Las colas por recoger alimentos durante la crisis del coronavirus han ido a más. Diferentes entidades explicaban hace unas semanas a ElNacional.cat que se esperaba que la cosa empeorase. El impacto ha sido muy intenso, con una elevada destrucción de empleo, según recoge un informe que Cáritas Barcelona ha hecho público con el título (Primer) impacto de la crisis de la Covid-19 en las familias atendidas por Càritas Diocesana de Barcelona. El informe se ha llevado a cabo a través de entrevistas en unos 475 hogares atendidos por la entidad entre el 18 y el 25 de mayo. Entre otros se ha preguntado sobre el impacto de la crisis de la Covid-19 en el empleo, la situación económica, la vivienda, la convivencia y los cuidados, la educación y la brecha digital, las redes de apoyo y de solidaridad y las expectativas de futuro.

Así, ha habido un aumento de la tasa de paro de 26 puntos porcentuales, lo que ha afectado a los ingresos de las familias en un 36%. De esta manera, los ingresos provenientes del empleo formal, es decir, a partir de los trabajos con contrato, han caído un 42%, y las provenientes de la economía sumergida, un 73%. Por lo tanto, una de las conclusiones que ha surgido del informe, es la cantidad de personas que disponían de trabajos muy precarios y que se han visto desprotegidas ante esta situación. Las personas que trabajaban en la economía sumergida no tienen derecho a las prestaciones de desempleo.

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Ante esta situación, 1 de cada 4 hogares atendidos por Càritas no ha tenido ningún tipo de ingreso durante estos meses. Un 41% de las familias no pueden seguir una dieta equilibrada y un 24% no puede comprar medicamentos. A eso, hay que sumarle el problema de la vivienda existente en el área metropolitana desde hace años. Un 42,9% de los hogares no puede hacer frente a los pagos de alquiler o hipoteca. Por lo tanto, se exponen a poder perder su casa.

Por otra parte, un porcentaje menor, el 13% de los hogares, ha tenido que renunciar a un trabajo para poder hacerse cargo de los menores durante la pandemia. El informe también constata que han aumentado los conflictos a la larga en un 19%.

Brecha digital y salud

Además, el confinamiento también ha evidenciado la brecha digital. El 12% de los hogares no ha tenido ni tiene acceso a internet, lo que ha dificultado el aprendizaje de los niños que estos meses han realizado desde casa. Y por lo tanto, eso ha comportado que en 1 de cada 3 hogares haya bajado el rendimiento escolar. Un 35% tampoco tenía habilidades para hacer trámites online.

La salud también ha sido un tema importante durante el confinamiento. Familias que han perdido familiares o que han tenido que convivir en espacios muy pequeños. De esta manera, 1 de cada 4 hogares ha visto que el estado físico general de sus miembros empeoraba y 7 de cada 10 han podido sufrir alguna crisis de ansiedad y también dificultades para dormir.