Hubo una época en que Joan Piqué Vidal era uno de los abogados más poderosos e influyentes de Catalunya, un penalista de prestigio, con acceso a los grandes despachos empresariales y a los círculos políticos, que formaba parte de la élite de las llamadas "togas de oro" de Barcelona. Era uno de los profesionales a quien recurrían los grandes empresarios cuando tenían problemas con la justicia. Pero su trayectoria, que llegó a la cima con el caso Banca Catalana y la defensa de los intereses de Jordi Pujol, acabó hundida por uno de los escándalos de corrupción judicial más graves de la historia reciente de España. Piqué Vidal ha muerto a los 93 años, dejando una biografía marcada tanto por el prestigio profesional como por su caída en desgracia, cuando en el 2005 fue condenado a siete años de prisión por extorsionar a empresarios junto con el entonces juez Lluís Pascual Estevill.
El abogado murió el pasado miércoles, 7 de octubre, en Castelldefels, donde este sábado se ha celebrado el funeral. Nacido en Barcelona en abril de 1933, dedicó buena parte de su vida a la abogacía y también a la docencia en la Facultad de Derecho de la Universitat de Barcelona. Según recuerda la publicación especializada Economist & Jurist, fue uno de los abogados más influyentes del Estado durante las últimas décadas del siglo XX. Sus antiguos alumnos lo recuerdan como un profesor capaz de trasladar a las aulas la experiencia de los tribunales y de convertir la teoría jurídica en casos prácticos. También dejó una obra escrita dedicada al derecho procesal penal.
⚫La abogacía dice adiós a Joan Piqué Vidal, quien falleció este miércoles 7 de octubre. Fue uno de los abogados más influyentes de España de finales del siglo XX. Descanse en la Paz de Dios. #Obituario #abogacía https://t.co/QoQAbmaqZ7
— Economist & Jurist (@EconomistJurist) October 9, 2026
Un despacho de referencia
Piqué Vidal llegó a ser uno de los grandes nombres de la abogacía penal catalana durante las décadas de los setenta y ochenta, y construyó una sólida reputación profesional gracias a sus conocimientos jurídicos y a la participación en causas judiciales de gran trascendencia. Su despacho se convirtió en un referente para empresarios y personalidades destacadas de la sociedad catalana. Pero el caso que lo proyectó definitivamente a la primera línea mediática fue el de Banca Catalana, un proceso que trascendió el ámbito estrictamente judicial y se convirtió en uno de los grandes conflictos políticos de los primeros años del autogobierno.
En el año 1984, poco después de que CiU consiguiera su primera mayoría absoluta en el Parlament, la Fiscalía presentó una querella contra Jordi Pujol y otros antiguos directivos de Banca Catalana por presuntas irregularidades en la gestión de la entidad. El procedimiento desencadenó una fuerte confrontación política entre la Generalitat y el Gobierno de Felipe González, en un momento en que las instituciones catalanas apenas empezaban a consolidarse después de la recuperación de la democracia. Una parte importante del catalanismo interpretó la querella como una ofensiva política contra Pujol y, por extensión, contra el autogobierno. El 30 de mayo de 1984, una multitudinaria manifestación de apoyo al presidente llenó las calles de Barcelona.
Una resolución de gran trascendencia política
Piqué Vidal tuvo un papel destacado en la estrategia jurídica de aquel proceso, que en noviembre de 1986 se resolvió con la decisión de la Audiencia de Barcelona de no procesar a Jordi Pujol, adoptada por 33 magistrados contra 8. Aquella resolución tuvo una enorme trascendencia política, porque permitió al president de la Generalitat superar uno de los momentos más delicados de su mandato y reforzó su posición al frente del catalanismo gubernamental.
Años después, en el 2015, el mismo Piqué Vidal matizó su papel en el caso durante una comparecencia en el Parlament. Explicó que, formalmente, no había sido el abogado personal de Jordi Pujol, sino que había preparado escritos para otros antiguos consellers de Banca Catalana, una defensa que también beneficiaba al president. Según reveló, había recomendado a Pujol que no designara abogado ni procurador para preservar la imagen institucional de la presidencia. Lo había hecho, según sus propias palabras, "pensando en la historia de Catalunya".
El caso Estevill: de defender empresarios a extorsionarlos
Pero aquella carrera brillante empezó a agrietarse durante los años noventa, cuando estalló el caso Estevill, una trama de corrupción judicial protagonizada por el juez Lluís Pascual Estevill y el mismo Piqué Vidal. El magistrado, que había sido promovido al Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) a instancia de CiU, utilizaba su posición para amenazar empresarios con el encarcelamiento, mientras el abogado participaba en las maniobras para obtener dinero a cambio de evitarles la prisión o facilitar la excarcelación.
El miedo de ir a la prisión se convertía en un negocio. Según los hechos que la justicia consideró probados, entre 1990 y 1994 los dos participaron en extorsiones a empresarios y financieros que se encontraban inmersos en procedimientos judiciales. El prestigio y los contactos que habían contribuido a hacer de Piqué Vidal un abogado de referencia quedaron vinculados a una trama que explotaba las debilidades del mismo sistema judicial.
La caída fue definitiva en enero del 2005, cuando el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya condenó a Piqué Vidal a siete años de prisión y a Estevill a nueve años y cuatro meses por varios delitos relacionados con la corrupción judicial, entre los cuales figuraban la prevaricación, el soborno, la detención ilegal y las amenazas. El Tribunal Supremo confirmó las penas en septiembre del 2006.
Aquel mismo mes, Piqué Vidal ingresó voluntariamente en la prisión de Brians, en Sant Esteve Sesrovires, sin esperar que le llegara la orden judicial. Tenía 73 años. Dos meses después, la Generalitat le concedió un régimen penitenciario flexible que le permitía salir durante el día para colaborar con Cáritas y volver a dormir en el centro penitenciario. La medida, pero, fue revocada posteriormente por un juez de vigilancia penitenciaria. En diciembre del 2009 obtuvo la libertad condicional después de haber pasado aproximadamente tres años en la prisión.