Javier Mariscal, el padre creativo de Cobi, la eterna mascota de Barcelona 92, no sabe muy bien si es un artista… a él le gusta decir que “lo que hacemos es comunicación gráfica”, que consiste en hacer dibujos y “rayitas”, y que es la que está “en medio” de la comunicación “de las palabras” y la de los “músicos”. Pero a pesar de que presume de ser disléxico, de no saber sumar y restar, y de haber estudiado en la escuela “más pija de València”, su comunicación verbal es directa, punzante y puñetera, de frases precipitadas y desordenadas. Esta mañana, Mariscal ha estado en El matí de Catalunya Ràdio, entrevistado por Ricard Ustrell, que le ha sacado el tema polémico de la semana, y ha vuelto a abrir la caja de Pandora que destapó el escritor Eduardo Mendoza cuando renegó de la figura de Sant Jordi —por ser “un maltratador de animales que seguramente no sabía ni leer”— y reivindicó el Día del Libro como nombre para la Diada del 23 de abril. Mariscal, conocido por su personalidad irreverente, cínica y optimista, que habla con franqueza provocadora, ha mojado pan. Empecemos por el final de su exposición, la frase más clara: “Sí, sí, sí, es muy buena idea, estoy de acuerdo”. Mariscal, como Mendoza, también se cargaría el día de Sant Jordi.
Pero rebobinemos. Ricard Ustrell ha terminado la entrevista de media hora que le ha hecho a Javier Mariscal preguntándole por las declaraciones de Mendoza, de que “sí, fuera Sant Jordi, que es el Día del Libro, que el santo no pinta nada”… Unas declaraciones que incendiaron las redes sociales, han inspirado columnas de opinión y provocaron la indignación del Govern y otras formaciones políticas. Mariscal ha contribuido a avivar el fuego. Mendoza “es mucho Mendoza, me gusta mucho este señor, siempre. Tienes que mirar el retrato; la sonrisa que tiene bajo el bigote es muy potente…”. (Sí, pero vayamos al grano, debe de pensar Ustrell). “¿Cambiarías el día de Sant Jordi por el Día del Libro?”, insiste el periodista. “A mí me gusta mucho cambiar las cosas, y sí, me pone muy nervioso que todavía digamos Semana Santa. ¿Semana Santa de qué? O Navidades…”. Y la boca de Mariscal, valenciano de nacimiento y barcelonés de adopción, se va calentando con un deje de su conocida catalanofobia. “Son estas cosas catalanas que no se pueden tocar, el pan con tomate, a tomar por culo, ¿qué me estás contando?, ¿por qué no lo cambiamos todo? Sí, el Día del Libro, que es una fiesta maravillosa, ¡es un marketing tan bien montado!”. Y en este momento suelta la frase más irreverente: “Y ahora que dentro de nada el pobre Pujol nos dejará, ya podremos quitar lo de Sant Jordi”. Y termina como decíamos al principio: “Sí, sí, sí, es muy buena idea, estoy de acuerdo”.
Ha sido el final de una entrevista surrealista, en la que ha sido fiel a su discurso espontáneo, plagado de humor negro y de cinismo, en el que ha vuelto a reivindicar su apellido materno —su primer apellido es Errando, pero cuando tenía 18 años adoptó el segundo en homenaje a la madre que le dio la vida—, y donde también ha alternado la baja autoestima con el optimismo. No lo tenía fácil porque no sabía sumar o restar, pero “lo pasaba muy bien”, y Mariscal ha dejado claro que eso de pasárselo bien es el leitmotiv de su vida, que ha tenido la suerte de divertirse mucho creando y dibujando, y que eso debería ser una aspiración humana universal. “Que te paguen por divertirte es el eslogan que todo el mundo debería tener”, decía mientras le hacía un dibujo a Ricard Ustrell de un Cobi apoyado en una tapia.
Mariscal parece que también se lo pasa bien criticando a los políticos. Repasando la hemeroteca, recordamos que Mariscal ha criticado en el pasado a figuras políticas como Artur Mas —en 2015 lo describió como “trilero” y tramposo que juega siempre con las cartas marcadas— o Carles Puigdemont, de quien dijo: “Tú de qué estás hablando, que nos estás arruinando. Tú no eres un patriota, tú eres peor que Rajoy y nos arruinarás. Estás loco. ¿Dónde está el plan?”. También ha cargado contra el procés independentista —lo describió como “salvaje”, una “chapuza bestial” y lleno de “trampas”—, pero tampoco se ha librado Mariano Rajoy de las caricaturas retóricas de Mariscal. “Tan franquista, tan de derechas… Después de Aznar parecía que no podía haber nada peor, pero este señor Rajoy todavía es peor”.
En cambio, siempre ha hablado con admiración de Pasqual Maragall, destacando su apuesta arriesgada e innovadora durante los Juegos Olímpicos de Barcelona. Y hoy, también lo ha recordado con afecto cuando Ustrell le ha preguntado cuánto tiempo hacía que no veía al exalcalde de Barcelona (1982-1997) y president de la Generalitat (2003-2006). “A Maragall hace tres o cuatro años que no lo veo. Es un poco como Cuba, no quieres ir a Cuba porque terminas llorando, porque es muy triste, y también a Pasqual ves que físicamente está bien, pero por otro lado, cuando ves que una de las personas muy importantes, que ha cambiado tantas cosas, que sabía muy bien cómo gestionar lo que es la política y todo el dinero público y toda la actividad y energía de una ciudad, y de repente… pero esto también te recuerda que somos así, que somos caducos, y que no estamos para toda la vida. Pero es muy triste. Una persona tan inteligente, era muy rápido, con una energía muy positiva, y es muy triste, pero está en otro mundo”, y ha terminado explicando que a Maragall “le gusta mucho cantar y la música lo acerca mucho”.