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El tren AVE de Renfe que embistió por detrás a un convoy de Iryo a la altura de Urda, en Toledo, circuló durante 17 minutos sin recibir ninguna orden de reducir la velocidad o detenerse, a pesar de que el centro de control de Adif disponía de información sobre la presencia del otro tren en la vía. El accidente, que ha dejado al menos 68 muertos, se produjo a las 8:53 horas de este miércoles, después de que el AVE recorriera los 25 kilómetros que lo separaban del Iryo inmovilizado. El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha calificado de "inexplicable" que no se alertara al maquinista durante este intervalo.

Los problemas habían comenzado minutos antes. Según fuentes cercanas a Iryo citadas por la Cadena SER, a las 8:38 horas se registró una incidencia en el sistema de seguridad LZB, lo que provocó la entrada en funcionamiento del ASFA, un mecanismo de control y señalización de apoyo. El convoy de Iryo se detuvo ante una señal blanca, cerca de la estación de Urda, y hacia las 8:43 horas recibió un aviso sobre el fallo del sistema LZB. A bordo viajaban 147 pasajeros, mientras que el AVE transportaba 397.

Versiones diferentes sobre las instrucciones al Iryo

Las informaciones disponibles presentan discrepancias sobre las comunicaciones entre la maquinista de Iryo y el centro de control. Fuentes cercanas a la compañía que cita la SER aseguran que la conductora solicitó autorización para reanudar la marcha, pero que no obtuvo respuesta de Adif. Según estas fuentes, el convoy continuó parado a la espera de instrucciones hasta que se produjo la colisión. En cambio, la reconstrucción facilitada por el gobierno español indica que a las 8:41 horas el centro de control había ordenado al Iryo seguir circulando "con normalidad".

De acuerdo con esta reconstrucción, a las 8:48 horas, solo cinco minutos antes del choque, la maquinista volvió a contactar con el centro de control para comunicar que el tren no le permitía reiniciar el sistema y que seguía parado. A pesar de esta comunicación, no se transmitió ninguna advertencia al maquinista del AVE. Según fuentes gubernamentales que cita el mismo medio, el operador disponía de tres indicadores de la situación: el aviso del Iryo, la visualización del tren inmovilizado en la pantalla y una señal luminosa roja en el punto donde se encontraba.

Una orden de circulación que no se corrigió

Puente también ha explicado que, después del fallo del sistema informático de seguridad, el controlador autorizó aproximadamente seis trenes a continuar circulando "con normalidad". Uno de estos convoyes advirtió al centro que, en estas circunstancias, el protocolo obligaba a circular "a la vista", con una velocidad máxima de 40 kilómetros por hora. A pesar de esta advertencia, no se ordenó al AVE implicado en el accidente que redujera la velocidad. El controlador contaba con un auxiliar y un supervisor, pero ninguno de los tres trasladó esta instrucción al tren.

El operador responsable ha sido interrogado por la Guardia Civil y ha recibido asistencia psicológica y jurídica. El ministro ha reconocido que no ha hablado directamente con él, ya que el controlador ha optado por comunicarse con su abogado y con los agentes enviados por el juez. Mientras tanto, los técnicos han revisado los registros de las comunicaciones y de las órdenes emitidas, que han quedado documentadas tanto en grabaciones de audio como por escrito. Esta información debe permitir reconstruir las decisiones adoptadas durante los minutos previos al accidente.