destruir” o “Gente que vive de nuestros impuestos conspirando siempre contra la nación”.
También criticaba los acuerdos políticos con formaciones independentistas, que calificaba de “el ataque más grave a la Constitución”, e insistía en que “con siete votos Puigdemont decide quién gobierna España”. Sobre el relato del proceso, sostenía que había sido “teatro de la provocación” y volvía a insistir en que todo ello había sido “una república imaginaria”.
Más de seis décadas al servicio del periodismo
Nacido la noche de Navidad de 1936 en Mariana, en la sierra de Cuenca, Del Pozo tuvo unos orígenes humildes y una biografía marcada por la dureza del mundo rural, la pérdida prematura de la madre y una juventud accidentada y errática. Antes de abrirse camino en el periodismo, pasó por la enseñanza rural y por una etapa de supervivencia y precariedad en Barcelona, donde vivió casi sin recursos antes de instalarse definitivamente en Madrid.
Su carrera periodística arrancó en el Diario de Cuenca y creció en Pueblo, donde empezó a destacar con sus reportajes y crónicas. Más adelante pasó por cabeceras como Mundo Obrero, Interviú, El Independiente y, sobre todo, El Mundo, donde se consolidó como una de las grandes firmas del cronismo político español. También participó en debates y tertulias televisivas, y dirigió el programa Entre dos luces de TVE. Su obra también se extendió a la literatura, con novelas como Noche de tahúres, La novia o Los reyes de la ciudad. Sus crónicas parlamentarias, cargadas de lenguaje propio, fueron leídas durante años como una manera de explicar la política más allá del relato convencional.